viernes, 7 de julio de 2017

AL AYUNTAMIENTO DE CABRERIZOS, POR SU DESIDIA



Félix Población
La Crónica de Salamanca

Por más que algunos vecinos de la zona hayan requerido del Ayuntamiento una mínima atención a sus reclamaciones, el estado de abandono del llamado Parque de la Cuesta, en Cabrerizos, es un auténtico ventanal de desidia.

Ubicado en una de las dos calles que ascienden al centro urbano, una vez cruzado el puente del ferrocarril de la carretera de Aldealengua, hace mal el consistorio cabrericense en mantener ese parque en un lamentable estado de abandono. Parece mentira que, estando a medio centenar de metros del edificio municipal, quienes tienen la responsabilidad y obligación de mantenerlo medianamente limpio y cuidado muestren semejante grado de indiferencia.

Desde que se habilitó como parque, hace más de diez años, nunca fue ese espacio merecedor de presentar un aspecto similar al de otros lugares de la localidad a los que se les dispensa mucha mayor atención, como si los encargados de parques y jardines se hubieran olvidado del que traigo a colación.

Y no será porque el Parque de la Cuesta sea un lugar apartado, al que no le falta la lacra de algunos usuarios guarros que abandonan allí latas, botellas y cagadas de perro. Se trata de un espacio bien visible, que podría servir de ameno escaparate frontal al pueblo visto desde la vega del Tormes, si presentara un mejor panorama.

Es de agradecer que se instalaran hace poco las nuevas farolas, después de varios años con las viejas rotas por el vandalismo de jovenzuelos ociosos y malcriados, pero sigue sin existir papeleras, los desechos permanecen semana tras semana desparramados por el suelo, sin que un solo empleado municipal pase por allí, y la maleza no se corta más que una vez al año. La falta de atención jardinera y de limpieza es absoluta con respecto a otros parques y plazas de la localidad.

Dicho queda, como contribuyente y elector, harto de reafirmar cada día, ante tanta negligencia, que el gobierno de nuestros pueblos es, a pequeña escala, un espejo del que gobierna la nación. Y lo he comprobado hasta ahora con los dos partidos turnantes.

DdA, XIV/3550