lunes, 27 de octubre de 2014

UN LIBRO TITULADO "LOS RATO, 1795-2002", DEL QUE NUNCA MÁS SE SUPO

Félix Población

Recuerdo, gracias al oportuno artículo del Espía en el Congreso, la existencia de un libro que corrió peor suerte que el de Gregorio Morán (El cura y los mandarines) con Planeta, pues su autor no tuvo la suerte de contar con una editorial alternativa para publicarlo. La obra se titula Los Rato, 1795-2002 y, como se puede inferir por el segundo año, deja sin constancia la última y ejemplar trayectoria de don Rodrigo el de Bankia hasta nuestros días. Lo escribió el profesor Ramón Tijeras, de la Universidad Rey Juan Carlos I, y fue boicoteado en su día, con el despido de toda la cúpula de la editorial que lo publicó (Paza y Janés).  

Pruebe el discreto y paciente lector a buscarlo en Google y no encontrará muchas referencias. Era entonces Rodrigo Rato Figaredo vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Economía, lo cual tuvo su peso para que un libro con el elocuente contenido del aludido pudiera correr libre tránsito. En el mismo se decía que Rato no era precisamente un advenedizo en los ámbitos de la política y los negocios. Pertenece a una saga que lleva más de dos siglos, dos, en los máximos escalafones del poder económico y político. 

La historia de la familia de quien tuvo muchas posibilidades de ser presidente del Gobierno está jalonada de éxitos económicos, pero también de episodios oscuros. Entre los más graves se encuentra el que afectó a Ramón Rato y Rodríguez San Pedro, padre de don Rodrigo, que en 1966 acabó en la cárcel tras sacar de España decenas de millones de pesetas con destino a un banco suizo de su propiedad. Un delito monetario que además de la prisión le costó al clan de los Rato una multa que hoy equivaldría 35,56 millones de euros (5.900 millones de pesetas). El hermano del dirigente del PP, Ramón Rato, fue también condenado a dos años de prisión y a pagar una multa de cuarenta millones de la época. 

El periodista Ramón Tijeras -leo en una noticia publicada en febrero de 2003, fecha en que se difundió la publicación de su libro-  ha indagado en  Los Rato 1795-2002 (Plaza y Janés) en los más de doscientos años que esta familia lleva en la cúpula del poder y revela en la obra detalles que, sin comprometer directamente al vicepresidente, ponen seriamente en cuestión su idoneidad para sustituir a Aznar como candidato del PP. De hecho, la tesis del autor es que en el caso de que Rato llegara a ser presidente del Gobierno podría darse en España un caso similar al de Berlusconi en Italia. Y no sólo por la colusión entre sus intereses personales y los políticos sino también por los previsibles problemas judiciales que podrían afectarle.

El hoy profesor Tijeras  sostiene que la que la historia de esa saga "está relacionada con un activismo continuo en la trastienda de la política que ha convertido a la familia en parte de las élites que gobiernan el país y que no se han bajado del burro desde hace 200 años, a base de mantener contactos y lazos familiares. Recordemos que la rama Figaredo de la familia es una de las que a lo largo de dos siglos han estado presentes en los consejos de administración de la industria asturiana”.

"Rato -recuerda el profesor- fue uno de los diputados que en su época declaró tener intereses en dos docenas de empresas. Pero aún tenía intereses en otras cuarenta que no declaró cuando era vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía. Las decisiones que tomaba Rato eran de carácter sectorial. Y su familia y él mismo se mantenían como accionistas de empresas hidroeléctricas o urbanísticas que se beneficiaron de permisos y operaciones que fueron posibles gracias a la política de engrase que funciona habitualmente en administraciones de su influencia como la Comunidad de Madrid”. 

No estaría de más que Ramón Tijeras recuperara su libro y aumentara su índice como es preceptivo a raíz de los últimos episodios que han situado a don Rodrigo a la cabeza del vergonzoso episodio de las trajetas negras de Caja Madrid/Bankia. Al trabajo firmado hace once años le falta toda una década para completar la trayectoria que da título y fundamento a la obra. 


                           DdA, XI/2826