jueves, 17 de mayo de 2018

MUERTE DEL MENDIGO LECTOR

Se nos ha ido el pobre del libro, que mendigaba en la calle Uría de Gijón, con su mascota y un libro en la mano, y que se había ganado al vecindario por mediación de su perra y su buen carácter. Un país tiene que estar muy enfermo cuando quienes leen se tienen que poner a mendigar y mueren llenos de frío. Sobre todo si se trata de un país como el nuestro, tan poco dado a la lectura. La periodista del diario El Comercio nos cuenta lo poco que se sabe de José María, al que se lo llevó la muerte al cabo de tantos días de intemperie junto a la perrita Maus y sus libros. Mientras pasaba la vida a su lado, José María no dejó de pasar páginas a la vida que había dentro de ellas.

Aula de Cultura de EL COMERCIO
José María y su inseparable 'Maus'. / JOSÉ SIMAL

Espontáneo homenaje de los ciudadanos de Gijón a José María, el sintecho que pedía en la calle Uría junto a su perrita 'Maus'

LAURA CASTRO. GIJÓN.

Recorrer la calle Uría sin ver a Chema junto a su perrita 'Maus' a la salida del supermercado será extraño. Se había convertido en una personalidad del barrio gracias a su carácter humilde y educado; ayudado, también, por su encantadora mestiza de píncher, siempre dispuesta a jugar y a recibir cariño. Los vecinos del centro que les conocían están desolados desde que supieron del fallecimiento de José María y ayer decidieron honrar su memoria con un pequeño altar con velas justo en la puerta del supermercado.
José María llevaba más de dos años viviendo en la calle cuando por casualidad, encontró a 'Maus', que entonces era tan pequeña que le cabía en las palmas de sus manos. Intentó encontrarle dueño, pero acabó dándose cuenta de que se había convertido en su «antidepresivo» para soportar la crudeza y la soledad de no tener hogar. «Mi niña es lo más bonito que hay en el mundo», decía a EL COMERCIO las pasadas navidades sobre 'Maus'.
Por aquel entonces, ya estaba enfermo. Le había costado mucho recuperarse de una gripe y le habían quedado secuelas respiratorias. «Le insistí muchas veces en que fuera al médico, que yo cuidaría de 'Maus'», relata una amiga. Pero Chema era incapaz de dejar a su «niña» y retrasó la visita sanitaria hasta que ya no pudo más.

'Maus' ya tiene un hogar

«Me llamó la semana pasada, casi no podía hablar. Me pidió que le cuidara a la perra y le dije que sin problemas. Volvería a por ella cuando estuviera recuperado», explica esta mujer, que se ha hecho cargo de la perrita.
Sin embargo, pasaron los días y no volvió. «Me encontré con un vecino que le conocía también y me dijo: tengo una mala noticia, Chema ha muerto», cuenta entre lágrimas. Se enteró justo el mismo día que tuvo que sacrificar a su mascota, de 17 años y muy enferma. «Perdí a dos amigos el mismo día», agrega. Sin embargo, sabe que no pasará el duelo sola, pues tiene a 'Maus'. «Estos días son muy duros, pero sé que ella me va a ayudar como hizo con él. Será una perra feliz, muy bien cuidada y muy querida», aseguró su nueva propietaria.
«Chema era una persona extraordinaria y tremendamente educada». Así le define esta mujer, quien destacó la capacidad de José María para «ganarse» a todo el barrio. Pasaba el día sentado con un libro en la mano y siempre deseoso de conversar con todo aquel que no pudiera resistirse a los encantos cautivadores de 'Maus'. «Ella es la reina del barrio», señaló Chema durante la entrevista del mes de diciembre. Pero no solo se ganó a los vecinos del centro de la ciudad, también dejó huella de su carácter en el Hospital de Cabueñes, donde «murió tranquilo». Así lo asegura una conocida de Chema, Carolina Tuñón. «Tengo familia trabajando allí y me consta que les cautivó a todos», afirma.
José María no dudaba en demostrar a quienes le ayudaban su gratitud. Ahora, ese cariño le ha sido devuelto en forma de homenaje póstumo. «Gracies a ti, Chema. Hasta siempre», reza el cartel colocado en el altar que alguien ha colocado en la que era su calle, Uría.

DdA, XIV/3851

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me asombra un poco enterarme de que este mendigo era un personaje tan querido y cautivador. Todos los días hay gente que muere o que lo pasa mal -incluso niños- sin que eso llegue a convertirse en noticia y conmover al barrio. Y todos los días hay gente que las pasa canutas para sacar adelante a su familia, por ejemplo teniendo que aceptar trabajos duros y muy mal pagados. Pero ese esfuerzo no se ve. En cambio, el esfuerzo de estar todo el día sentado en la calle con tu mascota diciendo "Una monedilla, chavalote?" a cada transeúnte que pasa... eso sí se ve, y por lo visto merece dádivas y elogios.
A ver, a mí también me da pena que muera la gente, lo ideal sería que fuéramos todos inmortales, pero aceptando como natural que todos hemos de morir... pienso que los homenajes los merece más la gente que hizo cosas edificantes.

Unknown dijo...

No sabes de lo que hablas ignorante de la vida ten cuidado no pierdas tu trabajo mal pagado y te quedes en la calle sin la ayuda de nadie, sin familia, sera entonces cuando no te den ganas de levantarte y seguir luchando es la gente como tu la que hace que esta sodiedad no tenga compasion hacia nadie y asi nos va. Y el homenaje se hace a las personas que se lo merecen unos por sus méritos y otros por el cariño que dejan en el camino como era su caso.

Anónimo dijo...

Estimado Unknown: De ignorancia es de lo que da usted muestra precisamente, al entrar aquí con ese tono agresivo, tuteando, insultando y diciéndole “ten cuidado” ... a quien no conoce de nada. Insultar aprovechando el anonimato de internet es muy fácil, (a mí también me saldría gratis llamarte zoquete, por ejemplo) ... pero creo que sería un fracaso de la inteligencia caer en eso pudiendo razonar.

Mire, la gente responsable y esforzada –que por suerte es la mayoría- cuando pierde su trabajo intenta rehacerse y busca otro, aunque sea “mal pagado” y no le guste. Eso ocurre todos los días y sí me parece ejemplar, y a eso me referí en mi comentario. Ya que usted no es “ignorante de la vida” seguramente sabrá que la gran mayoría de los sin techo son alcohólicos o toxicómanos, y TODOS han tenido familiares, amigos y casa, ...lo que pasa es que el egoísmo descontrolado de los adictos acaba destruyendo todas las familias, todos los hogares y todas las paciencias. Si los sin techo fueran personas maravillosas, cariñosas y cautivadoras, nunca faltaría un familiar o un amigo tan bondadoso como usted, que los alojase en su casa, al menos temporalmente.
Pero usted ha encontrado una manera mucho más barata, fácil y cómoda de sentirse “bondadoso”: Poniendo de “malos” a los demás (a mí, por ejemplo, y a “esta sociedad sin compasión”).
Sería muy interesante conocernos en persona y comparar su vida real con la mía, a ver qué es eso tan generoso que hace usted con su tiempo, su dinero o su casa, para creerse mejor que yo. De momento sólo hemos podido ver lo “bueno” que es usted enfureciéndose e insultando por internet.

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