lunes, 26 de octubre de 2015

LA HORA DE LA ESPAÑA FRANQUISTA FUE LA HORA DE LA ALEMANIA DE HITLER

Lazarillo

Ayer, en el magnífico programa Salvados dedicado al Colegio del Pilar -en el que Jordi Évole dejó sabiamente retratados a algunos de sus destacados alumnos, así como al propio centro a través de un deplorable y actual anuncio publicitario del mismo-, Agustín Muñoz Grandes, hijo del general Muñoz Grandes, quiso reinterpretar la historia a cuenta posiblemente de aliviar la memoria de su padre, que estuvo al frente de la División Azul combatiendo con el ejército hitleriano contra la Unión Soviética. Dijo Muñoz Grandes hijo que la División Azul no combatió con el nazismo, sino contra el bolchevismo. Juzgue el lector hasta qué punto el régimen franquista adaptó su instauración a la del nacionalsocialismo alemán por este detalle: En el Boletín Oficial del Estado del 8 de marzo de 1940 se adoptó el horario oficial de aquella nefasta Alemania. Supuso un adelanto sobre la hora legal en el que nadie reparó después, según leo en Devuélveme la voz, página web de la Universidad de Alicante, gracias a mi estimado comunicante el profesor Félix Vidal. No hay coincidencia con la información que publica La Vanguardia.

LA NOTICIA EN "LA VANGUARDIA"
España tiene el mismo huso horario que Francia, Alemania, Italia, el Benelux o Dinamarca; el mismo, también, que todo Centroeuropa. Y no es una casualidad.

El ‘tic tac tic tac’ de cada día sigue todavía hoy, décadas después, las directrices de una decisión política adoptada poco después de acabada la Guerra Civil, desde el día de 1942 en que los relojes de toda España se retrasaron 60 minutos. La orden vino directa de El Pardo.

Francisco Franco quiso coincidir, en pleno conflicto mundial, el huso horario español con el de la Alemania nazi. Y no fue el único, aunque cada cual debido a sus propios propósitos. La Italia del duce Benito Mussolini siguió los pasos a amigo Adolf Hitler. Reino Unido hizo coincidir el horario habitual con el de los bombardeos, en una decisión más práctica que definitiva.

La diferencia -al menos en lo que más importa a la actualidad- vino después. La derrota del régimen nacionalsocialista en 1945 supuso la vuelta a la ‘normalidad’ en gran parte de Europa. Pero este no fue el caso de España. En 1945 los británicos volvieron al huso horario de Greenwich. En España se mantuvo el de Berlín. Franco no rectificó, y desde entonces los relojes en cada una de nuestras viviendas, colegios, oficinas o estadios marca una hora que no le corresponde por su ubicación geográfica.

Desde ese lejano 1945 muchos han sido los intentos de aprobar un cambio en nuestro huso horario. Y el objetivo, claro: ganar en conciliación familiar, personal y laboral –aunque ninguna reforma pueda asegurar, per se, el cambio de hábitos adquiridos con los años, ni la conciliación. Al tratarlo, en más de una ocasión se ha argumentado que apenas sería necesario no tocar el reloj peninsular cuando Europa modifica el horario de verano. No hacer nada ocasionaría una reubicación horaria inmediata. Significaría acompañar a Portugal en el huso horario de Greenwich.

España, sin embargo, sigue como una excepción única en Europa.





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