martes, 24 de noviembre de 2015

TERTULIANOS: CORRALES DE OPINIÓN EBRIOS DE "TODOLOGÍA"

Javier Pérez de Albéniz 

El diario El País ha dedicado la portada de su último suplemento dominical a los tertulianos. “Ya no podemos vivir sin ellos”, asegura el prestigioso medio de comunicación en tan privilegiado espacio. Ya en el interior, es el periodista y tertuliano Rubén Amón quien firma el reportaje. “Los platós han sustituido al eje de la actividad parlamentaria”, dice justo antes de ofrecer el dato fundamental para entender el fenómeno: “Compagina el entusiasmo de la audiencia con la ventaja de un presupuesto muy reducido”. Es decir, como “Gran Hermano” pero sin los elevados costes de producción del reality. Televisión de poca calidad y mucha audiencia, barata y rentable. Antes a esto se le llamaba telebasura. Hoy el reportaje de El País habla de “la dramaturgia de la confrontación”, “una forma de idiosincrasia propia”, “el estímulo de la pluralidad informativa” o “extrapolación mediática de los hábitos de opinión”.
Amón analiza el fenómeno tertuliano con el mismo lenguaje ampuloso que utiliza en los debates televisivos: “He aquí el neologismo y la maldición que arrastran los opinadores polifacéticos”, escribe para introducir al “ubicuo” Francisco Marhuenda. El director de La Razón, milagroso diario del grupo Planeta que tras 16 años en los quioscos sólo ha obtenido beneficios en 2014 (5.000 euros antes de impuestos), explica de maravilla las cualidades de la raza superior de periodistas a la que pertenece: “No vale cualquiera para desempeñar este trabajo. Tienes que gustarle a la cámara, rellenar la pantalla, saber argumentar”, afirma Marhuenda con la más seductora de sus miradas.
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“Urge aclarar que la crisis ha diezmado los ingresos de la casta”, asegura Amón sin desvelar un dato que, debido a la credibilidad absoluta de la fuente, ayudaría a comprender la situación actual del mercado de los opinadores: cuánto cobra él mismo por sus colaboraciones en La Sexta y Antena 3, las dos cadenas de Atresmedia, empresa del grupo Planeta. “Lo que hicimos fue abrir nuestro plató a un fenómeno político que representaba a una sociedad”, dice García Ferreras, el presentador de la tertulia de La Sexta “Al Rojo Vivo” que apuesta por tertulianos como Amón, Marhuenda, Eduardo Inda, Pérez Henares o Antonio Miguel Carmona. “La ventaja es que los programas de debate y de análisis han abierto en canal las inquietudes de la sociedad”, sentencia el hombre que apuesta por, insisto, Eduardo Inda, Marhuenda…
Mucho se puede hablar de las tertulias televisivas, sobre todo si nos recreamos en la estilización de la opinión, el análisis de la distancia ideológica o el examen de la nueva coyuntura para el tráfico de mensajes. Carne de dominical pretencioso. ¿Recuerda alguno de ustedes “La Clave” (TVE)? Pues las tertulias del siglo XXI están en las antípodas del reposo, la reflexión y el equilibrio. Son vulgares adaptaciones a la política de los programas del corazón, corralas de opinión con cuñados ebrios de “todología”, la nueva telebasura. Un filón económico, un desastre intelectual e informativo.

P.D.
TVE en campaña con el PP. Con el dinero de todos y sin cortarse un pelo.

El Descodificador  DdA, XII/3138