miércoles, 17 de junio de 2015

SYRIZA: RAZÓN, TRAYECTORIA Y ESPERANZA*


Félix Población

El gran desafío del partido liderado por Alexis Tsipras es saber si en el actual marco de la Unión Europea (UE) hay alguna posibilidad de hacer una política centrada en la ciudadanía, o si, por el contrario, la voluntad popular expresada en las urnas solo puede ser contrarrestada por una serie de amenazas, ultimátum y chantajes, tal como ha venido ocurriendo en los últimos meses. Esto último supondría el fracaso económico, político y moral de la Unión Europea (UE), que se trocaría quizá en su regeneración democrática si la política de Syriza llegara a ser posible.

Para hablarnos de ese partido y de la reciente y depauperada historia de Grecia en los últimos años, el periodista Antonio Cuesta Marín ha escrito un libro de sumo interés de no más de cien páginas, que compendia en cinco capítulos y mediante abundante documentación y opiniones cualificadas el nacimiento y desarrollo de Syriza, así como las circunstancias que han hecho posible su rotunda victoria electoral este año en un país expoliado. Como primer objetivo, la Coalición de Izquierda Radical pretende devolver la dignidad y la soberanía a una población humillada por la dictadura financiera de la UE, que ha impuesto su política austericida mediante el concurso de gobiernos serviles. 
El derrumbe económico de Grecia, en los últimos seis años, es equivalente a los cuatro años de destrucciones militares y a la ocupación extranjera que sufrió Francia durante la Primera Guerra Mundial y la caída de su PIB es similar a la sufrida por Alemania entre 1913 y 1919. 

El éxito de Syriza se debe, básicamente, a la violenta recesión económica y social que posicionó a la mayoría de los ciudadanos en contra de esa política austericida, política que a su vez erosionó -como en España- la legitimidad de un régimen democrático heredado de la  dictadura y claramente agotado. Si a eso sumamos, la desatención que los gobiernos prestaron a las movilizaciones populares, seguida de la correspondiente y dura represión, era lógico que un partido de reciente origen, que nada tenía que ver con las corrupciones de los gobiernos precedentes, se abriera paso como expectativa real de cambio.

Llama la atención, y es algo que ha de tenerse en cuenta ahora en nuestro país tras las recientes elecciones municipales y autonómicas, que Syriza logró en 2014, un año antes de los comicios generales que dieron la victoria a la coalición, los gobiernos de importantes alcaldías y gobiernos regionales, como Islas Jónicas y Ática. Los efectos positivos de su gobernación se dejaron notar, sobre todo, en el suministro eléctrico y los servicios sociales de salud para quienes los habían perdido, con el consiguiente reconocimiento entre la ciudadanía.

Es de recordar que cuando en la Puerta del Sol de Madrid tuvo lugar el 15 de mayo de 2011 la gran manifestación de Los Indignados, su repercusión se hizo notar en la plaza Syntagma de Atenas, y que cuando una mano anónima escribió en un cartel en Madrid “Silencio, que vamos a despertar a los griegos”, estos se lanzaron a la calle el 25 de mayo en número de 100.000, rodearon la Asamblea Nacional y dieron su respuesta del modo que a la postre sería muy claro en las urnas : “Estamos despiertos. ¿Qué horas es? ¡Ya es la hora de que se vayan!”.

Tal como señala Ulrich Brand, profesor de Política Internacional de la Universidad de Viena e integrante del Grupo Permanente de Trabajo sobre Alternativas al Desarrollo de la Fundación Rosa Luxemburg de Berlín, si a pesar de todos los embates que se les están viniendo encima, el gobierno de Syriza lograra llevar a cabo una reestructuración exitosa del Estado y de la economía, se erigiría en una señal política poderosa, tanto para las personas como para los mercados, de que por fin se trabaja seria y solidariamente en desarrollar estrategias adecuadas de manejo de la crisis.

Grecia era en los últimos cinco años una colonia en el siglo XXI, sin soberanía ni dignidad. Lo que ahora pretende el nuevo gobierno de ese país es sobrevivir con dignidad y a ello conducen las medidas adoptadas. Tal como indica Pascual Serrano en la introducción, el gobierno de Tsipras no lo va a tener fácil pues toda una artillería política y financiera apunta hacia él. El temor de esos poderosos artilleros no está en que mejoren las condiciones del pueblo griego, sino en que ese camino abra otros en países como el nuestro. Por eso habrá que prestar mucha atención a las noticias que nos lleguen de Grecia en los meses previos a nuestras elecciones generales. Y también a las fuentes que nos las suministren porque me temo que van a estar muy contaminadas.

*Cuesta Marín, Antonio: "Syriza: el anuncio de algo nuevo". Ed. Akal. Col. A Fondo, Madrid, 2015.

DdA, XII/3032

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