viernes, 30 de enero de 2015

SYRIZA DEMUESTRA A ESPAÑA QUE PUEDE HABER POLÍTICA NO CONFESIONAL

Antonio Aramayona

El 26 de enero pasado el primer ministro griego, Alexis Tsipras, se reunía al mediodía con el arzobispo de Atenas y líder de la Iglesia de Grecia, Ieronimos, para comunicarle que no iba a prestar juramento religioso en la toma de posesión de su cargo. Tsipras se convirtió así en el primer jefe de Gobierno griego que prescindía de un ritual confesional en tal acto. Al día siguiente, los miembros del nuevo gobierno griego tomaron, a su vez, posesión de sus cargos en una ceremonia dividida en dos, una con presencia de símbolos religiosos (ANEL, socio de gobierno) y otra exclusivamente civil (SYRIZA). 

Lo que debía ser normal se convirtió así en noticia, especialmente en España, donde ni dios osa realizar actos públicos de tal calibre sin símbolos, ritos y representantes de la confesión católica, por miedo a perder votos y clientela. Vivo en una ciudad cuyo alcalde, J. A. Belloch, ha unido su cargo a la presencia de un artístico crucifijo sobre la mesa de presidencia, a su derecha, en los Plenos municipales, que ha dedicado una calle al fundador del Opus Dei y que no se pierde una misa solemne o una procesión, a las que asiste con todo boato y charanga en calidad de su cargo. Jamás los miembros socialistas del consistorio zaragozano han dicho ni mu en contra de tal desvarío confesional.

¿Y los partidos políticos que están a la izquierda del alcalde y sus ediles socialistas (Chunta Aragonesista e Izquierda Unida)? Cuando era Coordinador del Movimiento hacia un Estado Laico mandamos a todos los Partidos que tenían presencia en el Ayuntamiento o en el Parlamento aragonés el siguiente escrito:
                 CONSIDERANDO
Que el Estado español es un Estado aconfesional, tal como queda expresado en el artículo 16.3 de la Constitución española
Que, sobre esta misma base, todas las instituciones del Estado y todos los cargos y representantes electos para tales instituciones han de ser en calidad de tales aconfesionales
Que los recintos, símbolos, actos y celebraciones relacionados con el desempeño del cargo de esos representantes deben ser igualmente aconfesionales
                     ES PRECISO
1.    Que en el acto de toma de posesión de cargos institucionales no haya objetos, ritos, símbolos y fórmulas pertenecientes a alguna confesión religiosa
2.   Que en el caso de haber por imposición símbolos o ritos confesionales en el acto de posesión de cargos institucionales, se decida no tomar posesión del propio cargo en ese acto
3.   Que en el caso de darse por imposición símbolos o ritos confesionales en el acto de posesión de cargos institucionales y haber decidido no tomar posesión del propio cargo en ese acto, se reclame otro acto exclusivamente aconfesional de toma de posesión del propio cargo
4.   Que las celebraciones y ceremonias públicas  sean aconfesionales
5.    Que en los lugares pertenecientes a la institución para la que se haya sido elegido no haya ningún símbolo confesional
6.   Que en las celebraciones privadas confesionales no haya presencia de cargos públicos del Estado, en calidad de tales y en cualquiera de sus niveles.
Que los representantes del pueblo, elegidos por el pueblo, declaren y proclamen públicamente su voluntad firme e incondicional de llevar a cabo todas estas propuestas, en la medida y en el nivel que correspondan a su cargo.
Pues bien, el PP respondió manifestando su disconformidad. El PSOE y el PAR ni se dignaron contestar. Sin embargo, CHA e IU manifestaron públicamente, de palabra y por escrito, a través de sus órganos de gobierno más altos, que se comprometían gustosamente a llevar a cabo tales propuestas. Pues bien, llegó la toma de posesión de los cargos municipales zaragozanos y parlamentarios aragoneses y… donde dije digo, digo Diego. Me sentí indignado y avergonzado ante semejante engaño y tanta cobardía, disfrazada de mil y una razones políticas razonables. Tsipras y Syriza ahora ponen de manifiesto que puede haber política no confesional. ¿Veremos algo parecido algún día en este país? Aconfesional y laico no equivale a antirreligioso. De hecho, son los verdaderos creyentes cristianos los primeros en comprenderlo y en querer llevarlo a cabo. 

DdA, XII/2911