lunes, 20 de julio de 2015

GIJÓN HUELE A MEXU Y LA MAYOR CULPA LA TIENE EL AYUNTAMIENTO


Pilar Sánchez Vicente

Finalizó la XXVIII Semana Negra y, como viene siendo un clásico antes y después de la misma cada año, las críticas se suceden. Yo puedo decir que no he faltado a ninguna, desde la primigenia de El Musel, cruzando en barco entre la niebla, a la última frente a casa donde parece destinada a quedarse. Desde hace unos años me considero autora de la Negra, más ahora que la tengo en el barrio. Y me gustaría hacer algunas consideraciones.
En primer lugar, creo que nadie puede negarle la calidad y solera como evento literario, original e imitado posteriormente en otras ciudades y varios países. Las cualidades creo que nadie puede discutirlas. Que en 10 días haya casi 200 actos (presentaciones, proyecciones, mesas redondas debates...) y paseen por la ciudad notables cabezas del panorama literario mundial, es una oportunidad única para quien guste de la cultura y la literatura. Pero, sobre todo, a esta ciudad desindustrializada y apática, la SN nos pone en cabeza de cartel unos días al año y eso es mucho. Recordad cuando los Rolling dieron en Xixón el único concierto en España; este sábado no éramos 6.000 las almas en el de Lenny Kravitz, que venía de cantar el día anterior en un pueblo de Oporto ante 30.000 personas... Es muy difícil ser primera línea en algo, perder la posición muy fácil y casi imposible recuperarla.
Se habla mucho de fetidez y esto merece capítulo aparte. Que la gente mee donde le sale del pito no es un problema de la SN es un problema de educación y civismo generalizado. En cuanto llega el verano, Xixón huele a mexu en cada rincón y gran parte de la culpa, la mayor, la tiene el Ayuntamiento. Al fin y al cabo, la SN todavía tiene aseos, pero ninguna de las playas donde nos preciamos en meter 30.000 personas al día. ¿Alguien se preguntó donde hacen sus necesidades? ¿Noteslo calentín, vida, al entrar al agua? Lo mismo sucede cuando se reúnen para un concierto de la Semana Grande otros tantas personas en Poniente, con el agravante de los miles de litros de cerveza expendidos que buscan su salida natural por orificios varios.
Pero los temas candentes son sin duda ubicación, horarios y ruido. El ruido es perfectamente regulable. El modelo Abondo, donde los hosteleros comparten un mismo escenario y única actuación, es ejemplo a seguir para evitar la contaminación acústica.
Respecto a los horarios, no hay más que ver que los altercados suceden siempre a partir de las 3, lo mismo que en el resto de Xixón -Fomento y aledaños-, por otra parte. Las 3 es una hora sobrada de cierre, incluso las 2 en días laborales si me apura.
Esto tiene que ver mucho con la ubicación. Cualquiera va a tener aspectos positivos (para los hosteleros y locales del entorno) y negativos (por la distorsión de la vida cotidiana a los vecinos) Mientras no se consiga una ubicación consensuada que no moleste a nadie (dame la risa) una opción podía ser hacerla rotatoria, seguro que los hosteleros del Llano estarían encantados de hacerla en los Pericones, pongo por ejemplo. De todas formas, esto bien podía ser objeto de un referéndum ciudadano...
Y mientras permanezca en Naval Xixón, por favor asfaltar el suelo.

DdA, XII/3032