jueves, 18 de enero de 2018

MEJOR QUE PODEMOS O GANEMOS QUIZÁ ESTÉ CONVENZAMOS

Félix Población

Los dirigentes de Podemos nos recuerdan estos días que se cumplen cuatro años desde la fundación en Madrid del partido, hecho que tuvo lugar en el escenario de un teatro desbordado de público y que lleva por significativo nombre Teatro del Barrio.

Irene Montero, portavoz del partido morado en el Congreso, alude con motivo de ese cuarto aniversario a una verdad incuestionable que conviene repetir estos días, cuando tanto y tan interesadamente se habla de una nueva crisis en Podemos: nadie pensaba que ganar iba a ser fácil ni rápido.

Pablo Iglesias, por su lado, se siente obligado a plantear al respetable que reconsidere lo que el partido ha logrado en tan breve periodo de tiempo, situándose en lo que podría esperarse hace un cuatrienio, sin duda mucho menos de lo conseguido hasta ahora y nunca alcanzado por un partido con tan corta historia.

Como ambas reflexiones se hacen después de un duro batacazo en las últimas elecciones autonómicas celebradas en Cataluña, pareciera que el efecto de ese desastre diluye en parte la coherente valoración de ambos pensamientos. Sin embargo, tanto uno como otro responden a la objetividad de los hechos, mientras que cuestionar esas consideraciones por los resultados de Cataluña responde más a la interesada y nueva campaña mediática montada a raíz de los mismos para tratar de reflejar una crisis en el partido.

La dirigencia de Podemos ha reconocido errores en la campaña electoral llevada a cabo en Cataluña, unos errores que son innegables, pero también allí es justo reconocer que su mensaje se vio superado por el de los dos nacionalismos que pugnaban por la victoria: el unitario y el independentista. Catalunya sí que es pot jugaba a otra cosa, aunque fuera la más compartida por la ciudadanía en Cataluña y España, pero no supo explicarla o contó con algunas incoherencias de Colau y gente de Podem que no jugaba a lo mismo. El efecto de todo esto en el resto del país se ha notado en las últimas encuestas, como bien diagnosticó Carolina Bescansa en su día.

Es muy probable que la política a desarrollar por Podemos y sus aliados en Cataluña siga siendo decisiva para el discurrir del partido morado en España. De momento, lo más aconsejable no es situar el objetivo en ganar, que como dice Montero no puede ser alcanzado ni pronto ni fácilmente, sino en convencer o volver a convencer, y para ello –además del trabajo en el Parlamento-, es necesario el trabajo en la calle, en los barrios y en los pueblos.

Y para convencer se requiere una política de comunicación que está más allá del parloteo en las redes sociales, de la que tan devotos se muestran en ese partido, porque en España, aparte de una población más familiarizada con las tecnologías electrónicas, hay otra -en los pueblos y pequeñas ciudades- que requiere otro tipo de comunicación y parlamento. No basta con buscarlo únicamente en tiempo de urnas, según es costumbre.

DdA, XIV/3749