sábado, 24 de diciembre de 2016

CRISIS EN LA IMAGEN DE "PODEMOS"



Félix Población

Hoy titula Eldiario.es una larga entrevista con el secretario político de Podemos Íñigo Errejón de este modo: Corremos el riesgo de entender que es una fase de resistencia, que hay que cerrarse y fortalecer el espacio tradicional de la izquierda. Le pregunta el periodista: ¿Está haciendo eso Iglesias? Y Errejón responde:  

Creo que Pablo no tiene eso en la cabeza, pero es un riesgo que existe en Podemos y contra el que quiero combatir particularmente. Porque me parece que si sucumbiéramos a ese riesgo, perderíamos la posibilidad de construir una fuerza con capacidad de ser mayoría. Creo que es lo que quieren nuestros adversarios, creo que es donde a nuestros adversarios les gusta ver a Podemos: una fuerza formalmente muy radical pero materialmente incapaz de transformar las condiciones de vida de la gente. Hay que sentarse con los compañeros, ver dónde pone cada uno el acento y si podemos entrelazar. Si yo creyera que no pudiéramos entrelazar y que son proyectos antagónicos, asumiría que hay un escenario del todo o nada. Creo que no son antagónicos, representamos proyectos que son complementarios y que la gente en la consulta nos dijo eso: un determinado reparto de equilibrios y un mandato, convivencia, democracia y entendimiento. Tenemos sensibilidades diferentes que cuando las juntamos, vuelan, multiplican. 

Dicho esto, nos enteramos de que un día después de sabido el ajustado resultado de la consulta sobre el sistema de votación en Vistalegre 2, que dio la victoria a la propuesta de Pablo Iglesias, el consejo autonómico de Podemos decidió cesar al portavoz en la Asamblea de Madrid, José Manuel López, del sector favorable al secretario político del partido. Este no es el camino, ha dicho Errejón. Se trata de una decisión de vieja política, comentó López, que lamina la diferencia. No es compatible decir por un lado que se quiere construir un Podemos que integre las diferencias, y a la vez echar a gente que ha apostado de manera legítima por opciones distintas en procesos de elección internos, ha denunciado. 

¿Se va a seguir proyectando en lo sucesivo esta imagen de Podemos, con el apoyo entusiasta de la cobertura mediática más interesada en ello, y que su secretario general calificó ayer en La Sexta como la peor imagen que se ha dado del partido a lo largo de su corta historia? Es mucho lo que está en juego para dilapidarlo en personalismos y trifulcas intestinas. Entre ello está en juego la propia madurez política de quienes han sido capaces de sumar más de cinco millones de votos entre la ciudadanía más harta de esta democracia en manifiesto declive. 

Si tres años después de su fundación se llegara a la conclusión de que, luego de soportar todo tipo de críticas e infamias procedentes de los tres adversarios políticos nacionales en comandita,  la mayor adversidad para Podemos podría estar en el interior del partido por la falta de madurez de sus líderes al guiarse por personalismos y camarillas, el varapalo que sufrirían cinco millones y pico de ciudadanos sería de unas consecuencias desoladoras. Esa crisis en la imagen de Podemos no se la merecen quienes apostaron por la dignificación y regeneración de la vida política en nuestro país.

¿Se va a seguir así hasta Vistalegre 2, remedando a escala malnaciente la última trayectoria de un PSOE desnortado y a la deriva, o se vuelve a hablar de la razón y la acción para las que el partido morado nació hace casi un trienio en un teatro de Lavapiés? Quienes se ensucien en la politiquería de camarillas  y sectarismos varios, propia de la vieja política y tan afín a la peor historia de nuestra izquierda, no deberían caber en un movimiento que, por plural que sea, debe considerar como fundamento imprescindible para su consistencia y eficacia la unidad de criterio en lo esencial. Sin ella no hay porvenir y esa ha de ser la imagen que prevalezca.

PS.-No se debería llegar a Vistalegre 2 con la imagen en crisis que en las últimas semanas está dando Podemos. O se reafirman las bases sobre las que el partido nació para tener razón de ser, o se corre el riesgo de que se vaya perdiendo esa razón de ser. 

DdA, XIII/3421