martes, 8 de agosto de 2017

SIRIO EN EL BALDE, NO EN BALDE NI DE BALDE


Lazarillo

Siguiendo con mi paciente y entretenida observacion de la vida doméstica gatuna, de la que es inductor nuestro querido Sirio desde que nos acompaña, he venido advirtiendo que desde muy tierna edad gusta del acogimiento en receptáculos que lo contegan, por angostos que sean, y que los busca y añora sin descanso, hasta el expremo de querer encajarse en aquellos que meses atrás se lo permitían por disponer de un cuerpo más reducido. Así ha ocurrido esta mañana con una caja de zapatos, donde ha sido capaz de hallar acogimiento dos meses después de haberlo hecho por primera vez con dos meses de vida y la mitad o algo menos de la mitad de peso. Asistir al espectáculo sería digno de una filmación de la que por desgracia no dispongo. Lo que vino después, aparte de instintivo, ha sido menos laborioso, y tan repentino que le ocupó poco más del tiempo de un salto: fue poner este Lazarillo el balde azul provisionalmente en la mesa de la cocina y advertir en segundos la presencia de felino, tal como muestra la imagen y hemos podido captar de inmediato por su simpática apostura. Nada importó que el balde estuviera asentado en una esquina de la mesa, con el consiguiente riesgo de caída. A este Lazarillo, vista la querencia de Sirio por contenerse en algo de modo tan contenido y recoleto, no le parece que tal afán sea de balde, lo haga en balde o esté de balde, por lo que agradecería a algún amable lector entendido en tan compleja materia como el complejo comportamiento gatuno una puntual explicación.

DdA, XIV/3604