viernes, 27 de enero de 2017

80 ACTIVISTAS ASESINADOS EN COLOMBIA Y ALBERT RIVERA Y FELIPE GONZÁLEZ AUSENTES

Lazarillo

Me pregunto en qué nueva y solidaria lucha por las libertades estarán empeñados aquellos heraldos de las mismas, mediáticamente ensalzados entonces en España, que en periodo electoral  protagonizaron sendos viajes a Venezuela con ese fin. Tanto Felipe González, desaparecido tras acabar con Pedro Sánchez en pro de la comisión traidora y el susanato, como Albert Rivera, que intentó buscar votos en Caracas para luego pactar con el partido más corrupto de la historia patria, mantienen la más absoluta indiferencia hacia noticias como la que acaba de difundir Amnistía Internacional y tiene por escenario un país bien próximo a Venezuela, Colombia, donde casi ochenta (80) activistas han sido asesinados a lo largo de pasado año, un año en que, además, fue posible la firma de un histórico acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC que pone fin a casi medio siglo de conflicto armado.


Campaña de Amnistía Internacional para detener los asesinatos de defensores de los derechos humanos en Colombia
Campaña de Amnistía Internacional para detener los asesinatos de defensores de los derechos humanos en Colombia

Amnistía informa de que la cifra de 80 activistas todavía no es definitiva, pero sí sumamente alarmante. A finales de año las organizaciones locales de derechos humanos habían registrado cerca de 80 homicidios de defensores y defensoras de derechos humanos, líderes sociales y comunitarios a lo ancho y largo del país. A esto hay que sumar cientos de agresiones que no han acabado con la muerte de las víctimas: amenazas, atentados, hurto de información…

La oenege señala que la paradoja entre la firma del acuerdo de paz y esta oleada de homicidios se explica porque gran parte del horror que ha vivido Colombia durante décadas no está directamente vinculado al combate directo entre las partes, sino en los ataques selectivos contra civiles. Quienes trabajan defendiendo los derechos o protegiendo la tierra y los recursos naturales frente a poderosos intereses económicos y políticos, siguen en el punto de mira. Y detrás de muchos de esos ataques están grupos armados, incluyendo paramilitares, que buscan tomar el control de tierras ricas en recursos para que se puedan explotar con fines económicos.

Poner fin a los combates entre las fuerzas de seguridad estatales y las FARC no significará una paz real si  las autoridades no toman medidas efectivas para parar los ataques contra civiles, concluye Amnistía, que lanza una ciberacción dirigida al Presidente colombiano para pedirle que garantice también la paz a defensoras y defensores de derechos humanos, a activistas sociales y comunitarios.

                     DdA, XIV/3451