viernes, 10 de noviembre de 2017

SEÑORA FORCADELL, LOS APALEAMIENTOS DEL 1 DE OCTUBRE NO FUERON SIMBÓLICOS

Félix Población

Ayer supimos que la presidenta del Parlament, doña Carme Forcadell, irá también a prisión, como sus compañeros en el govern de la Generalitat, a menos que abone los 150.000 euros que le piden de fianza. Lluis Corominas, Lluis Guinó, Ramona Barrufet y Ana Simó quedan en libertad, previa entrega de 25.000.

El juez Pablo Llarena -leo- ha estimado en parte las explicaciones de la señora Forcadell, que fue la primera en declarar y quien ha marcado la estrategia seguida por sus compañeros de la Mesa del Parlament:  ha acatado la aplicación del artículo 155 y ha reconocido que, conforme a la "legalidad vigente", es "evidente" que el Parlament está disuelto. Doña Carme ha añadido, además, que la declaración unilateral de independencia de Cataluña era "declarativa y simbólica", sin efectos jurídicos. No todos han usado las mismas palabras, pero sí han coincidido en darle valor político y restarle trascendencia jurídica a la DUI.

A la vista de estas declaraciones, me reafirmo en la trama esperpéntica de la DUI a cargo de quienes lo montaron, poniendo en cuestión su dignidad ética y política frente a la consideración que me merecen todos aquellos ciudadanos independentistas que lo son por convicción, aunque no comparta sus razones y emociones. Esos ciudadanos fueron los que arrostraron la posibilidad de un apaleamiento nada simbólico el pasado 1 de octubre, para que ahora la máxima autoridad del Parlament que convocó aquella jornada les diga que la declaración unilateral de independencia era declarativa y simbólica. 

¿Hubiera dicho la señora Forcadell eso mismo si, en aquella fecha en que se celebró el referendo prohibido, la represión policial -más o menos magnificada por los medios afines al govern- hubiera podido ocasionar, accidental o directamente, una víctima mortal  entre los votantes? 

Puede que algunos de aquellos ciudadanos todavía conserven huellas de aquellos golpes, que no fueron ni declarativos ni simbólicos, y que tienen su origen en lo que la institución que usted ha presidido, doña Carme, decidió de manera torticera, sin que en ningún momento se le dijera al poble català al que mal apelaban que su voto iba a ser declarativo y simbólico.

PS. Sí, en efecto, fue doña Carme la de "no dar un paso atrás" ante la aplicación del artículo 155.

DdA, XIV/3687