lunes, 2 de abril de 2018

ESTA VEZ FUE MAROTO QUIEN LA CAGÓ

Lazarillo

Me acuso de haber pensado en lo que sigue cuando Irene Montero anunció por las redes sociales que estaba embarazada y esperaba dos hijos de su relación con Pablo Iglesias. Lo que me correspondería hacer en ese momento sería felicitar a la pareja, como ocurre entre gente bien nacida cuando se conoce tan fausta novedad en la vida de dos personas que se quieren. Pero como en este puñetero país no prima esa buena nacencia porque todo está muy enlodado, lo que pensé fue en el político adversario que metería la gamba, al modo del portacoz Hernando. Lamento que haya sido Maroto porque lo consideraba más respetuoso con las relaciones sentimentales. 
En una entrevista difundida por Radio Nacional de España, el vicesecretario de Política Social y Sectorial del Partido Popular dijo, a propósito de la noticia, que ni en el Partido Popular ni en el PSOE se da el caso de que el secretario general y la portavoz o portavoza del partido sean pareja, lo que le dio pie para afirmar que en Podemos uno y otra controlan al partido, donde los demás tienen que votar lo que ellos piensan y punto. Maroto ha utilizado el embarazo de Montero asimismo para atacar al previsible candidato de Podemos en la Comunidad de Madrid: "Había comentarios en las redes que decían que ahora Iñigo Errejón tiene mucho más lejos hacerse con el control de Podemos, es un poco lo que yo pienso". 
Eso no es pensar ni siquiera un poco, Maroto, es cagarla y mostrar una mezquindad que, por haberse servido de una información celebrable como la comentada, da que pensar acerca de la personalidad del sujeto. Y no bien, naturalmente.


DdA, XIV/3809