sábado, 9 de septiembre de 2017

EL TEST QUE PONE PRECIO A LA VIDA*

Félix Población

A telón abierto, la escena representa el confortable y céntrico ático de un inversor multimillonario, con vistas a la gran ciudad, si bien Toni (el personaje interpretado por Luis Merlo) viste de una manera bastante informal y hasta poco en consonancia con el patrimonio que se le supone.

Hay que disponer en verdad de un cuantioso patrimonio para hacer efectiva la propuesta que Toni le plantea a su amiga Paula (Maru Valdivieso) nada más iniciarse esta función escrita por Jordi Vallejo y dirigida por Alberto Castrillo: ¿Qué prefieres cien mil euros ahora o un millón al cabo de diez años? El hecho de pasar de lo que sería una pregunta de test a un ofrecimiento real, así de primeras, hace que el planteamiento de la obra encuentre resistencia en el espectador para hacerlo verosímil, por repentino.

De la voluntad que cada cual ponga en creérselo dependerá seguir con mayor o menor convicción el desarrollo de la obra y reír con los gags un tanto trillados y fáciles que sazonan los diálogos. A los dos personajes citados, no demasiado consistentes, se suma el de Héctor (Antonio Molero) -con algo más de enjundia- y el de Berta (Itziar Atienza), pareja de Toni y psicóloga arquetípica, a quien se debe la pregunta del test para discernir quiénes pueden ser o no ser emprendedores, triunfadores o fracasados.

La obra discurre en clave de comedia, hasta que la expectativa de ese montón de dinero repentino o postergado va haciendo aflorar en los dos personajes que teóricamente se beneficiarían del mismo (Paula y Héctor) una serie de secretos, incidencias, temores, desconfianzas y sentimientos ocultos, con la sorprendente incorporación al conflicto del propio inversor multimillonario al final de la función.

Se llega a este con una frase propia de quien ha fundamentado su vida en invertir en acciones a largo plazo para conseguir su gran patrimonio. Reducido a ese papel, está convencido de que acaba de hacer lo mismo con la amistad y el amor. Rían si quieren, pero no parece lo más adecuado.

*Crítica publicada en La Crónica de Salamanca.

DdA, XIV/3630