domingo, 17 de septiembre de 2017

A TODO ESPERPENTO LE SIENTA BIEN UN TORERO


Félix Población

Dicen que Padilla es un torero temerario y tuerto, que luce patillas de hacha y un parche negro en uno de sus ojos que le da aspecto de bucanero. De ahí que sus devotos, cuando triunfa en las plazas, enarbolen la bandera de la piratería y él mismo la luzca en el coso. 

Ayer en Villacarrillo (Jaén), después de realizar una faena exitosa a juicio del respetable (¿se puede llamar así a quien gusta de la tauromaquia?), no fue la bandera de la piratería la que Padilla mostró sobre sus hombros, sino la de la dictadura, y aunque el torero se ha disculpado, estoy entre los que dudan de sus palabras cuando el conflicto de Cataluña pesa sobre todo el país, y mucho más -me temo- en los ambientes taurinos: 

"Con la emoción de triunfar en esa tarde, yo me puse la bandera sin saber si era la constitucional o no", ha explicado el diestro al portal taurino mundotoro.com en unas declaraciones en las que se ha esforzado en subrayar que no quería provocar. "No vi ni miré a mi espalda, ésa es la gran verdad y pido que se me crea. Soy torero y español, pero nunca he querido voluntariamente ofender a nadie", ha añadido, según leo en el diario El País.

Estimo que estamos viviendo en España el segundo y más grave esperpento desde el 23 de febrero de 1981, coprotagonizado en esta ocasión por los gobiernos central y autonómico de Cataluña. Solo le faltaba un torero como Padilla en Villacarrillo para culminar la tramoya. Mientras la Guardia Civil pretenda requisar unas urnas, papeletas o carteles  que nunca debieron proponerse como se propusieron por parte del Parlament de aquel país y no haga lo propio con banderas como la exhibida por el diestro Padilla en una plaza de toros, ¿se puede llegar a pensar en la posibilidad de que algún día Cataluña pueda verificar un referendo legal de autodeterminación como la mayoría de su sociedad desea?

Me gustaría pensar que sí, pero es que ahora, a mi total desconfianza sobre las aptitudes para ello de un gobierno del Partido Popular, se une la que tendría sobre un gobierno autonómico capaz de llegar a la chapuza exhibida en el Parlament para llegar hasta la situación actual.f

DdA, XIV/3637