Comparto lo dicho el pasado lunes por Félix Población en este mismo DdA acerca del programa "Operación Palace", emitido por La Sexta TV el día anterior. Creo que Évole se equivocó con su reportaje ficción acerca de un asunto, el 23 F, sobre el que todavía no se sabe la verdad, para oprobio del sistema que lo impide. Mantendré por ahora, sin embargo, que Jordi sigue siendo para mí uno de los más agudos e inteligentes periodistas del desasistido panorama patrio en televisión. Me parece deleznable que muchos de sus colegas se hayan aprovechado del mal paso de "Operación Palace" para cargar sus envenenadas críticas contra la profesionalidad de Évole. Nuevamente la envidia se hace notar en un oficio donde ese vicio prospera y eclosiona a la más mínima ocasión, a la espera del fallo del compañero. Creo que es justo conocer la versión del periodista catalán acerca de su polémico programa. Me parece, además, que su artículo deja intuir que tampoco él está muy convencido de que haya acertado con la decisión de hacerlo, decisión que tomó después de haber visto con su equipo el documental Operación Luna:
Jordi Évole
Hace tres veranos, un grupo de Salvados vimos el falso documental Operación Luna.
Lo pillamos por casualidad una madrugada de agosto en La 2 y nos
encantó. Con ese referente nos pusimos a idear nuestro propio falso
documental. Enseguida nos decantamos por el 23-F, una fecha que seguía
arrojando dudas reales. El verano pasado producimos, grabamos y editamos
Operación Palace. Y decidimos la fecha de emisión: el 23-F del
2014. A toro pasado, igual habría sido mejor que no hubiese caído en
domingo, para diferenciarlo aún más de Salvados, aunque el propio documental ya era suficientemente diferente: voz en off, músicas estridentes, recreaciones…
En la promoción no quisimos vender lo que no era. ¿Puede una mentira explicar una verdad?
fue el eslogan elegido. Hablábamos de «historia» y no de «documental». Y
no paramos de repetir en los días previos: «Hay que ver hasta el
final». Los guiños del guion tenían que desactivar la verosimilitud del
relato, como el momento de Flotats. Y por si había alguna duda, al final del programa enseñamos todas las cartas.
Luego
han venido los aplausos y las collejas. Y seguro que todo merecido,
porque arriesgar es lo que tiene. Algunos dicen que le hemos hecho un
favor al Rey, aunque estoy convencido de que en la Casa Real no opinan
lo mismo. Otros aseguran que hemos sepultado las posibilidades de hacer
creíble cualquier relato alternativo. Pero teniendo en cuenta el revuelo
organizado, creo que ahora hay más dudas que nunca sobre la versión
oficial de un hecho que tiene demasiadas preguntas sin respuesta. Otros
nos reprochan que hemos frivolizado con un hecho dramático. Sin embargo,
personas que lo sufrieron en directo -Alcaraz o Rojas-Marcos
estaban en el hemiciclo- fueron las primeras en decirnos que 33 años
después ya había llegado el momento de desacralizar una fecha como esa. Y
otros dicen que solo hemos buscado audiencia. Les aseguro que para
buscar audiencia en lo último que se piensa es en un producto narrado
con voz en off, con imágenes de archivo y con el ritmo de un documental clásico que no sería precisamente trepidante. Si no, los prime time de las cadenas estarían llenos de productos así.
Lo que se me escapa es el debate sobre nuestra credibilidad. Que después de Operación Palace alguien piense que lo que se cuente en Salvados
será falso creo que no tiene mucho sentido, básicamente porque cuando
hemos mentido -como es el caso del falso documental- lo hemos dicho. Sí,
hemos hecho una incursión en el mundo de la ficción, igual que un
columnista de un periódico puede escribir una novela y no por ello dejan
de tener validez sus columnas. Pero es solo la opinión de alguien que
quiere seguir explorando las posibilidades de un medio como la tele,
porque no vamos a quedarnos siempre en el traje de Salvados, por muy cómodos que estemos con él. Y contra la comodidad no nos queda otra que arriesgar. Y lo seguiremos haciendo.
DdA, X/2.638

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