viernes, 24 de noviembre de 2017

DEL ORO A LOS HACKERS DE MOSCÚ


Goti del Sol

Cuando algún problema de cierta entidad afecta a una nación, es costumbre ancestral de los gobernantes achacar los males a la perversa influencia, real o inventada, de un supuesto enemigo. En plena posguerra, con una hambruna galopante, al "Tío Ramón" se le ocurrió la idea de atribuir a la malvada Rusia las vigilias que se padecían. La culpabilidad de estos malignos, proclamada por "El Cuñadísimo", propició una ola de enfervorecido patriotismo militarista y llevó a muchos jóvenes a luchar en las estepas rusas con un doloroso resultado. La maniobra trataba de conseguir dos objetivos: desviar la atención de los estómagos vacíos y ligar la grandeza de la patria al nazismo que se creía victorioso.

En los turbulentos tiempos en los que vivimos, ante un problema territorial de indudable importancia, el viejo enemigo vuelve a cobrar actualidad. Y, aunque se carezca de pruebas fehacientes de una presunta intervención, el anuncio de las maquinaciones extranjeras siempre conmueve los sentimientos patrios y desvía la necesaria atención para afrontar la resolución de lo que nos preocupa. De paso, siempre se puede añadir que algún partido rival recibe las dádivas del perverso, con lo cual se cumplen también varios objetivos. ¿Que no terminan de concretarse esas pruebas? No hay problema, ya se encargarán los "indas" de guardia de expandir insidias y documentos falsos para respaldar la trama. Y así seguiremos hasta el siguiente capítulo.


DdA, IV/3700