lunes, 24 de octubre de 2016

¡BASTA YA DE TANTO ENGAÑO, SOCIALISTAS DE PEGATINA!

Félix Población

Ayer había menos militantes y simpatizantes del PSOE ante la sede del partido en Madrid. La reunión del comité federal para decidir lo ya decidido por la comisión traidora derivada del golpe de régimen contra Pedro Sánchez, tenía por objeto acordar la abstención para que en el Congreso se hiciera posible en segunda votación la investidura de Rajoy y un nuevo gobierno de la derecha. 

El resultado se saldó con 139 votos a favor y 96 en pro del no decidido por el comité federal hace unos meses, en concordancia con el programa electoral del Partido Socialista. El presidente de la comisión ha dicho que ese resultado es un mandatoimperativo para todos los diputados del PSOE, por lo que en principio no se espera que se resuelva el asunto con las once abstenciones que se requieren para que la investidura se cumpla. 

Esta sería una abstención que llaman técnica: logrando el mismo fin -un nuevo gobierno del Partido Popular con algunas migajas para Ciudadanos-, permitiría al menos  que quienes votaron no en conciencia antes y quienes siguen votando no ahora no quedaran ante sus electores como falsarios. Pero como por medio está lo determinado ayer por el comité federal, tal parece que esta decisión primara ahora como algo absolutamente democrático, olvidando que es consecuencia  de una estrategia sucia y antidemocrática cocida por los adversarios de quien como secretario general del PSOE pretendió lograr un gobierno progresista alternativo al del PP. 

Se lo escuché ayer a algunos de los que mantienen la palabra dada a favor del no: que lo dispuesto por el comité federal  ahora obedece a una decisión democrática y, por lo tanto, habrá que resolverlo en el Congreso del mejor modo posible para que la fractura no se haga más grave entre los abstencionistas y los partidarios del no. 

La cosa tiene mal arreglo, por aquello de que mal acaba lo que mal empieza, pero tengo la impresión de que el titular de la jornada de ayer lo escribió ante la sede un militante o simpatizante de avanzada edad del Partido Socialista cuando gritaba bajo la lluvia con ostensible indignación: ¡Basta ya de tanto engaño, socialistas de pegatina! 

Si el curioso lector escuchó las constructivas e interesantes respuestas de Josep Borrell en El Objetivo, podría desprenderse de su fondo parecido diagnóstico. Sobre todo cuando se mostró a favor de la consulta a los militantes, porque el representante no puede hacer caso omiso a lo que quieren los representados. Al alcalde socialista de Jun, que logró más de 93.000 firmas de militantes socialistas para que se celebren unas primarias y un congreso extraordinario del PSOE, no se le puede colgar el teléfono en la sede de Ferraz cuando pretendía certificar en la casa central de los militantes la voz de los militantes.

DdA, XIII/3369