jueves, 26 de octubre de 2017

RAJOY Y PUIGDEMONT "PERREANDO" EN EL CALLEJÓN DEL GATO

Ana Cuevas

En esta tierra se dice: "Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba y el tonto sigue". Si a la particularidad de no ser unos portentos sumamos la irresponsabilidad y el desprecio por la paz social, tenemos la fórmula perfecta para que los acontecimientos sobre Catalunya tomen cada vez peor cariz. Tanto el gobierno español como el govern catalán parecen dispuestos a emprender una huida hacia adelante arrasando con todo lo que pillen por en medio y quemando los puentes a su paso. Pase lo que pase ya no hay punto de retorno a la normalidad. Ya se ha sembrado la cizaña. Y yo, que soy una ignorante de las cosas de la vida, no entiendo que exista bandera ,emblema o relicario por el que merezca la pena partirse la cara con otro muerto de hambre como servidora.
Entonces me he acordado del poeta Max Estrella (Luces de Bohemia) conversando con don Latino de Hispalis  después de reflejarse en los espejos cóncavos y convexos del callejón del Gato: " El sentido trágico de la vida española sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada"
Lo grotesco se mezcla con lo que se pretende heroico y la realidad se altera y se retuerce hasta dolernos los ojos. O esa es la sensación que tengo ahora mismo. La de asistir a una representación burlesca donde, se intuye, no puede haber final feliz. Pero no son solo Rajoy y Puigdemont los que nos muestran sus vergonzantes posverdades sometidas a un delirante photoshop. Ciudadanos y PSOE amenizan ese lejano coro de las sombras que, aunque chirríen y entonen cada uno por su cuenta, acaban cantando la misma y siniestra canción del número 155. Son muchos los que piden su aplicación. Incluso en los debates que se montan en las tabernas, aunque el demandante no tenga repajolera idea de lo que implica. Y lo único que sepa de la Constitución es que hay personas que son de constitución fuerte y otros más delgada. Lo piden los tertulianos de los debates surrea-políticos.. Lo pide Belén Esteban, mujer cabal y ponderada donde la halla. Lo pide, a su manera monárquica, el ciudadano Felipe de Borbón y dos Sicilias. ¡Lástima que no sea tan vehemente en el cumplimiento de la legalidad en lo referente a su familia!
Es verdad que Puigdemont y Junqueras han conseguido manipular emocionalmente el sentimiento nacionalista del pueblo para obtener rédito político a costa de poner a los catalanes al borde del abismo. Pero la aplicación del 155, lejos de restablecer el orden y la convivencia en Catalunya, va a crear un sentimiento de profunda humillación nacional. ¿Y qué se recoge si en vez de vientos se siembran tempestades? Un huracán del que alguno que otro sacará partido. ¿A que apenas se comenta nada de la Gürtel pese a la determinante conclusión de la fiscalía? ¿Y del 3X100? ¿O de esos bancos donde políticos nacionalistas, españoles y catalanes, guardaban sus comisiones y el fruto de sus marranadillas hermanados bajo la única bandera que les produce de verdad mariposas en el estómago, la de Suiza?
Pero como en todo huracán, las peores consecuencias las sufrirá el populacho. Ellos, los de Mariano y Carles, juegan en otra división. Son camaleones que se enfundan el traje de héroes con el mismo virtuosismo que se vestirían de flamencas si con eso pillan poder para seguir con sus cosas. Es una humillación doble la que se está infringiendo a los hermanos catalanes y no saldrá gratis. Bocachanclas y alparceros de ambos lados del Ebro se encargan de envenenar el ambiente apelando a un patrioterismo inducido por unos particulares.  "Las imágenes más bellas en un espejo cóncavo son absurdas"- decía el poeta ciego. Y espejos deformantes e iluminados absurdos, no nos faltan.
Puede que yo esté impregnada del inevitable fatalismo que fluye en nuestros genes. Pero a mis ojos, ni Rajoy ni Puigdemont  encajan en el perfil de héroes. Será que no les miro a ellos sino al reflejo que me devuelve el espejo..
¿Y qué quieren que les diga? A mí me parecen una caricatura grotesca. Más bien unos anti-héroes que perrean y perrean moviendo lascivamente la bandera que cada uno luce en el paquete del tanga que calzan por encima de las mallas. ¿A qué acojona la imagen?
En todo caso, si la cosa se pone fea, los del Govern pueden trasladarse a un exilio dorado que les ha ofrecido la república de Osetia del sur. Hace frío y tal pero es mejor que quedarse a ver el desastre que han dejado atrás. Rajoy, en cambio, seguirá eternamente en la Moncloa. Con toda la parafernalia del presunto secesionismo la caja B, Bárcenas y esos otros "hilillos shueltos" de corrupción que entierran al Partido Popular en  un pestilente muladar se han barrido convenientemente bajo una, grande y, (permitan que me desovarie), libre bandera patria.
Recuerden que en breves días debemos cambiar la hora de los relojes. Misteriosamente, parece que también vamos a cambiar de década. El ministerio del tiempo ha obrado un truco para trasladarnos a los sesenta de un plumazo. Seguro que a muchas y muchos lo que verdaderamente les preocupa es que se ponga de moda otra vez el pantalón de campana. A otros nos da por tener pesadillas en las que un señor bajito, con bigote y el culo gordo levanta una losa en el Valle de los Caídos y se va a dar un paseo.
Por si acaso, voy a ir escribiendo a la embajada de Osetia. A preguntar si pueden hacer un poco más de sitio.

DdA, XIV/3671