lunes, 16 de mayo de 2016

VUELVE "LA VOZ DE ASTURIAS"


  1. Lazarillo

    Es de celebrar, especialmente para este Lazarillo -que aprendió a leer periodismo en La Voz de Asturias-, la recuperación de la cabecera de este periódico, que estará de nuevo en la calle -esta vez en formato ditigal- en los próximos días. Lamenté mucho en su día que se viniera abajo, hace cuatro años, y tengo para mí -a juzgar por el equipo directivo que reflota el medio, proveniente de la vieja Voz y del digital Asturias 24 en el que tengo el gusto de colaborar- que la renovada Voz de Asturias va a dar voz de verdad a un periodismo crítico e independiente, que falta le hace a aquella región. Para abrir boca, sus impulsores están difundiendo estas fechas una serie de noticias, reportajes y entrevistas, entre las que destaco la que se le hace a mi estimado y nonagenario colega Lorenzo Cordero, director que fue de La Voz y uno de los más reputados periodistas asturianos de las últimas décadas, de quien acabo de leer El rojo color de la memoria (Ed.Trea, 2014). La interviú me sirve para resaltar este fragmento, a tener en cuenta después de que el actual secretario general del Partido Socialista dijera que al PSOE le basta con cuatro letras para nombrar a su partido:

    "Les molestaba [se refiere al PSOE de Felipe González] entre otras cosas, fíjate tú, que los tildara en mis columnas de socialdemócratas en lugar de socialistas. También que siempre escribiera ps(o)e, metiendo entre paréntesis la o de Obrero; o que me refiriera a ellos como Partido Socialista de la Omelette Española. Los llamaba así por el mote que tenía el grupo liderado por Felipe González del que Henry Kissinger había dicho a Helmut Schmidt, el presidente de los alemanes, que había que tutelar después de que mataran a Carrero Blanco: clan de la tortilla. Me negaba a llamar partido obrero al psoe de Felipe. De obrero no tenía nada: era una impostura total. Felipe había cogido las siglas del partido de Pablo Iglesias y lo había convertido en lo que es hoy: un partido interclasista, el ala izquierda de la burguesía y la derecha del movimiento obrero, como decía Poulantzas, un escritor griego que murió hace ya muchos años, en 1979: tiró todos sus libros por una ventana y luego se tiró él. Bueno, yo decía todo eso del psoe en mis artículos, y cuando Felipe montó aquello de la reconversión industrial decía que aquello no era reconversión, sino desmantelamiento, y todo eso los hacía rabiar. Me odiaban los franquistas por un lado y los supuestos socialistas por otro. ¡Socialistas! De socialistas tenían tanto como yo de arzobispo de Oviedo. Socialistas y de las jons… Al final consiguieron lo que no había conseguido el franquismo en años de persecución por arriba y por abajo: hundir el periódico. A mí, desde luego, no me fue mejor en la supuesta democracia que en la democracia orgánica de Cerillito [Franco]".

                                         DdA, XIII/3269