lunes, 29 de febrero de 2016

LA CONSULTA/FARSA DEL PSOE, MODELO PARA EL RECAMBIO

Félix Población

Leo hoy en Público.es que la investidura de Pedro Sánchez como próximo presidente del Gobierno estaba casi hecha, según fuentes parlamentarias informadas de las conversaciones entre el Partido Socialista y Podemos. Para ello contarían con el apoyo del partido morado y el del PNV, que aportaría seis escaños, mientras que los nacionalistas catalanes en conjunto, tanto los de Esquerra Republicana como los de Democracia i Llibertat, se abstendrían. Fueron, sin embargo, los barones del PSOE y el IBEX los que al final frustraron las expectativas de una investidura de izquierdas, la que correspondería a un PSOE digno de sus siglas y de una mayoría de la militancia que lo respalda.

Pedro Sánchez se permitió montar la farsa de la consulta a la militancia, una vez suscrito el pacto con Ciudadanos y no antes, consulta que se desarrolló este fin de semana con una balance del que el secretario general dice sentirse orgulloso, no se sabe bien por qué, habida cuenta su verificación a posteriori, su carácter no vinculante y un resultado a todas luces insastisfactorio. En la consulta vino a participar la mitad de la militancia, con un 79 por ciento de votos a favor, lo que viene a ser poco más de 75.000 militantes de los casi 190.000 que tiene el Partido Socialista. Esto es, el 39 por ciento. ¿No votó la mitad de la militancia porque la consulta le pareció un insulto a la inteligencia, como la calificó Pérez Tapias, miembro del comité federal?

Ante unos resultados que más bien podrían sugerir la discrepacia que el respaldo, el secretario de organización del PSOE invitó al lider de Podemos, a quien llama Pablo Manuel Iglesias, a verificar una consulta similar entre la militancia de su partido, que don César Luelma elaboraría según la falaz y cínica proposición de que votando en contra de la investidura de Sánchez se está a favor de la de Rajoy, cuando lo que esa investidura implicaría sería una aproximación a la política desarrollada por el Partido Popular, en contra del propio programa del Partido Socialista. Esto lo ha dicho hasta Vidal Quadras, de Vox, partido a la derecha del PP.

Pedro Sánchez dice sentirse orgulloso del PSOE y de sus militantes. Yo también lo estaría, sobre todo de quienes votaron que no y de ese 61 por ciento que no lo hizo, posiblemente porque se sintieran insultados por la pregunta planteada después de que su partido suscribiera un acuerdo con un PP con veinte años menos, tal como calificó Sánchez a Ciudadanos. Estoy convencido, asimismo, de que para ese porcentaje -más los que votaron negativamente- el cambio que su secretario general ve más cerca es sólo el recambio.




DdA, XII/3227

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