viernes, 11 de septiembre de 2015

OVIEDO, 1934

¿Y si hablamos del 34 como un acontecimiento que forma parte de nuestra historia más reciente que, como tal, tiene que ser recordado?
Luis Arias

El hecho de que la llamada “noche blanca” de Oviedo pretenda servir de recordatorio de la Revolución del 34 está generando una polémica mayúscula. Se habla de revanchismo y se considera inoportuno aludir a ese acontecimiento histórico que, por cierto, fue el último momento en el que Asturias estuvo a la vanguardia de la historia.
Pero vayamos por partes. No parece muy coherente que los mismos que utilizan la Revolución del 34  para justificar la supuesta inevitabilidad del alzamiento del 18 de julio se lamenten de que sea recordado institucionalmente en la ciudad que sirvió de principal escenario. Y, por otro lado, tampoco es de recibo que los mismos que entonan ahora sus lamentaciones al respecto no hayan dicho nada  a propósito de  un tiempo y un país que celebró durante casi cuarenta años la fecha en la que unos cuantos generales se sublevaron contra el Estado entonces legalmente constituido. Y, en fin, encaja mal argumentar que los sucesos de octubre del 34 en Asturias fueron un intento de Golpe de Estado, obviando al mismo tiempo que dos años antes, en agosto del 32, hubo un  general que se sublevó contra la República, el general Sanjurjo, y que dos años después de la revuelta minera, los espadones y los fusiles se alzasen contra aquel Estado.
¿Y si hablamos del 34? ¿Y si somos conscientes de que aquel acontecimiento histórico significó, entre otras cosas, que sus organizadores principales mandaron al matadero a los mineros que tomaron las armas? ¿Y si no negamos que la ciudad en su conjunto sufrió un martirio infernal y además vivió la tragedia que supuso que las llamas ocasionasen un destrozo tan terrible en la Universidad?
¿Y si hablamos del 34 como un acontecimiento que forma parte de nuestra historia más reciente que, como tal, tiene que ser recordado? Miren, lo que no es de recibo de ningún modo es que la historia pueda ser utilizada como eximente de una dictadura por parte de quienes defienden semejante periodo histórico, pero que, si la izquierda quiere recordarla, se hable de revanchismo, de venganza y de reabrir heridas.
Con la historia, señores, no cabe hacer lo mismo que en su momento ocurrió con la Biblia, que sólo pueda ser interpretada por unos pocos. La historia no es algo que deba estar sujeto a ningún “nihil obstat”. Es, además de otras cosas, algo que puede y debe ser conocido por todo el mundo.
Noche blanca, expresión que, no puedo evitarlo, me recuerda, sobre todo a una novela de Dostoievski, aunque sé que no es el caso, cuestión de número gramatical aparte. Noche blanca que puede servir de diversión y aprendizaje, con independencia de que haya sido más o menos afortunada en anteriores ocasiones.
Miren, prefiero pensar que se pretende un itinerario histórico didáctico y que,  de ningún modo, se trata de una propuesta maniquea. Y, en todo caso, lo valioso de c3076ualquier recordatorio histórico no se encuentra en la frivolidad ni tampoco en revanchismos.
¿Y si hablamos del 34? Sí, en semejante acontecimiento son muchas las cosas que caben: desde dolores tremendos e injustos hasta heroísmos que iban en busca de la utopía. Desde aprendizajes históricos básicos, hasta paradojas trágicas, entre ellas, la del incendio de una Universidad que, décadas atrás, en su mejor época, había transcendido sus muros para llevar el saber a quienes no podían acceder a él por desigualdades económicas.
¿Y si hablamos del 34? ¿La ciudad que aún tiene en su callejero a sublevados contra la República no puede recordar el referido acontecimiento histórico? ¿Recordarlo es acaso añorarlo?
¿De qué revanchismo hablamos?

DdA, XII/3076