jueves, 16 de octubre de 2014

PAÍS DE INDIGNIDADES

Pilar Sánchez Vicente
Seguro que saben a qué tipo de indignidades me refiero...
  • Al Gobierno y su tratamiento de la crisis del Ébola
  • A una ministra de Sanidad que da vergüenza ajena y farfulla más que habla cuando no está ida…
  • Al consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, un fartón que ya vino comido pero no va para casa…
  • A la Justicia que condena a los jueces cuando investigan a políticos y banqueros (la única víctima de Gürtel, Baltasar Garzón; de Caja Madrid, Elpidio Silva)
  • A los políticos y sindicalistas que usaban el dinero de todos para irse de putas, comilonas, pagarse la ropa, la gasolina o la coca (¿tanto en metálico a qué se destinaba, si no?)
  • A los empresarios que preconizan austeridad, bajada de salarios y recortes y no solo no pagan a sus empleados sino que eluden el fisco.
  • Al 24% más de nuevos ricos que se hicieron a costa de usted y de mí.
  • A que se trate a los manifestantes como terroristas.
  • Al control y manipulación descarada de las televisiones públicas.
  • A que la justicia europea falle reiteradamente contra nuestras leyes hipotecarias y siga habiendo desahucios cada día…
  • A que sigamos teniendo muertos en las cunetas y la Historia siga escribiéndose tergiversada en los libros de texto...
  • Al terrorismo machista, cada vez más joven, cuyas víctimas no importan a nadie…
  • A esos señores que cambiaron la Constitución al gusto de los mercados pero esgrimen que es intocable al gusto de la ciudadanía.
  • A esa casta prepotente y corrupta que hizo la transición de una dictadura política a una dictadura crematística. 
  • Y todo ello rematado con una ley que consagra la criminalización de las protestas y amordaza definitivamente la libertad de expresión...
Ellos dicen que todo es por nuestro bien, pero yo siento, como Rosendo, VERGÜENZA TORERA. Aquí les dejo el estribillo, para que me entiendan:

Es evidente mienten
Continuamente mienten
Aunque revienten
Montan la barraca y venga tiroriro
Y toma traca y daca y luego yo no he sido
Qué pena, qué frustración, qué triste porvenir
Serena desilusión, que mierda de país
                                    DdA, XI/2816