miércoles, 5 de julio de 2017

LA REVOLUCIÓN RUSA Y EL ANARQUISMO: UNA MÁS QUE NECESARIA REVISIÓN*



Félix Población

Doctor en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, Julián Vadillo Muñoz (Madrid, 1981) se ha especializado en la historia del movimiento obrero, sobre el que lleva publicados una serie de libros. Desde muy joven ha centrado sobre todo su interés en la Revolución Rusa, de la que este año se cumple un siglo. Con tal motivo ha escrito, tras algunos años de recopilar información y fuentes, “Por el pan, la tierra y la libertad. El anarquismo en la Revolución Rusa” (Ed. Volapük), una obra en la que ha pretendido sacar del ostracismo y de los lugares comunes de la historia -según sus propias palabras- el protagonismo del anarquismo ruso, un tema maltratado, tergiversado o apenas abordado por los especialistas cuando estudian un acontecimiento de tanta trascendencia histórica para el devenir del siglo XX.

-Das para empezar sendas y obligadas sinopsis biográficas de Bakunin y Kropotin, por la influencia que uno y otro tuvieron en el anarquismo internacional. ¿Me podrías especificar el grado respectivo de esa influencia en Rusia?
-Una de las razones que me llevaron a investigar el anarquismo en la Revolución rusa fue, precisamente, que era inverosímil que siendo rusos dos de los principales ideólogos del anarquismo, esta ideología no tuviese influencia en el proceso revolucionario. Bakunin no dejaba de ser un personaje emblemático y mítico. Su concepto de la organización revolucionaria fue tenido en cuenta no solo por anarquistas sino también por socialistas revolucionarios o por el propio Lenin, que mostró su respeto por él (un obelisco en Moscú así lo atestigua, junto al Kremlim). Pero sin embargo, la forma de organización en grupos anarquistas y la ideología del comunismo libertario de Kropotkin supuso para la organización libertaria rusa mayor atractivo. Además, Kropotkin vivió la revolución de 1917 de primera mano, pues regresó a Rusia y fue testigo de todo el proceso que se desató con la victoria de los bolcheviques. Su muerte en febrero de 1921 fue uno de los últimos actos del anarquismo ruso, que viviría posteriormente la represión definitiva de sus estructuras políticas y sindicales.
-¿Qué incidencia tuvo el movimiento libertario en la revolución de 1905 y qué consecuencias sacó de la misma el anarquismo y el sindicalismo ruso de base libertaria tras la brutal represión que hubo de sufrir después.
-La influencia fue dispar dependiendo de la zona. En ciudades como Bialystok y Krinki, el anarquismo fue protagonista, y durante la Revolución de 1905 su participación fue importante. Por el contrario en San Petersburgo o Moscú el anarquismo era más embrionario y los grupos que se impusieron fueron los que tenían a la violencia política como eje fundamental, sin una coordinación clara. En zonas de influencia sindical (sobre todo en la actual Ucrania) hubo lugares donde el sindicalismo revolucionario tuvo una importancia protagonista. Tras la Revolución de 1905, que pilló al anarquismo en una fase muy incipiente, las posturas que salen reforzadas fueron las que consideraban que el anarquismo se tenía que organizar a través de una federación de grupos y la que opinaba que había que incidir en el movimiento obrero (el sindicalismo). La corriente terrorista quedó desechada y sus integrantes desaparecieron por la fuerza de las circunstancias o en la oleada represiva que el zarismo impuso a partir de 1906.
- ¿Qué posturas se dieron en el anarquismo ruso ante la Primera Guerra Mundial, tan decisiva para entender el estallido de la Revolución de 1917?
- El estallido de la Primera Guerra Mundial supuso una ruptura de la histórica posición antibelicista del internacionalismo proletario representado por las Internacionales. En el caso del socialismo fue paradigmático, pues había lugares donde había alcanzado cuotas parlamentarias y los militantes dividieron el movimiento en función de los créditos de guerra. Otros socialistas mantuvieron sus postulados pacifistas, lo que motivó una división en el interior del socialismo internacional. El anarquismo, a nivel general, se mantuvo en su fiel postura pacifista y antibélica. Llegaron incluso a promover dos congresos por la paz, uno de ellos celebrado en Ferrol en 1915, que sirvió, más bien, para reorganizar las fuerzas de la CNT española. Sin embargo surgió en el interior del anarquismo una sensibilidad que consideraba que aunque la guerra era negativa, uno de los bandos en liza era peor solución que el otro. Que frente al imperialismo alemán había que defender los valores que Francia había trasmitido a la revolución mundial. Y a la cabeza de esta posición se situó, curiosamente, Kropotkin. Algo que no dejó de significar una conmoción en el movimiento anarquista internacional. Junto a él se situó otro de los anarquistas rusos más importantes del momento, Varlaam Cherkesov. Sin embargo, fueron minoritarios entre el movimiento anarquista. La mayoría del anarquismo internacional se mantuvo en las posición antibélicas y condenó el “anarquismo aliadófilo” de Kropotkin. Errico Malatesta mantuvo una posición coherente a las ideas libertarias en esta línea. Y tras él hubo muchos anarquistas rusos: Volin, Alexander Berkman, Emma Goldman, Gregori Maximov, etc. No dejó de ser un pequeño cisma que muchos reprocharon en el futuro a Kropotkin.
- Al referirte a la diversidad de fuerzas que participaron en el proceso revolucionario, según las enuncia John Reed, llegas a decir que la figura de Lenin contaba en un principio no solo con la simpatía del socialismo revolucionario sino con la del anarquismo. ¿En qué sentido y hasta qué momento?
- Para un trabajador o un campesino ruso de 1917 distinguir entre un bolchevique y un anarquista no era fácil. Los dos estaban contra la política del gobierno provisional, los dos pedían el final de la guerra, ambos pedían todo el poder a los soviets, el reparto de la tierra, del pan, etc. Hay algunas escenas en la misma obra de John Reed que son sintomáticas, cuando los oradores tomaban la palabra en fábricas y se dirigían a los asistentes. Oradores de todas las tendencias políticas que pedían un nuevo paso en la revolución. Lenin era un magnífico estratega y era consciente de que el bolchevismo no era el movimiento obrero mayoritario entre los trabajadores. Por eso se tenía que ganar el favor de otras opciones políticas para el avance de sus propias ideas. Tanto las tesis de abril de 1917 como su libro El Estado y la revolución estaban encaminados hacía ello. Algunos anarquistas entendieron incluso que Lenin ya no era marxista y estaba cambiando de ideas, pues hacía un llamamiento a la desaparición del Estado. Sin embargo esa cuestión estaba muy lejos de la realidad. Y lo que tiene que quedar claro también es que en ningún momento hubo un pacto tácito entre las corrientes revolucionarias más a la izquierda (bolcheviques, socialistas revolucionarios y anarquistas). Eran intereses comunes desde la diversidad. El cambio en estas percepciones se produjo cuando los bolcheviques tomaron el poder y desde ahí realizaron medidas que les alejaba de sus antiguos “socios” revolucionarios en soviets y fábricas.
- Para Anatol Gorelik, el anarquismo nunca logró estar unido y esa fue, a su juicio, una de las bases de su debilidad de cara a una incidencia mayor en el desarrollo revolucionario de 1917. ¿Cuáles fueron las otras?
- Gorelik apunta a la base fundamental, pues todas las demás vienen derivadas de ahí. La dispersión de fuerzas fue el gran inconveniente del anarquismo así como las distintas visiones que cada anarquista, lugar y grupo daba al desarrollo revolucionario. Eso llevó a que muchos de ellos se acabaran integrando en las estructuras de poder, lo que generó una pérdida de fuerzas. La diversidad de ideas, que en muchas ocasiones en la historia de la izquierda ha jugado un papel positivo, para el anarquismo ruso significó un problema. Además, a partir de octubre de 1917 el bolchevismo se encontró con todas las herramientas del Estado que los anarquistas no tenían. La fuerza del bolchevismo no solo fue numérica (en zonas como Ucrania no eran mayoritarios), sino que se apoyó en los aparatos represivos que tuvo a su alcance. Baste decir un dato: en octubre se produce la toma del poder político y en diciembre comienza a desarrollar sus actividades la Tcheka, policía política. Lo que se concibió como un aparato para perseguir la contrarrevolución se torna persecución a todos aquellos que no piensan como los bolcheviques. Por otra parte, y no menos importante, el bolchevismo logró imponer su propia propaganda y se mostró más persuasivo, lo que hizo que el anarquismo decreciese en muchos lugares frente a sus rivales. El poder de la propaganda y el presentar al anarquismo como enemigo jugó un papel nada desdeñable.
-La paz de Brest-Litovsk, aprobada por el nuevo gobierno soviético, fue muy criticada por los anarquistas, pero los puntos de mayor disensión entre bolcheviques y anarquistas se dieron por cuestiones económicas. Los anarquistas estaban en contra del control de la producción por parte del Estado. ¿Cómo se fue dando el calendario de esas disensiones y con qué efectos represivos sobre el movimiento libertario?
-La toma del poder por los bolcheviques en octubre en 1917 hizo aflorar las diferencias entre las facciones revolucionarias. La Paz de Brest-Litovsk fue para los anarquistas (y otros revolucionarios) un paso atrás y una cesión a los intereses del imperialismo. A nivel económico, los anarquistas hablaban del poder de los soviets como entidades que gestionasen la política y los medios de producción y consumo directamente. Una gestión directa por parte de los trabajadores de la economía del país. Los anarquistas denunciaron que el bolchevismo lo que estaba llevando a cabo era una política de estatalización económica y que los soviets se estaban convirtiendo en meras correas de trasmisión del partido en los centros de producción, donde la diversidad de posiciones estaba siendo cercenada. Estas diferencias hicieron que el anarquismo comenzase a criticar duramente al gobierno. Y este respondiese con la clausura de sus centros y de sus cabeceras de periódicos, alegando “derrotismo y contrarrevolución”. Muchos anarquistas fueron detenidos y encarcelados. Fue a partir de abril de 1918 cuando ese choque fue más frontal, teniendo en cuenta que todos los revolucionarios estaban en guerra civil contra las fuerzas opositoras a la revolución.
-¿Qué supuso la revolución majnovista y la Confederación de Organizaciones Anarquistas Nabat? ¿Qué más nos puedes decir de lo que apuntas en el libro acerca del modelo educativo de Ferrer Guardia, aplicado por el movimiento majnovista? ¿Fue o no un movimiento anarquista?
-Si en algún sitio el anarquismo desarrolló su modelo estructural, económico y político ese fue en la zona de influencia majnovista en Ucrania. Tal como Majnó mostró a Lenin en su entrevista, el movimiento obrero ucraniano fue mayoritariamente anarquista y socialista revolucionario. Los bolcheviques fueron minoría. Lo que se comienza a estructura en zonas del este ucraniano a partir de febrero de 1917 es un modelo revolucionario basado en la autogestión, en los soviets libres, en el control directo del campesino y el obrero de los medios de producción y un socialismo directo. Un modelo que vino acompañado de un nuevo concepto educativo, inaugurandose en Gulai Polé una escuela al estilo ferreriano. Para defender esas estructuras en un marco de revolución y guerra, Majnó configuró el Ejercito Insurreccional Majnovista conformado por guerrilleros campesinos. Y Majnó lo defendió contra todos, si bien con los bolcheviques intentó llegar a acuerdos para mantener esas estructuras reconociendo los majnovista el poder de Moscú siempre y cuando su modelo no fuese trastocado. Un acuerdo imposible, pues si bien a nivel militar hubo entendimiento nunca lo hubo a nivel político pues era dos modelos revolucionarios distintos. Sobre si fue o no anarquismo, Gorelik dice que no, aunque siendo un movimiento horizontal de las masas laboriosas ucranianas, los anarquistas se sintieron cómodos en él. De hecho el majnovismo actuaba de forma independiente a la Confederación de Organizaciones Anarquistas Nabat, único intento exitoso de los anarquistas rusos de articular un movimiento a gran escala. Aunque Gorelik con razón dice eso, lo cierto es que los integrantes del majnovismo eran mayoritariamente anarquistas. Empezando por Néstor Majnó y siguiendo por Víctor Belash, Taranovsky, Piotr Archinov, etc. Anarquismo y majnovismo son sinónimos en tal caso.
- Afirmas en tu libro que es muy difícil entender el triunfo de la revolución de 1917 sin la participación de Kronstadt. Sin embargo fue en Kronstadt donde los marinos se levantaron en marzo de 1921 movidos por el concepto de Tercera Revolución, una vez concluida la guerra civil. ¿Qué ideas y que Tercera Revolución fueron reprimidas en Kronstadt?
-Kronstadt fue siempre una plaza de marinos revolucionarios inconformistas que con sus intervenciones aceleraron los procesos de la revolución. Al estallar la revolución de febrero de 1917, Kronstadt fue prácticamente una república independiente dentro de Rusia pues nunca obedeció al gobierno provisional. Su soviet fue uno de los más plurales de toda la revolución, con todas las tendencias representadas. Los marinos de Kronstadt siempre estuvieron muy vinculados a los anarquistas, y la crisis de la Dacha Durnovo se dejó ver de forma clara. Su participación en Octubre de 1917 es determinante y fueron los marinos de Kronstadt, encabezados por el anarquista Anatoli Zhelezniakov, quienes clausuraron la Asamblea Constituyente en 1918. Los marinos de Kronstadt aplazaron el debate del modelo revolucionario mientras duró la Guerra Civil. Pero una vez que era evidente el triunfo de las fuerzas revolucionarias quiso denunciar que la política de los bolcheviques no era por la que habían luchado en octubre de 1917. Por eso se rebelan pidiendo soviets libres y libertad de prensa y opinión para las tendencias revolucionarias. Para ellos, coincidiendo con los anarquistas que participan en el propio soviet de Kronstadt, la Tercera Revolución era el desalojo del poder dictatorial de los comunistas para pasar a un poder obrero, una democracia obrera con todas las tendencias revolucionarias representadas. Para los bolcheviques esto representó un desafío de la izquierda y, a pesar de los intentos de mediación, la decisión del gobierno fue aplastar la revuelta de unos marinos que siempre habían estado en la vanguardia de la revolución.
-¿Qué nombres, de entre los que mencionas como figuras más sobresalientes del anarquismo ruso, merecerían un mejor conocimiento y difusión por lo que representaron en su tiempo?
Destacaría a Cherkesov (Cherkezishvili), que desarrolló el anarquismo en un lugar tan poco conocido como Georgia (patria de Stalin).  También la trascendental figura de Volin, probablemente la mente más clara del anarquismo ruso de la época. Y Majnó, cuyas memorias habría que traducir del francés (o del ruso). O su inseparable Víctor Belash, el mejor estratega militar del majnovismo. Archivov también es digno de rescate por su peculiar vida y su trágico final. La historia del anarquismo tiene todavía mucho camino por recorrer.

*Entrevista publicada en el número de julio/agosto de 2017 en El viejo topo

DdA, XIV/3578

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