domingo, 1 de octubre de 2017

GRACIAS A RAJOY, EL NACIONALISMO CATALÁN LOGRA UNA NUEVA FECHA HISTÓRICA




Goti del Sol


En todo tiempo y lugar los diversos nacionalismos se han nutrido de mitos y símbolos basados tanto en gloriosas victorias como humillantes derrotas. Estas últimas sirven para corroborar la maldad de los enemigos, su inquina hacia la sagrada patria y la demostración palpable de la virtud de sus ideales, ya que el fervor nacionalista precisa ineludiblemente de un contrario ante el que afirmarse. En tiempos de las inquebrantables adhesiones, desastres como Trafalgar eran presentados como un ejemplo de la nobleza de la raza ante el infortunio, la incompetencias de los franceses con los que estábamos coaligados y la perfidia natural de los británicos. El crecimiento del nazismo en la Alemania de los años 30 tuvo una importante base en el recuerdo a la derrota de 1918 y la maldad de los aliados a la hora de establecer las condiciones de reparación.

En estos tiempos de tribulación, el nacionalismo catalán ya tiene una nueva fecha que añadir a su catálogo de desdichas propiciadas por una madrastra irascible y maltratadora. Al rosario de invasiones, intentos de erradicar su cultura y negaciones varias, se añade ahora la fecha en la que no les dejaron votar. La soga-tira en que ha consistido este proceso parece solventarse con la rotura de la cuerda por la mitad, impulsando a los contendientes hacia dos extremos aún más alejados que al comienzo de la contienda. Ahora todos se declararán vencedores, unos enalteciendo una supuesta victoria y otros vanagloriándose de una dulce derrota. Pero el problema no habrá hecho más que agravarse y sigo sin vislumbrar a los facultativos con capacidad y disposición para curar esta peligrosa patología. 


Cuando surge una controversia, lo más razonable es tratar de solventarla con un diálogo y, cuando este encalla, lo más lógico parece ser cambiar los interlocutores para que continúen por el camino de las palabras. En este caso, la enorme dificultad para esta vía es que ni siguiera se comenzó a hablar.

DdA, XIV/3650

3 comentarios:

Lazarillo dijo...

Nada más favorable al nacionalismo que lo que está ocurriendo y el nacionalismo sabía al mantener la convocatoria. Rayoy debe dimitir. Y Puigdemont tambien. Ninguno de los dos son interlocutores válidos para poder solucionar este desaguisado.

Jacint Torrents Puig dijo...

Si hemos de hablar con propiedad, digamos que es un choque entre dos nacionalismos.

Lazarillo dijo...

Justo.

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