domingo, 5 de febrero de 2017

PABLO IGLESIAS SON CINCO MILLONES DE VOTOS

Félix Población

Quienes no están de acuerdo con el programa de Pablo Iglesias en Podemos para Vistalegre 2, ya sean anticapitalistas o partidarios de Íñigo Errejón y Tania Sánchez, son conscientes de que su partido no sería el que es sin el liderazgo de quien buscó en su día 50.000 firmas para presentarse a unas elecciones europeas y las logró sin esfuerzo, gracias sobre todo a su carisma mediático en los platós de televisión y a un mensaje fielmente interpretativo de lo que supuso el 15M, cabal y lúcidamente expresado.

A lo largo de los últimos meses, Íñigo Errejón y quienes le secundan -después de haber planteado sus diferencias con los criterios del secretario general sobre lo que el partido debe ser a partir del 20 D-, no ha dejado de insistir en algo que es una flagrante falacia, además de una incongruencia: la posibilidad de que su victoria no suponga que Pablo Iglesias deje de ser secretario general, esto es, líder de Podemos. Iglesias, sin embargo, ha venido repitiendo hasta la saciedad que si su programa es derrotado en Vistalegre 2 la próxima semana, cederá el liderazgo a Íñigo, pues no puede asumir una secretaría general ornamental de cartón piedra ajena al programa que defiende

Dada la contumacia de Errejón en insistir sobre lo mismo y a la vista del último episodio al respecto, ayer a la entrada del cine Palafox de Madrid, escenificando la infantiloide pegada de un cartel con la leyenda Vota equipo Íñigo/Vota Pablo Iglesias y ambos juntos en fraternal abrazo, tengo la sensación de que el número de 2 de Podemos padece un síndrome repentino de inmadurez, ha sido víctima de algún tipo de componenda conspirativa, pretende desbancar a Iglesias en diferido o cree a los militantes e inscritos en la organización capaces de pasar por alto un mensaje con trampa.

Mal se va si se empieza haciendo trampa para que te elijan, pero lo más grave sería que con esa trampa Podemos dejara de tener como secretario general a Pablo Iglesias, pues bien podría ser la pérdida de su liderazgo el inicio de la pérdida de cinco millones de votos en torno a la personalidad política más carismática y que más ha revitalizado las expectativas de cambio en este país en los últimos cuarenta años.

DdA, XIV/3459