martes, 5 de diciembre de 2017

CONTRA LA PUREZA DE SANGRE

Félix Población

Acabo de proponerle a un buen amigo, que después de muchos años cotizados hace de su jubilación una constante y entusiasta inquietud por promover ideas y proyectos socioculturales para su ciudad -de modo que sintonicen con las muchas necesidades que en este sentido tiene el vecindario-, el nombre de un reputado intelectual que por su trayectoria y saberes quizá sea una de las figuras más interesantes y eruditas en el conocimiento de la cultura helenística. Sus libros, conferencias y documentales son una delicia para cuantos se interesen por esa parte fundamental de la historia europea, a la que debemos lo mejor de la misma, ahora en manifiesta decadencia. 

El lector debe excusar que evite mencionar a quien aludo, porque todavía estoy en la esperanzada creencia de que los motivos aportados para que esa persona no sea invitada sean desestimados por la asociación cultural que los esgrime. Se trata de una entidad progresista, más bien de izquierdas, que ha desechado la invitación a ese reputado helenista arguyendo lo que antaño hubiera argumentado la santa Inquisición, que hasta bien entrado el siglo XIX estuvo entre nosotros. Resulta que todo el saber, ilustración, conocimientos e ideario -más bien afín al de la asociación en cuestión- no cuentan con ningún aval para intervenir en un acto público, en el que se presentaría un documental de indudable valor histórico y político, por lo siguiente:

El autor es hijo de un interventor municipal bajo la administración de un alcalde del Partido Popular. No puedo concebir semajante actitud más que en personas afectas al influjo secular y retrógrado de Torquemada o muy gárrulas e incapaces de tener bajo su responsabilidad la gestión de una asociación cultural. Confío todavía en que esa apelación a la pureza de sangre sea desestimada, para bien de un evento que de seguro contaría con la aquiescencia y el interés de aquellos ciudadanos que conciben la cultura como el ejercicio más constructivo para erradicar criterios tan oscuros, añejos, reaccionarios y desnortados como los de quienes así se comportan.


DdA, XIV/3710