martes, 21 de febrero de 2017

EJEMPLO DE MEZQUINDAD BÁSICA MUY REPRESENTATIVO

María Zaragoza

Me acaba de pasar lo siguiente: voy al súper a por tres cosas, literalmente tres cosas, una, dos y tres. Cuando estoy esperando en la caja, veo que la que venía por detrás se pone a mi lado y empieza a dar pasitos para colocarse entre la señora que yo llevaba delante y yo. Por supuesto, como soy una persona cívica, le había dejado a la que estaba pagando un espacio personal razonable. He esperado a que la que intentaba colarse me dijese algo, porque en esas ocasiones siempre dicen algo, y mientras a la que pagaba le funcionaba o no la tarjeta de crédito, me ha dicho:
-¿Te importa que me cuele? Tengo que ir a por mi otra hija.
-No, cuélate, ya te estaba viendo yo nerviosa.
Empieza entonces a fingir que mira por la ventana, que tiene una niña desesperada esperándola en algún sitio y se cuela, por supuesto, y porque yo la he dejado por no discutir. Yo llevaba tres cosas, ella cuatro latas de refresco y un paquete de arroz. Cuando la cajera intenta cobrarle, es cuando se forma el cisma.
-¿Cuánto cuesta el arroz? -pregunta la colada.
-Un euro sesenta -contesta la cajera.
-En el estante ponía otra cosa.
Por supuesto, esa mujer con tanta prisa y una niña desesperada en la puerta del colegio hace que la cajera salga de la caja para ir a la estantería a demostrarle que el paquete estaba bien etiquetado. Durante cinco minutos o más las hemos oído discutir esperando en la cola de la caja. La cajera llevaba razón y la colada ha tenido que pagar lo que costaba el arroz. Pero nos ha mentido en las narices: si tienes tanta prisa no discutes tanto tiempo por un maldito paquete de arroz.
Lo comparto porque creo que gente así es la que hace más feo el mundo y porque me parece un pequeño símbolo de mezquindad demasiado representativo.

DdA, XIV/3474