lunes, 26 de enero de 2015

¿QUÉ ES "SER RADICAL" HOY EN EUROPA?

 Es una reacción frente a la quiebra de la ética del trabajo, del valor del mérito y de la educación, sustituidos por el engaño, la manipulación y el culto al dinero.

Julián Casanova

¿Qué significa hoy ser radical?
Los términos que designan las acciones –colectivas o individuales- suelen tener diferentes significados según los países y las épocas históricas. Ser “radical”, durante la mayor parte de los siglos XIX y XX, identificaba a las personas que pedían algo más que mejoras a corto plazo en sus condiciones de vida y reclamaban, por el contrario, algún tipo de cambio estructural en la economía y en la política.
La valoración de la bondad o maldad de ese término dependía de cosas tan distintas como la posición de clase, las ideas religiosas, la actitud de los intelectuales y la fuerza o debilidad de la autoridad.
En la actualidad, el término radical, cuando se aplica al cambio social, conlleva desprecio por parte de las gentes de orden –no necesariamente ricos y poderosos-, mientras que el marketing y gurús de la moda o de la comida, por poner dos ejemplos muy claros, lo consideran algo bueno, novedoso, diferente a lo tradicional.
Lo que está pasando en Europa tiene una lectura clara: la acción política a través de instituciones corruptas y poco democráticas, aunque puedan apelar a la legitimidad de los votos, está siendo cuestionada desde diferentes frentes. Es una reacción frente a la quiebra de la ética del trabajo, del valor del mérito y de la educación, sustituidos por el engaño, la manipulación y el culto al dinero.
La democracia se ha vuelto frágil, los Estados han dejado de redistribuir bienes y servicios, condenando a la mera subsistencia y a la miseria a millones de ciudadanos.

Por eso muchos piden políticos comprometidos con la sociedad, con los más débiles, antes de que esta quiebra del orden europeo haga crecer la hostilidad violenta al sistema actual. Y eso sólo se va a conseguir con políticas enfrentadas al orden actual, con ciudadanos que estén de verdad interesados en el control popular sobre quienes toman decisiones y en la igualdad política de quienes tienen que ejercer ese control. Porque la democracia no se consigue solo a través de elecciones, debe construirse desde dentro de la sociedad, en un proceso que requiere tiempo y educación.
¿Políticas enfrentadas al orden actual? ¿Ciudadanos interesados en el control popular? ¿Estados que redistribuyan bienes y servicios? ¿Ética del trabajo, valor del mérito y de la educación? En eso consiste hoy el radicalismo.

Puntos de Página
Foto de Antonio José Rodríguez Selles.
Foto de Antonio José Rodríguez Selles.
Foto de Antonio José Rodríguez Selles. ·
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DdA, XII/2906