Para quienes no residimos en
Asturias desde hace muchos años, aunque frecuentemos las visitas cada vez que
nuestras actividades nos lo permiten, es un placer comprobar la atención y
dedicación que se les ha prestado a los museos en general, bien sea en las
capitales más importantes de la región o en aquellas pequeñas localidades que
cuentan con alguno de esos centros u otros similares.
El Centro del
Calamar Gigante, en Luarca, disponía de todo el atractivo para centrar la
atención de los turistas que frecuentan cada verano la costa asturiana. Como se
dice en las guías que lo promocionaban, la visita constituía una inmersión en
el mito y la leyenda de los más abisales mundos oceánicos. Se exponían allí
nueve grandes ejemplares, uno de los cuales –una hembra con solo 17 meses de
edad- medía casi catorce metros. Se
trataba de un centro de referencia científica y ambiental que ahora habrá que
restaurar casi desde la nada, pues la fuerza inusitada del reciente temporal lo
ha arrasado casi por completo, ante la desolación del presidente de la
Coordinadora para el Estudio y la Protección de las Especies Marinas (CEPESMA),
Luis Laria.
Cuando un periodista, cualquier
periodista, pero sobre todo un periodista de un programa de televisión de
carácter nacional, dependiente de un medio público como TVE, solicita la
colaboración de un profesional como Laria para que le explique el carácter y los
daños sufridos por ese centro, es obligación ineludible de su competencia -por profesionalidad y
respeto a los televidentes- que sus asesores o guionistas le pongan en
antecedentes acerca del tema sobre el que va informarse, pues solo así será
mejor la información que recabe.
Luis Laria, como todo experto que
no habla de boquilla y basa su saber en su activo vocacional y capacidad de estudio,
es una perita en dulce para cualquier periodista que sepa aprovechar sus
conocimientos y recurra a él con ánimo
de compartirlos con los telespectadores del modo más exhaustivo y divulgativo
posible. Que en medio de las clarificadoras y didácticas explicaciones de Laria,
Mariló Montero, presentadora del programa “La Mañana de la Uno”, le pregunte “si
estaban vivos los calamares”, resulta de una frivolidad y falta de
documentación bochornosas, pues si se hubiera documentado previamente -como es
su obligación para no quedarse reducida a alumna de parvulario- Mariló debía
saber por lo menos que el hábitat de los calamares gigantes está localizado a
2.500 metros de profundidad.
Dado que esta señora ha
demostrado en otras ocasiones que la conducción de ese programa le viene grande,
por sus torpes, frívolas o manipuladoras ocurrencias (trasplante de almas,
exhibición de tanga o identidad de los lanzadores de huevos en Gamonal), sería
preferible que la dirección de TVE
limitara sus funciones de cara al público, porque como presentadora de esa casa
está colaborando de modo decisivo a que el actual periodo de nuestra televisión
pública estatal sea uno de los peores que se recuerdan, estando como está nuestra
memoria bien nutrida.
También debería saber Mariló, ay
Mariló, que las pérdidas del Centro del Calamar Gigante de Luarca no se reducen
a la mera cuantía dineraria de dos
millones de euros, según evaluación de Luis
Laria, ni se pueden comparar con las pérdidas de una discoteca, pues muchos de
los ejemplares expuestos eran únicos y en esto estriba la diferencia clave entre
un museo -centro de ciencia y cultura- y una sala de fiestas -centro de
diversión y ocio- destrozada también por el temporal en La Coruña.
Confiamos en la diligente y
pronta restauración o reconstrucción del Centro del Calamar Gigante de Luarca,
porque todo lo que abunde en cultura contribuirá en lo posible a desalojar ignorancias tan
desfachatadas como la exhibida una vez más por Mariló Montero, ay Mariló, tan empeñada en mostrarlas sin reparo alguno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario