jueves, 29 de marzo de 2018

JUAN CARLOS MESTRE, PREMIO CASTILLA Y LEÓN, SE LO DEDICA A "LOS OLVIDADOS EN LAS CUNETAS"

Lazarillo

Debemos celebrar que el Premio Castilla y León de las Letras correspondiente al año 2017 haya sido concedido a Juan Carlos Mestre, a quien tantos consideramos un gran poeta y un no menos inspirado y prolífico artista polifacético. El premiado se ha apresurado a agredecer el magisterio de Antonio Gamoneda y Antonio Pereira, incluyendo en ese reconocimiento, sobre todo, a los olvidados en las cunetas, según sus propias palabras. «Con asombro y ciertamente con indignación» ha vivido este berciano la última década en España -ha dicho-, tras aprobarse la Ley de Recuperación de la Memoria Histórica, ya que las «autoridades públicas se han ufanado de no prestar atención a la gran asignatura pendiente de la democracia, que es la restauración de la memoria». Mestre ha subrayado que le gustaría compartir este premio con quienes siempre le han acompañado en su creación, «los débiles y los humildes», que son los «huéspedes esenciales» de su universo poético, y entre los que ha destacado a los familiares de los ciento y pico mil enterrados en las cunetas y fosas comunes que aún permanecen intactas en España, tras la Guerra Civil y la dictadura franquista. Este drama es «sólo cuestionado por aquellos que no acaban de entender, no sólo que todos tenemos los mismos derechos, sino que la dignidad» debe ser preservada «aun estando muertos», por el «imperativo categórico de la memoria».

EL SUR, 11 DE SEPTIEMBRE

   Ayer he visto a Ángela escribir con los ojos en el aire una última proclama a la tristeza. Y era toda la ciudad como una lámpara que lentamente un pájaro encendía sobre el blanco silencio de los muros.

   Ayer he visto a Ángela cruzar la calle oscura al mediodía, silencio y multitud bajo la lluvia. La palabra era el mar, las soledades una tarde como hoy sin horizonte donde levanta vuelo la esperanza.

   Ayer he visto a Ángela en los altos corredores de las nubes saludar la libertad con un pañuelo. Veía pasar la vida despacio por el invierno, la lenta gota de arena de un corazón contra el miedo.

 La poesía ha caído en desgracia, Ed. Visor, 1992

DdA, XIV/3806