viernes, 28 de octubre de 2016

ANA PASTOR APLICA LA LEY MORDAZA EN EL CONGRESO

Félix Población

Aunque haya conseguido que todos los medios hoy se centren en esa frase, dejando aún más marginado al PSOE en la estéril sesión de investidura celebrada ayer, me parece que Pablo Iglesias se excedió al manifestar que había más potenciales delincuentes en el Congreso que ahí fuera, en referencia a los manifestantes que mañana se congregarán en torno al palacio de la carrera de San Jerónimo bajo el lema Ante el golpe de la mafia, democracia.
Es evidente que al señor Iglesias, como a los cinco millones y pico de votantes de Unidos Podemos, les sentó lógica y sumamente mal la criminalización que a priori se hizo de esa convocatoria por parte de la mayoría de los medios y algunos representantes de la clase política, como si el derecho cívico a manifestarse en la calle fuera susceptible  de ser criminalizado a partir de la existencia del partido morado, al que también se le acusó de estar detrás de tal evento. 
Tuvo asimismo Iglesias alguna referencia en su discurso matinal al portavoz del Partido Popular, un tipo provocativo donde los haya que se ha caracterizado hasta ahora por su talante chulesco y sus infames referencias a los familiares de las víctimas del franquismo. Y como don Pablo aludió precisamente a la ralea provocadora de Rafael Hernando, era previsible que las irónicas respuestas de don Mariano a lo expuesto por Iglesias no se quedaran en eso y que don Rafael replicara del modo que le caracteriza en la sesión de tarde.
Transcribo literalmente sus palabras: "El señor Iglesias tiene la infame costumbre de subirse a esta tribuna a descalificar a mi grupo, hoy ha tenido la indecencia de hablar de mi grupo en los términos de tildarnos de delincuentes en potencia. En un país democrático quien dice quién es un delincuente son los jueces y los tribunales, no ustedes…eso, ¿sabe dónde ocurre? En las dictaduras, esas que usted tan bien conoce.  Usted no está hecho de mejor pasta que muchos corruptos sentados en los tribunales. Ellos quizá usaron las siglas de los partidos para enriquecerse, pero es que usted usó el nombre de España para ponerse a la venta de dictadores y de regímenes extranjeros como el de Venezuela y el de Irán”.
Dado el carácter categórico de esas afirmaciones y demostrado por los tribunales de justicia la falsedad de las mismas, lo mínimo que se podía esperar –tal como demandó Iglesias, en aplicación del artículo 71 del reglamento cuando se hagan alusiones que impliquen juicios de valor o inexactitudes sobre la persona o la conducta de un diputado-, es que el líder de Podemos tuviera derecho a una réplica de tres minutos. No se lo permitió la presidenta del Congreso, que tras solicitar a Hernando si se desdecía de lo dicho –no lo hizo éste, que lo vino a ratificar con la supuesta cifra de la venta-, aplicó a Pablo Iglesias la Ley Mordaza.
La bochornosa y sectaria actitud de Ana Pastor trajo consigo que los 67 diputados de Unidos Podemos abandonaran como expresión de protesta el hemiciclo, perplejos e indignados ante el inicio de una legislatura que no sólo parte con la vigencia de la citada ley en la calle, sino con un primer capítulo de su aplicación en el mismísimo Congreso de los Diputados.


DdA, XIII/3372