viernes, 15 de enero de 2016

DIEGO BESCANSA Y LA LIBERTAD DE SER MADRE

Noelia Ordieres

Pues un vez más se confirma: ser mujer y en este caso madre es motivo para que todo el mundo opine sobre cómo debes ejercer tu maternidad.
Bienvenidos al circo, pero no el de payasos, no, el de romanos, donde mandaban a luchar contra los leones. En este caso también hay leones, mira tú por donde, en la entrada principal, qué casualidad tan aterradora, pero en este caso concreto también hay buitres, machos y hembras, deseando tirarse a los restos con un hambre de ¿venganza?, ¿rencor? Atroz.
Históricamente las mujeres hemos sido adiestradas, dirigidas para ejercer nuestras funciones vitales exactamente como mandaban los cánones, estaba todo estudiado, en ningún momento alcanzábamos la mayoría de edad. Dimos pasos, nos rebelamos, buscamos la igualdad, peleamos por ella. En política como en tantos otros sectores totalmente masculinizados (aún a día de hoy casi todo son grades Barones) nos ha costado conseguir los puestos más altos, gritamos por las calles por nuestro derecho a decidir, decidir cómo y cuándo ser madres en este caso. Pero, un momento: ¿y el cómo? ¿Eso no entraba dentro de las reivindicaciones?
Lo peor de lo que ha pasado con la diputada de Podemos no es el espectáculo bochornoso de la derecha, con sus insinuaciones y sus descalificaciones, lo peor de todo es que por parte de un sector feminista quieran dar lecciones de cómo ser madre, madre moderna, feminista y luchadora por los derechos de todas nosotras, por lo visto solo existe un modelo a seguir, el resto estamos equivocadas. No lo entiendo, discúlpenme ustedes, pero no lo entiendo.
Luchar por la libertad, esa es la que nos hace libres, libres para decidir si somos madres o no, si queremos ejercer nuestra maternidad desde un papel o desde otro, contratar niñera, llevarlos a una escuela de 0 a 3, o en caso de tener la opción, que nos acompañen al trabajo, nada de ello es sinónimo de ser mejor o peor madre, hay tantos modelos de maternidad como mujeres existen en el planeta.
Claro que el problema no es ese, nos hemos centrado en lo absurdo e inexplicable de hacer juicio público a quien en pleno ejercicio de sus derechos decide llevar a su bebé, a Diego, al hemiciclo, como antes lo han hecho muchas otras mujeres, pues cabe recordar que la escuela de 0 a 3 es un derecho pero no una obligación. Lo verdaderamente importante es que todas las mujeres deberíamos tener el derecho de ejercer nuestra maternidad con todos los recursos disponibles para que de verdad exista no solo una conciliación y ejercerla de la manera que una crea más conveniente, sino una corresponsabilidad, donde los hombres también ejerzan el papel principal en la crianza de sus hijos.
Vais a perdonarme por la simpleza de mis sentimientos como mujer y como madre, pero a mí me ha gustado ver al pequeño Diego en el hemiciclo y me he visto representada, siendo yo una mujer nada dependiente de mis hijos, asumiendo mi espacio vital totalmente independiente de la crianza de estos. Me sentí satisfecha de la imagen, pues en muchas ocasiones si mi empleo o mi formación me lo hubiera permitido, a mí también me hubiera gustado poder llevarme a mis hijos conmigo.
Una vez más hemos sido nosotras mismas las que nos hemos encargado de dejar en entredicho nuestras luchas, la lucha por nuestra libertad para decidir, nos hemos bajado al barro cuando la realidad nos obliga a estar siempre por encima de las circunstancias. Pronto veremos si los leones consiguen comérsela o si por el contrario les asesta el golpe certero que nos haga reaccionar de una puñetera vez.
Señores y señoras bienvenidos, bienvenidas al circo.

Asturias 24 DdA, XII/3185