lunes, 4 de diciembre de 2017

EL MACABRO MONTAJE DE LA C-7 VA EN CONTRA DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN


Félix Población

Debo confesar mi primera impresión al saber que cierta gentuza colgó unos muñecos boca abajo en un puente de la C-7, a modo de simulacro de ejecución, en los que estaban inscritas las siglas de los tres partidos políticos enfrentados al independentismo catalán: No me creí que tamaña barbaridad fuera obra de los adversarios políticos de esos partidos. 

Se me dirá que también entre los partidos independentistas existen facciones extremistas proclives a acciones ajenas al pacifismo y civismo tantas veces ensalzado por esas formaciones a lo largo de sus masivas concurrencias. Cierto, pero en este caso tengo mis dudas acerca de una posible autoría por parte de esas facciones. Con la campaña electoral ya casi en marcha, semejante exhibición de brutal amenaza no creo que pueda beneficiar en nada al independentismo catalán. 

Es más, tengo la sensación de que los macabros monigotes de la C-7, a modo de grotesco remedo del matonismo entre narcotraficantes, únicamente puede perjudicar a las formaciones que ahora se van a presentar por separado a los comicios del día 21 con la misma reivindicación independentista que juntos. Estoy convencido de que medios de comunicación como Catalunya Radio están en esa misma onda independentista que con tanto celo ha potenciado en los últimos años el gobierno central, y cabe por lo tanto dudar de su neutralidad al juzgar un hecho como el que aquí se comenta, pero en este caso no creo disentir con la opinión de Roger de Gràcia cuando en su programa Estat de Gràcia ha sugerido que lo de los muñecos también lo pudieran haber hecho los ultraderechistas. 

Llama la atención Gràcia en que fuera la Societat Civil Catalana la primera en denunciar el abominable simulacro con suma diligencia, y de inmediato tanto La Sexta como el diario ABC lo glosaran para poner en entredicho la revolución dels 'somriures'. Ya digo que los extremismos se puede dar por un lado y otro, pero cuesta creer que después de siete años de reivindicaciones cívicas y pacíficas, con millones de personas en la calle, sea en vísperas de unas elecciones tan importantes como las del 21 de diciembre cuando un grupo o grupúsculo independista se desmande hasta tal extremo y de modo tan descerebrado.

No sé si llegaremos a saber algún día la verdadera autoría de esa barbaridad, o si la sabremos después de que los ciudadanos acudan a las urnas, pero ante una noticia de ese carácter conviene más que nunca tener en cuenta el criterio que ha de ser razón y norma del oficio de opinar, ya sea en Catalunya Radio o en la emisora de la obispalía: dudemos primero, investiguemos más tarde y por último opinemos, no al revés. La opinión, en mi caso, no da más luz que para creer que al independetismo catalán esa macabra exhibición de matonismo sólo puede perjudicarle en las urnas, que son las que importan.

PS.- Por cierto, que ayer en Salvados, de Évole, Rovira y Arrimadas no supieran los datos del paro en Cataluña y ni siquiera los han consultado para la ocasión, es vergonzoso. 


DdA, XIV/3709