jueves, 4 de mayo de 2017

ÁNGEL TRISTÁN, EL NUEVO HUFFINGTON POST Y MI EXCLUSIÓN COMO COLABORADOR

Tengo la sensación de que artículos como el de Tristán
van a poner fin a portadas como ésta.
Félix Población

El periodista Ángel Tristán publica hoy un artículo en El Huffington Post que viene a demostrarme por qué ese medio, hace un par de meses, me participó el cese de mis colaboraciones, excusándose falazmente en razones de diseño, como si el destinatario de esa excusa acabara de ingresar en el oficio o viviera en la inopia desde hace cuarenta años y pico. 

Durante los dos o tres años que vine firmando mis artículos en ese medio, sin recibir estipendio alguno, pude comprobar que EHP mantenía una postura ciertamente equilibrada -en contraste con la mayoría de publicaciones- respecto al tratamiento que se daba a Podemos, tanto en la opinión de sus colaboradores -varia y plural- como en la información. Hoy, sin embargo, el señor Tristán, periodista laureado con la Encomienda del Mérito Civil, publica un artículo que se sitúa en el lado más sectario y panfletario de la prensa anti-Podemos, manejando una jerga  propia del periodismo de la dictadura que el autor evoca, si bien de modo parcial y arbitrario. 

Felipe González no acabó con la Prensa del Movimiento en 1982, señor Tristán, sino con su reconversión en los llamados desde un tiempo antes Medios de Comunicación Social del Estado, que prolongaron su existencia algunos años más y fueron -durante ese tiempo, con nuevas direcciones al frente- periódicos plurales, propios de una prensa pública, en la que algunos nos sentimos más identificados que nunca con el ejercicio cabal de nuestra profesión. 

Todo cuanto dice hoy Tristán en El Huffington Post tendría su tribuna en aquellos medios, se esté o no de acuerdo con lo que afirma y el modo muy airado de expresarlo, pero también cabía en aquella prensa todo cuanto contribuyera a rebatir a su autor por parte de otros colaboradores. Le puedo asegurar al periodista laureado que como director de uno de esos periódicos -luego subastados- nunca excluí a ningún colaborador por sus ideas, tal como se ha hecho conmigo en EHP, al modo -en este caso sí- de la vieja y auténtica Prensa del Movimiento de la dictadura.

Me quedo por lo tanto con las ganas de rebatir en EHP lo que Tristán expone allí bajo un titular tan amarillento y falsario como el que, posiblemente, el nuevo diseño aconseja:  “El caudillo Iglesias quiere resucitar la Prensa del Movimiento”. Espero que al menos se les otorgue a los aludidos la oportunidad y el derecho de hacerlo. Aunque quizá sería concederle al tal Tristán una entidad que su inquina no merece.

DdA, XIV/3527