jueves, 13 de octubre de 2016

LA DEFINICIÓN DE LA MILITANCIA DEL PSOE


Julián Aceitero Gómez

Un artículo publicado en Diario del Aire el pasado día 8 plantea la hipótesis de que el poder verdadero, es decir, don Dinero (1), instigó el enfrentamiento entre dirigentes oficialistas y críticos del PSOE, en el que quien encabezaba a los primeros, su Secretario General, dimitió (2); y se resume concatenando las siguientes certezas y suposiciones que don Dinero protagoniza:

Maneja encuestas rigurosas sobre unas eventuales terceras elecciones que no prevendrían que el PP obtuviera, solo o junto a C’s, mayoría absoluta de diputados en el Congreso para que pudiera seguir gobernando.

Pretende, pues, trasvasar votos de su otra casta electoral, la del PSOE, hacia el PP, para lo que habría instigado un enfrentamiento entre los entonces dirigentes oficialistas y críticos del PSOE, cuyas conocidas ambiciones personales y mediocridad hacían previsible la  bajeza del mismo.

Permitió que sus medios de comunicación de masas retransmitieran “en vivo y en directo” aquel patético enfrentamiento para que la casta electoral del PSOE quedara estupefacta, pretendiendo así que una parte de quienes la conforman opten en unas eventuales terceras elecciones por votar al PP o abstenerse.  

Cuando maneje las encuestas en las que la efectividad de su pretensión esté reflejada, entonces: si la previeran, las terceras elecciones se celebrarían y si la descartaran, no se celebrarían. Dada, pues, la irrelevancia de dicho partido en la resolución de la disyuntiva recién expuesta, se comprende que en dicha hipótesis no mencione a la Gestora nombrada a raíz de la dimisión de su Secretario General ni a su militancia.

Por el contrario, los medios de comunicación de masas divulgan las opiniones de los miembros de la Gestora del PSOE acerca de la conveniencia de permitir que el PP siga gobernando mediante la abstención de sus actuales diputados para, inmediatamente después, convertirse en su oposición parlamentaria. Y argumentan tal conveniencia afirmando que no permitir que el PP siga así gobernando conllevaría la celebración de las terceras elecciones, que permitirían al PP no solo seguir gobernando, sino hacerlo con mayoría absoluta, es decir, sin oposición parlamentaria efectiva.

Sin embargo, las terceras elecciones se celebrarán si las encuestas que don Dinero maneje previeran la efectividad de su pretensión al instigar aquel enfrentamiento entre los dirigentes del PSOE, es decir, que el PP, solo o junto a C’s, alcanzara la mayoría absoluta para gobernar. Porque así, don Dinero conseguiría: 1º Que el PP prosiguiera aplicando medidas económicas que satisfagan el insaciable deseo de enriquecimiento de quienes ostentan el poder que el dinero da, sin tener que acordar con el PSOE contrapartidas que mitiguen los daños a la mayoría social que aquellas medidas causen.

Y 2º. Que el PSOE no quedara estigmatizado por permitir con su abstención el gobierno del PP ni sufriera el desgaste de lo que ello conlleva: que con sus votos se aprueben las leyes imprescindibles para que las medidas económicas del gobierno del PP sean efectivas. Así, aunque el PSOE obtuviera menos diputados que “Unidos Podemos”, don Dinero dispondría que sus medios de comunicación de masas dedicaran infinidad de publirreportajes a aquel y de libelos a éste, para que el primero siguiera siéndole útil como la versión “izquierdista” de su bipartito.

Los medios de comunicación de masas han divulgado que aquel enfrentamiento se debió a que los entonces dirigentes oficialistas del PSOE, encabezados por su Secretario General, habrían optado no solo por impedir que el PP continuara gobernando, sino también por plantear un gobierno alternativo al del PP. Pero aquellos dirigentes oficialistas del PSOE habrían planteado una quimera de gobierno progresista para que Unidos Podemos la descartara, lo que habrían usado como pretexto para achacar a este partido su desinterés en que hubiera un gobierno alternativo al del PP. Y así, el PSOE responsabilizaría a Unidos Podemos de que se tuvieran que celebrar nuevas elecciones, lo que los medios de comunicación de masas repetirían machaconamente, conforme al principio de orquestación de la propaganda nazi, vulgarizado en la frase “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad” (3).

Aunque tal opción fue derrotada en el último congreso federal del PSOE por sus entonces dirigentes “críticos”, parece contar con la estima de sus militantes, hasta tal punto que pretenden que se celebre un congreso extraordinario para revitalizarla. El análisis de la viabilidad de tal pretensión obliga a indagar en dichos militantes, que se consideran “izquierdistas” por su afiliación a dicho partido, que a su vez también así se considera por contraposición al PP, que es un partido de derechas genuino. En consecuencia, después de que la Gestora del PSOE haya preconizado la abstención de sus actuales diputados para permitir que siga gobernando el PP, el partido de “derechas”, la militancia de aquel ha perdido su identidad “izquierdista”.

Y si las encuestas que don Dinero maneje descartaran el logro de su pretensión en unas eventuales terceras elecciones, es decir, si no se prevé que el número de personas inmorales que voten al PP sea suficiente para que éste alcance la mayoría absoluta, solo o junto a C’s, la militancia del PSOE contemplaría que sus actuales diputados no solo se abstengan para permitir que el PP forme gobierno, sino que también voten a favor de la aprobación las leyes que posibiliten las medidas económicas que dicho gobierno plantee. Y si el PSOE llegara a protagonizar lo anterior, cuestionaría su contraposición al PP, en base a la que se considera “izquierdista”. Entonces, ¿cómo se definiría la militancia de PSOE?

Es improbable que la recogida de firmas entre los militantes del PSOE, en la que se afana el Alcalde de Jun, José A. Rodríguez Salas (3), alcance el número imprescindible para que pueda exigir un congreso extraordinario que nuevamente contraponga dicho partido al PP, porque una parte de la misma ya compartiría lo que los actuales dirigentes preconizan, es decir, que sus actuales diputados se abstengan en la sesión de investidura del candidato del PP para permitir que éste siga gobernando.

No obstante, si don Dinero tuviera la pretensión de que el PSOE siguiera siendo la versión “izquierdista” de su bipartito, sería posible alcanzarla si aquel congreso se celebra y aúpa a unos dirigentes comprometidos con que su partido pueda volver  a ser considerado como izquierdista por su contraposición al PP. Para ello, dichos dirigentes indicarían al grupo parlamentario actual del PSOE que impidiera la continuidad del gobierno del PP, lo que algunos integrantes de dicho grupo, obviamente, no cumplirían, por lo que serían expulsados del mismo. Así, aquellos dirigentes del PSOE enarbolarían la contraposición de éste al PP, lo que permitiría considerarlo como “izquierdista” y, en consecuencia, sus militantes recuperarían tal  identidad.   

Pero si don Dinero no posibilitara lo recién expuesto, entonces su militancia no podría definirse como izquierdista, porque estaría afiliada a un partido que ya ni siquiera podría aparentar serlo. 


NOTAS

(1) Este don no es un tratamiento de respeto al dinero no solo porque convierte a quienes lo poseen y, en consecuencia, ostentan el poder en mala gente que apesta a la humanidad, sino también porque es un instrumento de esa maldición o entramado criminal que es la propiedad privada.

(2)  “Don Dinero instigó el enfrentamiento en la sede del PSOE”. Disponible en el vínculo http://www.diariodelaire.com/  (Publicado el 8 de octubre de 2016 -3º artículo-).

(3) http://culturizando.com/los-11-principios-de-la-propaganda-nazi/




DdA, XIII/3360