domingo, 28 de septiembre de 2014

GALLARDÓN VOLVERÁ

Félix Población

Me sorprende la decisión del ya exministro Ruiz Gallardón fuera de la actualidad. Esto es, buceando en la historia y al margen de los acontecimientos consuetudinarios que acontecen en la rúa, que no diría Mairena. Hay quien da por finiquitada la carrera política de quien gracias a su padre y a sus méritos en el peloteo intestino, se inició en la misma a muy temprana edad, lleva en ella unos cuantos decenios y ha desempeñado la presidencia de la Comunidad de Madrid, la alcaldía de la capital de España y el cargo de ministro de Justicia.

Ha dicho don Alberto que se retira de la vida política -manteniendo en su retiro un sueldo de 8.500 euros mensuales en el Consejo Cunsultivo Madrileño, un céntrico despacho en la Gran Vía, coche, conductor y secretaria-, y pocos dan por sincero ese anuncio. Pienso que uno de los políticos que más ambición por subir en el escalafón ha demostrado en el Partido Popular, compañero de afanes en estas lides con su camarada Esperanza Aguirre, no va a dejar abandonados a su suerte a ese sector de la población que con la cúpula eclesial como más substancial soporte lo han apoyado en esa ley del aborto finalmente abortada por el gobierno del que formaba parte. El Opus Dei acaba de darle un aviso al Partido Popular con la mediática y masiva beatificación del cura Álvaro del Portillo en el centro de la capital del Estado.

Van a pasar algunas cosas importantes en la España que viene y que ya ha arrancado a partir de la irrupción de determinados movimientos políticos opuestos al caduco y corrupto régimen del 78. Entre ellas se da por supuesto el fin del bipartidismo. Si eso ocurriera, sería muy probable que a partir del llamado centro político surgiera una derecha más acomodada al nuevo tiempo histórico, fruto quizá de la confluencia entre Ciudadanos y UPyD.

Bien podría ocurrir también que de la derecha mal llamada popular arrancara un partido del que Ruiz Gallardón podría ser -según su sueño más recurrente- líder único e incuestionable, a semejanza de las formaciones ultraconservadoras que tan buen juego están dando en otros países europeos en estos tiempos de crisis/estafa económica.


                            DdA, XI/2799