martes, 29 de diciembre de 2015

EL ABRAZO DE IGLESIAS Y MONEREO EN LA CAJA MÁGICA

Lazarillo

Como nadie en su día nadie en los medios pareció reparar ni mucho menos resaltar el emotivo y significativo abrazo que se dieron Pablo Iglesias y Manuel Monereo en la Caja Mágica de Madrid, con ocasión de uno de los mítines multitudinarios celebrados por Podemos en la pasada campaña electoral, quiero destacar parte del artículo que mi estimado Santiago Alba Rico dedica a este hecho en Jano, Podemos y Manolo Monereo, artículo publicado hoy en Cuarto Poder, medio en el que colaboran los dos desde hace tiempo.

abrazo_Iglesias_Monereo

"De todas las imágenes de la pasada campaña electoral retengo una, en el mitin de la Caja Mágica de Madrid, como particularmente emotiva y elocuente: la del abrazo de Pablo Iglesias a Manolo Monereo, al que el líder podemita calificó de “padre político”. Es más que una imagen y más que un abrazo: es un emblema. ¿Cómo interpretarlo?
Se trata, desde luego, de un homenaje merecido a un intelectual comunista cuyos lúcidos análisis, tanto teóricos como de coyuntura, vienen fertilizándonos desde hace treinta años. Permítaseme un exordio: otro de los méritos de Podemos ha sido el de sacar a la luz y reunir a miles de jóvenes talentos -una generación que marcará sin duda la historia de España- que sin esta organización habrían acabado dipersándose en el aire o poniéndose al servicio, a regañadientes y sin alternativa, de multinacionales y grandes empresas privadas. Pero esta generación, que ha tenido buenos profesores, no ha tenido maestros. Los que deberían haberlo sido estaban situados hasta tal punto en los márgenes, y resultaban por ello tan inaudibles que apenas ejercieron un magisterio clandestino, cuando no abdicaron de todo magisterio. Que Pablo Iglesias reconozca públicamente ante 10.000 personas a uno de estos “maestros que debieron serlo” constituye un apreciable gesto de agradecimiento, de amor al saber y al compromiso militante y de restablecimiento de una tradición interrumpida. Desde la izquierda este abrazo debería tranquilizarnos y recocijarnos.
Pero este abrazo es también una lección. Cualquiera que haya leído los artículos que Manolo Monereo viene publicando en este mismo medio desde hace dos años conoce su apuesta coherente y valerosa. Miembro dirigente de IU durante años y hasta hace pocos meses, siempre ha luchado por construir un “partido orgánico”, una fuerza “nacional-popular” o un bloque “democrático-plebeyo” capaz de afrontar el capitalismo europeo, transformar el marco productivo y prefigurar un republicanismo democrático, ecológico y feminista. Podremos disentir de algunas de sus posiciones (tenemos pendiente alguna que otra conversación sobre geopolítica internacional) pero nadie podrá negar que Monereo ha justificado con lúcido rigor, y a veces con doloroso coraje, cada paso que ha dado para llegar el pasado día 13 a ese abrazo con su amigo y pupilo Pablo Iglesias en la Caja Mágica de Madrid. Monereo apostó por IU y apuesta ahora por Podemos por las mismas razones. Y si sigue apostando -con todo el vigor de sus argumentos y todo el pulso de su enorme y rojo corazón militante- por una “confluencia”, y ello frente a la incomprensión y a veces la maledicencia y la agresividad de sus propios compañeros de partido, es porque sigue siendo el que era hace 50 años: un leninista gramsciano alérgico, como la realidad misma, a las líneas rectas y al patriotismo de siglas. En ese abrazo de la Caja Mágica Monereo abrazó el futuro de su pasado. En ese abrazo Pablo Iglesias abrazó el pasado de su futuro y también a la IU que debe incorporarse a él. A mis ojos ese espontáneo abrazo razonado y conmovedor es el espejo de la confluencia en el que deberían mirarse, si no su “aparato”, sí algunos de los dirigentes y muchos de los militantes y simpatizantes de Izquierda Unida, injustamente herida de muerte, es verdad, pero completamente inútil, si no contraproducente, para servir al proyecto para el que nació".

DdA, XII/3171