martes, 8 de abril de 2014

LOS MODERADORES INMODERADOS Y EL PERIODISMO INDESEABLE

Félix Población

A raíz del incidente con Alfonso Rojo el pasado sábado en el programa La sexta noche, en el que el periodista -siguiendo su tónica de faltar al contrincante dialéctico- ofendió a la dirigente de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas, Ada Colau, se promovió en las redes sociales una campaña para que Rojo fuera cesado como contertulio de los debates que se dan en esa emisión. 

No estoy de acuerdo con esa demanda, pues quien debe responsabilizarse de que el programa discurra por los cauces civilizados y sin que los intervinientes se insulten o interrumpan los turnos de exposición de cada uno de ellos, es el presentador y moderador del mismo, que en demasiadas ocasiones ha permitido que los debates sean propios de un patio golfo de colegio. 

Llama también la atención que sean tres de los periodistas adscritos a la derecha los que reiteradamente incumplen las normas elementales de conducta requeridas para que los televidentes puedan escuchar a quienes les rebaten, obligados estos -como en el caso de Colau o Pablo Iglesias- a replicar con la máxima urgencia ante la posibilidad -casi siempre confirmada- de que ese trío de chambones para la cultura del diálogo les interrumpan con sus gritos y/o sus difamaciones. 

A menos que sea calculado, en cuyo caso habría que pedir responsabilidades a la dirección de La Sexta, no se puede permitir que el moderador de esos debates siga permitiendo semana tras semana semejantes atropellos y tenga que -como el pasado sábado- esperar órdenes para decidir la merecida y abreviada expulsión de Rojo del plató, una expulsión que ya se había ganado semana atrás ofendiendo y difamando a Pablo Iglesias. 

Quienes actúan así en una emisión de esas caractarísticas no pueden tener la más mínima dispensa por parte de quien debe moderar, impidiéndolas, sus airadas y afrentosas intervenciones. Por la reiteración de éstas, más que reclamar que no sea contratado Rojo para ese programa, lo que se debe exigir es un moderador que sepa cumplir con su cometido e imponer unas normas para el mejor entendimiento y la más pulcra conducta de los partipantes. De haberse dado esto, ni Rojo ni Inda estarían ya en La sexta noche.

En cuanto al tercero, ese interruptor contumaz llamado Marhuenda, director del diario propiedad de Lara -presidente a su vez de Atresmedia, la empresa de La Sexta-, yo propondría que las asociaciones de periodistas manifestaran de algún modo su más enérgica repulsa por la expulsión de la directora adjunta de ese periódico, Esther Palomera, cuya independencia crítica no soportaban en La Moncloa. Que un periodista como Marhuenda, ejecutor de esa orden por encargo, siga frecuentando los platós de televisión después de esto, me parece que debería ser reconsiderado por quienes dirigen los diversos programas en los que participa.

DdA, X/2.669

No hay comentarios:

Publicar un comentario