viernes, 21 de noviembre de 2014

LA ESCOPETA NACIONAL DISPARA DE NUEVO CONTRA LA AGONÍA DE OTRO VIEJO RÉGIMEN

Félix Población

Me sirvo de la oportuna cita que trae a colación mi estimado y leído historiador Julián Casanova para comentar la imagen que ilustra este artículo y que fue publicada en el diario El País hace unos días con la correspondiente información: Cuenta Christopher Clark, en su libro "Sonámbulos. Cómo Europa fue a la guerra en 1914", que cuando el archiduque Francisco Fernando y su esposa Sofía Chotek fueron asesinados en Sarajevo el 28 de junio de 1914, la elite europea estaba disfrutando de su vida privilegiada y exquisita. El príncipe Alfons-Clary-Aldringen, por ejemplo, y otros nobles estaban cazando corzos en un bosque de Bohemia.

Casanova prosigue su comentario como sigue: "La foto de promotores de la construcción y dirigentes del PP de la red "púnica" en una cacería, con decenas de ciervos abatidos, sonrientes y disfrutando del momento, recuerda la persistencia del Antiguo Régimen, de una profunda quiebra de la ética y de la política democrática, de competición por trofeos de caza mientras explotaban y engañaban a los ciudadanos. Son ecos del pasado que llegan al presente: personajes irresponsables que tomaban decisiones al olor de la pólvora y del whisky. Historias aparentemente triviales y chabacanas. Pero no lo son. Lo sabemos, y así estamos".

En 1978, año en que se aprobó la Constitución vigente, el por tantos motivos admirado director de cine Luis García Berlanga -a quien tuve el gusto de conocer por aquel tiempo-, estrenó en las pantallas de nuestro país La escopeta nacional, primera parte de la trilogía sobre la familia Leguinache, película que fue a mi juicio superior a las dos que la siguieron. Con guión del propio Berlanga y del mejor de nuestros escritores de cine, Rafael Azcona, el film se rodó en la localidad madrileña de Aldea del Fresno y contó con un elenco insuperable de actores y actrices, que reflejaron entre el sainete y el esperpento la España casposa, hipócrita y corrupta del tardofranquismo a través de las aficiones cinegéticas de sus protagonistas.

Por edad y condición, al menos entre los más jóvenes, estoy convencido de que la mayoría de los espectadores que disfrutamos con esa película como alegato crítico contra los últimos años de la dictadura, nunca hubiéramos imaginado que el contenido de la misma pudiera ser algún día, pasados casi cuarenta años desde la aprobación de la Constitución democrática, materia permanente de actualidad en los medios de comunicación. Esto es, que la fotografía que comenta Casanova con la precisión y rigor de un historiador reputado, reprodujera de modo tan fidedigno el esperpéntico sainete de García Berlanga en nuestros días.

Aquel viejo régimen, resultado de muchos otros viejos regímenes precedentes, sigue vigente en cierta clase política, porque aquella casta de antaño ha anidado en buena medida en la de hogaño, hasta el punto de haber llevado a la agonía al régimen en que se ha desarrollado con una impunidad cada vez más manifiesta y escandalosa. Nadie pensaba en 1978 -libertad, libertad, sin ira libertad- que la perspicaz mirada retrospectiva del maestro valenciano  avizoraba también, quizá, una  vigencia tan ostensible y deplorable de la trama de su peli en la realidad política española ¡a casi cuarenta años vista!

CODA por Julián Casanova

Foto de Jose Manuel Castellote Velasco.
Se muere la duquesa de Alba y sale a la luz la fascinación por las acciones y aspiraciones de los notables, la identificación entre el reino de la política y el de las elites dirigentes, en la más rancia tradición secular de la historia al servicio del poder.
Se muere la duquesa de Alba y aparece de nuevo la apología de esa oligarquía de ricos y poderosos, de “buenas familias”, de nobles y burgueses conectados a través de matrimonios y consejos de administración de empresas y bancos.
Y en momentos en los que se discute, o debería discutirse, una profunda reorientación de las actitudes políticas e intelectuales en la sociedad actual, España se convierte una vez más en lugar de tertulia para personas poco eruditas, desnudas de ideas, ansiosas de chismorreo. Historias de nobles y plebeyos.

Puntos de Página

+@Pantoja la tonallidera ingresa en prisión por blanqueo de capitales
@¿Qué he hecho yo para merecer esto? 
@La duquesa de Alba y la España que se inclina 
@Señoritos y jornaleros: la otra historia de la Casa de Alba 
 

DdA, XI/2849