miércoles, 2 de noviembre de 2016

LA BAJA EN EL PSOE DE UN ALCALDE SOCIALISTA


La deriva de los últimos acontecimientos en el Comité federal socialista, provocados en clave de asonada y con la única finalidad de perpetuar en el poder al partido más corrupto y antisocial de Europa, han colmado el vaso de la paciencia. Investir, ya sea por acción u omisión, a un partido de derechas, intolerante y en el banquillo de la justicia por graves problemas de corrupción y financiación ilegal, era lo último que un militante o votante socialista podría esperar de ciertos dirigentes del PSOE.

He participado activamente en las redes sociales defendiendo el no a Rajoy y denunciando que, presuntamente, tras la abstención se esconden intereses y privilegios que solo un reducto elitista de ambos partidos conoce. Algún día la historia verterá luz sobre las auténticas razones que no son, ni de lejos, las esgrimidas por los autores de la asonada. Acción acometida con tanta torpeza que el compañero Borrell la calificó, con buen tino y fina ironía, como propia de un cabo chusquero.

No se trata de la gobernabilidad. Ni del bien de los ciudadanos. Ni de pensar en el Estado español. No. Somos muchos los que tenemos callos de militancia y no acabamos de caer del nido para que pretendan embaucarnos con falacias almibaradas. Probablemente otros "intercambios" interesados han motivado esta acción que lleva al suicidio político. Patxi López vino a decir algo así: “un respiro para hoy y el ahogo para mañana”.

"Yo no di mi voto al PSOE para que con él se comerciara con el PP", "Con mi voto no" o "No es NO". Son algunos de los gritos de indignación que, con dolor e impotencia, han hecho circular por las redes sociales numerosos militantes y votantes. Y que tantas agrupaciones locales han elevado al rango de acuerdo solemne. El sentir militante era evidente. Casi 100.000 firmas lo avalan. Pero se creen legitimados con una votación en el comité federal que contraría la voluntad militante.

Cruje el argumento de que en Europa se dan estos pactos invocando el ejemplo del SPD alemán. Y cruje porque lo citan ocultando que allí se consultó a la militancia de la que se pronunció el 78%. Y se dejó libertad de voto a los diputados del Bundestag. Treinta de ellos se opusieron a Merkel y no se rompió nada. Y cruje aún más lo de evitar terceras elecciones. Tras años y años luchando por el derecho al voto ahora ¿tenemos miedo a votar? ¿ miedo a la democracia?

La abstención será una sangría de votos. Vosotros, los barones proPP lo sabéis. Entonces, si sea cual sea la decisión vamos perder votos, pregunto: ¿no será más ético perderlos desde la coherencia ideológica y respetando el sentir de los militantes y votantes?

Las contradicciones del PSOE, arrancan en mayo de 2010 cuando el comisionado neoliberal europeo le impone a ZP la aplicación de políticas restrictivas del gasto público. Aquel presidente cuyos primeros cuatro años fueron modélicos en la conquista de derechos y libertades así como en políticas sociales fue llevado al sacrificio ideológico para mayor gloria del liberalismo salvaje que recorre Europa. ZP dilapidó el "no nos falles” de los jóvenes tras poner fin a la situación de guerra en que nos metió Aznar. Fue entonces cuando pidió ayuda y Montoro que, en un “arranque de responsabilidad y sentido de Estado”, espetó a la portavoz Canaria: “Deja que se hunda España que la salvaremos nosotros” Y vaya si la han salvado. Y a estos les vamos a facilitar el gobierno.

La puntilla vino con el pacto exprés regulador del techo de déficit firmado con el PP . Si la medida no auguraba nada bueno para las clases trabajadoras y el Estado del bienestar, las formas del acuerdo eran manifiestamente mejorables pues el acuerdo se tomó con agostidad y nocturnidad.

A ello cabe sumar las contradicciones identitarias negando el Estado plurinacional que ZP si entendió (con un inestimable análisis de Pascual Maragall) y que el PP quebró por intereses electoralistas con la ayuda necesaria de un TC sin visión de futuro o algo peor. Quedó inaugurada así la gran fábrica de hacer independentistas. Añadamos otras medidas en beneficio de las oligarquías económicas y en perjuicio de las clases trabajadoras y la pendiente del declive está servida.

A pesar de tanta renuncia y contradicción fuimos muchos los que hasta el último momento esperábamos que la cordura y la coherencia ideológica se impusiera. No ha sido así y el alma de muchos socialistas sinceros ha sido abatida.

Por eso, y mucho más, considero que éste ya no es mi partido. Sí lo es el que fundó Pablo Iglesias, el federalista, el de las trabajadoras y trabajadores, el la libertad, igualdad y fraternidad. También el PSPV de los ochenta. Hoy, esas siglas ya no representan aquellos valores. Hoy sirven a otros señores cuya finalidad única es su enriquecimiento progresivo a costa del empobrecimiento del resto de la ciudadanía. La transferencia de rentas de las clases trabajadoras hacia las élites es un hecho indiscutible. La crisis les ha servido de coartada perfecta para adelgazar el Estado del Bienestar contrariando el principio socialista de la redistribución de las riqueza. Ahora hay muchos más pobres que antes de la crisis mientras que los ricos y muy ricos han crecido exponencialmente. Y nuestro PSOE, el partido de los socialistas, ha caído en la contradicción orillando sus ancestrales valores y se ha hecho cómplice, por acción u omisión, de tan deleznable saqueo al Estado de Bienestar.

Con esta abstención se favorece la continuidad de un partido sentado en el banquillo por corrupción, impulsor de leyes tan antidemocráticas como la llamada ley Mordaza, la reforma laboral o la LOMCE de Wert; que dejaba morir a enfermos de hepatitis C para reducir gastos, que recortó el Estado de bienestar sustrayendo recursos a la escuela y la sanidad públicas y, que ahora, está consumiendo la hucha de las pensiones lo cual llevará al recorte de las mismas. La extra de navidad de 2017 peligra seriamente. Y todo esto al tiempo que el dinero negro, de las comisiones y sobornos circulaba por sus sedes, enriquecía a sus cuadros y financiaba sus campañas.

No. El partido que favorece al indolente Rajoy y su corrupta formación no puede ser el mio.

En consecuencia PIDO LA BAJA COMO MILITANTE DEL PSOE. A tal efecto curso instrucciones al banco para que no haga efectiva las cuotas de militante desde hoy.

Socialista, con casi 40 años de militancia y 20 representándolo como alcalde de mi pueblo, esta es la decisión más dolorosa en mi larga trayectoria política. Recuerdo cuando convencíamos a nuestros hijos para que votaran PSPV, con paciencia, insuflándoles nuestras convicciones e ilusiones. Y ellos ya se fueron como la mayoría de la juventud. ¿Queremos saber porqué? ¿o lo sabemos y cerramos los ojos a una realidad irreversible que con la abstención los aleja aún más del proyecto?

Como otros tantos socialistas he combatido el caciquismo de la derecha, local o en cualquier otro ámbito. Mantuve ese compromiso ético y solidario sin importarme el precio político, incluso personal y familiar, soportado. Ahora el sentido y significado de todo eso ha quedado diluido. Vacío.

Tal vez algún día estas siglas, PSOE y PSPV vuelvan a representar aquellos principios y valores progresistas que centenariamente le han caracterizado frente a una derecha corrupta e intolerante, Entonces muchos de los que hoy indignados e impotentes nos marchamos, tal vez y solo tal vez, podamos volver a casa.

La Pobla de Farnals, 24 de octubre de 2016
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José Vicente Sanchís Marqués
Fue alcalde de La Pobla de Farnals entre 1987 y 2007.