viernes, 19 de mayo de 2017

LA CULTURA, SEGÚN SUSANA DÍAZ: MUCHOS TOROS Y SANGRÍA "PA LOS CHINOS"



Félix Población

Un gran número de ciudadanos, incluso aquellos que en alguna ocasión votaron al Partido Socialista Obrero Español, no dejan de sentir vergüenza ante el espectáculo que estalló visible y ostensiblemente en la sede de Ferraz el pasado 1 de octubre. Tengo la sensación de que los tres candidatos que ahora compiten por la secretaría general creen que aquello fue agua pasada, cuando la crisis por la que atraviesa el PSOE viene de muy atrás y es la misma que hizo languidecer hasta extremos impredecibles a otros partidos del mismo signo en Europa. Se trata de una crisis de identidad.

No puedo soportar los discursos de ninguno de esos candidatos, por lo vacíos, retóricos y faltos de credibilidad que me resultan sus argumentos. Ni siquiera los de Pedro Sánchez, que como víctima de sus compañeros barones me podría merecer algo más de respeto por no haber faltado a su palabra con los votantes, llega a convenverme, dado que tampoco parece tener claro la evidencia de que sin Unidos Podemos su partido no logrará vencer al Partido Popular+Ciudadanos. Durante la campaña de primarias unas veces se ha expresado en este sentido y otras ha marcado distancias con el partido morado.
   
Obviamente, quien menos respeto me merece es la baronesa andalusí, no solo por haber tenido una influencia decisiva en uno de los hechos más bochornosos de la historia del PSOE con el derrocamiento de Sánchez, sino porque sus mítines apestan a mediocridad, hipocresía, ranciedad oratoria, carencia de contenido y a ese tonillo estereotipado propio de todos los líderes socialistas cuando les gritan a la audiencia como si la regañaran, pero con un estribillo que suena tan manido como falso.

El texto que figura como ilustración a este artículo responde al entendemiento que la señora Díaz tiene de la cultura en relación con el desarrollo económico. Se resumiría con un par de frases o tres que he podido leer esta mañana en las redes sociales. La solución está en que los chinos vengan a beber sangría a España y se entretengan con los tópicos turísticos de las corridas de toros y las procesiones de semana santa. No hay una sola referencia a la música, la danza, el teatro, el sector editorial y demás manifestaciones culturales, tan requeridas de atención por todos los gobiernos que son y han sido.  

Como afirma mi estimado escritor Fulgencio Argüelles, me siento acongojado por el asombro, asustado, triste, desorientado, y sin embargo indignado. ¡Qué pobreza de ideas! ¡Qué extraños caminos para un programa que se llama socialista! ¡Cuánta desventurada mediocridad! 


DdA, XIV/3540