lunes, 6 de octubre de 2014

LA CONSTITUCIÓN VIGENTE ESTÁ MÁS LLAMADA A PUDRIRSE QUE A REFORMARSE


Lazarillo

Pequeñas y entusiastas editoriales como La Linterna Sorda, que bucean en la memoria histórica olvidada con la misma perspicacia que en el tiempo político que nos ha tocado vivir, ofrecen con frecuencia libros tan interesantes como el escrito por el profesor José Manuel Roca, que lo fue de Opinión Pública, Comunicación Política y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y tiene en su haber otros ensayos no menos atractivos como El lienzo de Penélope: España y la desazón constituyente, Nación Negra, Poder Negro o La reacción conservadora. Me refiero esta vez a La oxidada transición, en el que afirma que España camina hacia una descivilización programada, entendiendo por esto una sociedad asocial, empobrecida y desigual, regida por una lógica darwiniana que genera tiburones y víctimas. Se está construyendo, según el autor, una autoritaria estructura de poder que facilita el dominio de los más fuertes y los más astutos, que no suelen ser los más justos ni los más honradas. A su juicio, durante la santificada Transición no solo se pusieron las bases para que se perpetuara la oligarquía económica del franquismo, sino que se diseñó también un eficaz control político e institucional para evitar cualquier desarrollo posterior hacía la izquierda, como históricamente queda de manifiesto. Por eso, en opinión del profesor Roca, la Constitución vigente está más destinada a pudrirse que a reformarse. "Casi cuarenta años después de la muerte de Franco, seguimos marcados por el franquismo, ahora adobado con un neoliberalismo conservador y autoritario. Los herederos de quienes erigieron un poder político sin límites representado en la Dictadura del Estado, hoy defienden los mismos intereses por medio de la Dictadura del Mercado". Se trata de una lectura muy recomendable, en la que sigo ocupado con gusto, pues ayuda a reconocerse en la historia vivida.

*Roca, José Manuel: La oxidada transición. Ed. La Linterna Sorda, Madrid, 2013.

                           DdA, XI/2807