martes, 19 de abril de 2016

112 AÑOS DE L`HUMANITÉ, UN DIARIO NECESARIO

Paco Audije

En tal fecha como un 18 de abril, se publicó por vez primera L’Humanité, un diario militante. Fue en 1904, hace 112 años.  Jean Jaurès fue su fundador. Ahora la supervivencia del diario está en peligro y es preciso reivindicarlo. El espíritu de Jaurès subyace estos días en  la plaza de la República de París, como antes en la Puerta del Sol  y en todos los puntos del planeta en los que la cólera social se ha expresado rebelándose contra los adeptos del cinismo financiero y los paraísos fiscales.
L’Huma, como se dice familiarmente, fue primero un diario socialista, luego comunista. En 1994, abandonó su subtítulo de “órgano central del  Partido Comunista Francés”. De algún modo, dejó atrás la guerra fría y sus capítulos oscuros. Se constituyó una nueva sociedad editora y las páginas de L’Humanité hicieron un esfuerzo para regresar a los orígenes. A finales del siglo XX, sus lectores, militantes o no, querían ver reflejadas en sus secciones una visión más abierta de la izquierda francesa y planetaria.
Esa perspectiva abierta, referida entonces por Jaurès a “la causa socialista y proletaria”, estaba ya en las líneas que escribió el propio fundador de L’Humanité en su primer editorial de aquel 18 de abril de 1904: “No hay tiene necesidad de mentiras, ni medias mentiras, ni de informaciones tendenciosas, ni  de noticias forzadas o truncadas, ni de procedimientos retorcidos o calumniosos. No se necesita reducir o rebajar injustamente a los adversarios. Tampoco hay necesidad de mutilar los hechos”.
Primera portada de L'Humanité el 18 de abril de 1904.
Primera portada de L’Humanité el 18 de abril de 1904.
En una época en la que nos aplasta la convergencia del poder financiero y la creencia pasiva en los mandamientos de las religiones mayoritarias (Facebook, Amazon, etcétera), esos principios periodísticos siguen vigentes y los periodistas de L’Humanité los representan. Aquellas líneas de 1904 resultan hoy actuales y modernas. Y ayer, esos periodistas y trabajadores del diario estaban en la plaza de la República: “L’Humanité debout”.
Me habría gustado acompañarlos. Lo hago desde Madrid, donde leo su llamamiento a mantener un espacio diferente ante  la creciente “prohibición de voces distintas, emancipadoras, cuando la inteligencia y la efervescencia de las ideas son descartadas”.
A la hora de las vigilias reivindicativas -en la Puerta del Sol, ante Wall Street o en la Plaza de la República- la supervivencia de un diario como L’Humanité es fundamental “para que los medios que están en manos de las potencias del dinero no se conviertan mañana en la única fuente de información de la mayoría, mientras aumentan diariamente la precariedad y la miseria. Basta de cadáveres alineados en el campo de honor del pluralismo; mientras (algunos) vierten lágrimas de cocodrilo sobre los soldados de la información víctimas de los fondos de pensiones y de la financiarización”, dice el citado manifiesta por L’Humanité.
Quiero recordar aquí que en la fecha de hoy, 18 de abril, se publicó por vez primera un periódico militante que merece seguir siendo el reflejo de las luchas sociales de nuestro tiempo. La defensa firme de la libertad de expresión y el pluralismo pasa hoy –desde luego- por la supervivencia, la vigencia, del diario que fundó Jean Jeaurès.

DdA, XIII/3257