jueves, 6 de octubre de 2016

SPOTTORNO NO SOPORTA EL ABUCHEO

Félix Población

Al ex jefe de la Casa Real Rafael Spottorno, que ha de aguantar cola ante el edificio de la Audiencia Nacional de San Fernando de Heneares para entrar como acusado en el juicio por las tarjetas black de Caja Madrid/Bankia, le molestan los gritos de los pensionistas congregados a unos cuantos metros de su distinguida estampa.

A Rafael Spottorno Díaz-Caro, caballero de la gran cruz de Carlos III, de la Orden de Isabel la Católica, de la Orden del Mérito Civil, de la Orden del Mérito Naval y de la Orden de Leopoldo del reino de Bélgica, no le sientan bien los abucheos de quienes han sido estafados por la institución financiera de cuya Fundación fue director. La presencia en el banquillo de quien después de ser ex jefe de la Casa Real fue consejero del rey Felipe VI responde a un delito de apropiación indebida, debido al gasto de más de 200.000 euros mediante la tarjeta negra de Caja Madrid/Bankia de la que el susodicho disponía, junto a 64 ex consejeros y directivos más de citada entidad, todo ellos ahora encausados por la Fiscalía Anticorrupción.

La diversidad y el carácter de algunos de esos gastos -en algunos casos muy nocturnos y en otros muy insólitos- da idea de la catadura de quienes los hicieron. En el caso de Spottorno Díaz-Caro figuran, entre otros, la confección de trajes de chaqueta a medida, estancias en hoteles de cinco estrellas, compras en múltiples supermercados y unas cuantas sesiones de masajes filipinos, sobre los que un periodista dijo que son lo que todo pensamos (con posible happy end) y de los que un especialista afirma en ABC que han de darse con las manos y el alma. 

Siendo así, es natural que el alma de don Rafael luzca muy fina y relajada con esa práctica, a la que de seguro añade la escucha de sus músicos preferidos, Bach y Beethoven. Para un hombre con esa pulcritud de espíritu y acendrado oído, ha de ser muy bronco y desagradable percibir a unos cuantos metros el sonido que arranca de la rabia y la indignación de unos preferentistas ancianos a los que el banco de las tarjetas negras les quiso arrebatar los  ahorros de toda una vida, inferiores con todo seguridad a los gastos que hicieron con sus tarjetas opacas al fisco los ex consejeros y directivos de la mencionada entidad.

Yo no sé qué le diría el policía al que Spottorno acudió para tratar de que la autoridad identificase a los abucheadores que le llamaban ladrón, corrupto o sinvergüenza, pero el solo hecho de dirigirse al agente con esa intención también lo define. Póngale cada cual el calificativo que más le guste.

DdA, XIII/3354