Año VI - Nº 1.637 / 3IX10

PUNTOS DE PÁGINA

EVE ENSLER: CALVA, VALIENTE Y HERMOSA
Amy Goodman

Calva, valiente y hermosa: palabras que apenas alcanzan para comenzar a captar a la extraordinaria Eve Ensler, quien se sentó a mi lado la semana pasada, en medio de su batalla contra el cáncer de útero, para hablar de Nueva Orleáns y de la República Democrática del Congo. Autora de la conocida obra de teatro “Monólogos de la Vagina” y creadora de Día V, un movimiento activista mundial para detener la violencia contra mujeres y niñas, Eve cuenta cómo “el cáncer ha sido un enorme regalo”.

El emotivo ensayo de Eve “Congo Cáncer”, publicado en el periódico londinense The Guardian, comienza diciendo: “Algunas personas pueden pensar que es posible que una mujer se deprima cuando se le diagnostica cáncer de útero, luego se le practica una importante cirugía que deriva en un mes de infecciones debilitantes para luego rematar con meses de quimioterapia; pero la verdad, ese no fue mi veneno. Eso no ha sido lo que late dentro de mí tarde en las noches y me mantiene despierta y en marcha. Eso no ha sido lo que me empuja a momentos de insoportable oscuridad y depresión.” Su veneno, afirma Ensler en el ensayo, fue la epidemia de violaciones, torturas y violencia contra mujeres y niñas en la región oriental de la República Democrática del Congo.

Eve, que escribió “Monólogos de la Vagina” en 1996 como una forma de celebrar el cuerpo de la mujer y la potencia femenina, cuenta: “Durante los primeros tiempos de la obra y en todos los lugares del planeta a los que iba, las mujeres literalmente hacían cola después de la función. Al principio pensé: qué bien, vienen a contarme acerca de sus maravillosos orgasmos y sus excelentes vidas sexuales, voy a poder agregarlo a la obra. Pero, de hecho, el 90 o 95 por ciento de las mujeres hacían cola para contarme que habían sido víctimas de violación, maltratos, incesto o abuso. Claro que ya sabía que existe violencia contra la mujer, yo misma soy sobreviviente de violación y maltratos, pero no tenía idea de que sus proporciones fueran como las de una epidemia. No tenía idea de que, y estas son cifras estadísticas de la ONU, una de cada tres mujeres en el planeta es violada o golpeada durante su vida. De repente, esa puerta se abrió para mí.”

Fue entonces que Ensler comenzó a producir la obra con el objetivo de recaudar fondos para las líneas telefónicas de apoyo para situaciones de crisis por violación y para organizaciones de mujeres de Estados Unidos. “Se nos ocurrió la idea de Día V que puede significar tanto ‘Día para terminar con la Violencia’, como ‘Día de la Vagina’ y que reclama que el Día de San Valentín sea un día de amabilidad y buena voluntad para con las mujeres. Empezamos con una producción de ‘Monólogos de La Vagina’ en Nueva York en la que participaron actrices asombrosas como Whoopi Goldberg, Susan Sarandon y Glenn Close. Esa noche fue como un catalizador, simplemente dio impulso a este movimiento, y hace ya trece años. Ahora estamos presentes en ciento treinta países. El año pasado hubo cinco mil eventos en mil quinientos o mil seiscientos lugares. Se han recaudado cerca de ochenta millones de dólares, que se han volcado por completo a iniciativas de carácter local y comunitario.”

+@Democracy Now, 3IX10

CONTRA TODAS LAS MARCAS
Santiago Alba Rico

Una de las formas elementales de negar el nombre es el número, que acepta o impone la intercambiabilidad de todas las existencias. Ni siquiera el más avaro de los hombres bautizaría una por una sus monedas; al codicioso no le importa que sean concretamente ésas sino que sean muchas y produzcan muchas más. No quiere llamarlas sino contarlas. Lo mismo pasa con el carcelero, el cumplimiento de cuya misión, al margen de caprichos compasivos y tentaciones humanas, depende del hecho de que sustituya el nombre del prisionero por una cifra. El dinero y los prisioneros no se nombran; sencillamente se numeran. Pero lo contrario del nombre es sobre todo la "marca". Los perros, los tigres, las ratas marcan su territorio con saliva o con orina. Los capataces esclavistas y los maridos machistas marcan a golpes los cuerpos con el ignominioso copyright de su crueldad. El racista marca a sus víctimas con un genérico de especie: para los colonos franceses, por ejemplo, todos los argelinos eran "Mohamed" y todas las argelinas "Fatma". El dios iracundo, por su parte, marca las puertas que asaltará el ángel exterminador. Pero lo mismo pasa con la riqueza: el ganadero rico, que no tiene cinco sino cinco mil vacas, graba en sus lomos el fuego de su dominio y en los olivos del terrateniente no figura el nombre de un enamorado sino la mordedura fría de su propiedad.
Esa es también la fuerza íntima del capitalismo. Las grandes empresas y multinacionales marcan sus productos -confeccionados por desconocidos- y venden de hecho no los productos sino las marcas, con las que marcan a millones y millones de consumidores. Los coches no tienen nombre propio, al contrario que los barcos, porque nunca llegamos a apropiárnoslos a través del uso; siguen siendo propiedad de Seat, Volkswagen o Mercedes y nuestro prestigio no depende de que el coche sea nuestro -y lo amemos como a una cuchara de palo o a una vaca- sino de que nosotros portemos orgullosos la marca de nuestra ausencia y desposesión. Ilf y Petrov, dos escritores soviéticos que recorrieron EEUU a finales de 1935, no comprendían que los autores y los usuarios de las grandes realizaciones tecnológicas estadounidenses (centrales eléctricas o automóviles) permaneciesen ocultos bajo la etiqueta de una Marca Privada. El gran Ford, les explicaba su guía, no era conocido y respetado como mecánico sino como comerciante y si tenía que rivalizar en fama con los más temibles gánsteres era porque, bajo el capitalismo, “la gloria es una mercancía y, como todas las mercancías, rinde beneficios no a quien la produce sino a quien la comercializa”. El capitalismo disuelve sin parar los nombres individuales y, si algunos de ellos llegan a ser conocidos, es sólo a condición precisamente de que dejen de ser nombres para convertirse en “marcas”. Eso es lo que pasó con Ford y es lo que ha pasado, por ejemplo, con Michael Jackson, Fernando Alonso o Cristiano Ronaldo: su nombre es la marca que marca su falta de nombre y marca también nuestra pasividad de reses mansas sin bautizar.
Hay que defender los nombres y defenderlos también como medida de la producción y del consumo. ¿Cuántas cosas debemos poseer? ¿Cuándo debemos cambiarlas por otras? El cálculo es sencillo. Debemos ser tan pobres como sea necesario para poder poner nombre a todas nuestras cosas y usarlas tanto tiempo como sea indispensable para que respondan cuando las llamemos.

La madre que revisa el pantalón de su hijo de 8 años se preocupa al ver la piedrecita que nombra por aproximación -como todos los nombres- las angustias y temores del niño. Pero debería preocuparse mucho más al ver la marca -Levis, Pepe, Lee- que marca su cuerpo como si fuera la vaca de un ganadero rico. Contra las marcas, contra todas las marcas, debemos recuperar los amuletos, los torniquetes, los signos: los nombres con los que podemos llamarnos los unos a los otros y llamar al mismo tiempo al amor, a la razón y a la revolución.


+@La Calle del Medio, 2IX10


USA: MEMORIAS DEL SUBSUELO

Óscar Taffetani

Los líderes conservadores Sarah Palin y Glenn Beck (este último, admirador confeso del Ku Klux Klan) eligieron el verbo restore (reponer, restaurar) para identificar al nuevo frente político que se opone a la política “socialista” (sic) del presidente Obama.

En su imaginario, siguen llegando incesantes los colonos del Mayflower, rubios y de ojos celestes, con la Biblia bajo el brazo, a fundar la nación. Y esos mismos rubios de ojos celestes -sus padres- deben construir el Muro
-y todos los muros que hagan falta- para que el país no se llene de impuros, de indocumentados, de niños de piel oscura y viejos que murmuran sus plegarias en la lengua de Cervantes y Pancho Villa.

La realidad no los acompaña: ya hay 42 millones de hispanohablantes en los Estados Unidos, y los afroamericanos suman 73 millones. Pero además, en un mosaico en donde conviven rojos (no por comunistas, sino por originarios) con amarillos y negros, con albinos y mulatos y caucásicos (la lista podría seguir), el plantear la segregación racial (que en rigor es segregación económica) es una mentira de patas muy cortas. En cuanto a la “restauración”, viene bien que contemos una pequeña historia.

Thomas Jefferson (1743-1826), tercer presidente de los Estados Unidos, considerado Padre de la Independencia, convivió por 44 años -después de una temprana viudez- con Sally Hemings, una esclava negra de la plantación familiar, en Virginia. Sally tuvo tres hijos con Jefferson (Madison, Eston y Harriett) y fue reconocida testamentariamente y liberada -lo mismo que otros 186 esclavos- a la muerte del prócer.

Un descendiente de la esclava Sally Hemings -verificó el investigador Samuel H. Sloan- llegó a ser presidente de la multinacional química DuPont. Otro, llegó a ser el primer legislador negro del Estado de California. Una descendiente de Sally fue la primera mujer negra graduada en el Vassar College, y llegó a jueza federal. Así, el legado carnal de Jefferson fue tanto o más importante, en el plano simbólico, que su legado intelectual.

Otro de los Padres norteamericanos, Thomas Paine, desarrolló una parábola magnífica en su vida, en su obra y en su legado intelectual. Inglés de nacimiento y funcionario de Impuestos, llegó a Filadelfia en 1774 y pronto se sumó al boicot y a la protesta contra la corona británica, exigiendo la derogación de los impuestos coloniales.

El alma de esa Tea Society que hoy reivindican como propia los restauradores Sarah Palin y Glenn Beck, fue Tom Paine, librepensador en serio, igualitario en serio, fundador de la doctrina, aún vigente, del Sentido Común, para las leyes y las artes de gobierno.

Bertrand Russell lo pintó con pocas palabras: “Para nuestros tatarabuelos era una especie de Satán terrenal, un infiel subversivo, rebelde contra su Dios y contra su rey. Pitt y Washington lo odiaban porque era demócrata; Robespierre, porque se opuso a la ejecución del rey y al reinado del Terror. Su destino fue siempre ser honrado por la oposición y odiado por los gobiernos”.

Finalizamos aquí esta breve excursión por el subsuelo norteamericano. Hay más, por supuesto. Hay mucho más. En la patrística de la democracia, de la igualdad y de la lucha por un mundo mejor, no faltan figuras, ni personajes, ni buenos ejemplos. Sólo es cuestión de rascar un poco la tierra, como sabían hacer nuestros abuelos.

+@Agencia Pelota de Trapo, 1IX10


FIDEL CASTRO: "LLEGUÉ A ESTAR MUERTO, PERO RESUCITÉ"

El líder de la Revolución Cubana cuenta cómo pasó los últimos años, debatiéndose entre la vida y la muerte. Además analiza “el mundo de locos” que encontró al “resucitar”, el papel que ocupan los medios de comunicación y la necesidad de un movimiento antiguerra nuclear.

Durante alrededor de las cinco horas que duró la charla-entrevista –incluido el almuerzo– con el diario mexicano La Jornada, Fidel aborda los más diversos temas, aunque se obsesione con algunos en particular. Permite que se le pregunte de todo –aunque el que más interrogue sea él– y repasa por primera vez y con dolorosa franqueza algunos momentos de la crisis de salud que sufrió en los pasados cuatro años.

“Llegué a estar muerto”, revela con una tranquilidad pasmosa. No menciona por su nombre la diverticulitis que padeció ni se refiere a las hemorragias que llevaron a los especialistas de su equipo médico a intervenirlo en varias o muchas ocasiones, con riesgo de perder la vida en cada una.

Pero en lo que sí se explaya es en el relato del sufrimiento vivido. Y no muestra inhibición alguna en calificar la dolorosa etapa como un calvario.

“Yo ya no aspiraba a vivir, ni mucho menos... Me pregunté varias veces si esa gente (sus médicos) iban a dejarme vivir en esas condiciones o me iban a permitir morir... Luego sobreviví, pero en muy malas condiciones físicas. Llegué a pesar cincuenta y pico de kilogramos.”

“Sesenta y seis kilogramos”, precisa Dalia, su inseparable compañera, que asiste a la charla. Sólo ella, dos de sus médicos y otros dos de sus más cercanos colaboradores están presentes.

–Imagínate: un tipo de mi estatura pesando 66 kilos. Hoy alcanzo ya entre 85 y 86 kilos, y esta mañana logré dar 600 pasos solo, sin bastón, sin ayuda.

+@Página/12, 31VIII10


PROPUESTA PARA LA ZONA CERO
Nazanín Amiriam

Históricamente, Washington no ha tenido ningún reparo a la hora de aupar a los fundamentalistas, como el feudal reino saudí o los talibán. Es tal su afinidad con las corrientes reaccionarias, que han llegado a derrocar regímenes laicos y suplantarlos con regímenes religiosos a medida. La crisis con Irán, sin ir más lejos, es por la cuestión nuclear, no por la falta de democracia en aquella dictadura medieval. Sería interesante saber qué piensa el presidente de aquel Imperio sobre las teologías de liberación.
Dicha polémica tiene poco que ver con la fe y mucho con el pulso entre magnates musulmanes, judíos y cristianos, que pelean por más cuotas del poder. El corazón financiero mundial necesita, más que nuevos templos, medidas para paliar el hambre que pasan tres millones y medio de personas de una urbe de ocho millones. El Banco de Alimentos neoyorquino calcula en unos 1.500 los desposeídos que hurgan en las basuras de la Gran Manzana en busca de comida. Son parte de los 45 millones de estadounidenses menesterosos, un tercio niños y en su mayoría no blancos.
No conoce límites la generosidad de los políticos a la hora de ofrecer templos a los necesitados para que ahoguen sus penas en la esperanza de resucitar un día, y vivir la felicidad eterna. Así, gracias a los sermones, se resignarán ante las calamidades de un mundo desalmado. Sabrán que lo suyo es un designio divino, por sus pecados y no porque sus líderes los han arruinado y han quemando sus ahorros en guerras contra los pobres de países lejanos.
Decía Marx que la religión es la “conciencia invertida de un mundo invertido”. Invirtamos la propuesta y que se edifique en el lugar un centro de información alternativa para concienciar a los ciudadanos sobre la auténtica raíz de sus desgracias.

+@Público, 30VIII10


BUITRES: ANTOLOGÍA DEL DISPARATE
David García, portavoz de L'Aliaga

Va por ovejas, buitres y ganaderos. Los buitres han devorado la muerte, pero desde hace cinco años es a ellos a quien la muerte por hambre devora.

Gratis e higiénicamente hicieron lo que no hacen las empresas de recogida de reses muertas nacidas al abrigo de un negocio que cuesta al año 150 millones de euros y da beneficios privados a empresas creadas con capital público. Beneficios a costa de buitres hambrientos y muertos y ganaderos abandonados por ración partida.

Con esta nueva situación, los ganaderos pierden reses en los "ataques" de hambre de las aves y, además, por razón más de negocio que de otra índole, no pueden cuidar de la biodiversidad como sabia y sosteniblemente han hecho toda la vida, dejando su res muerta a disposición de la naturaleza. Acto esencial puntal de vida para un sinfín de especies.

Y a tanta crisis y austeridad anunciada se queman las reses muertas y se descarta al buitre como opción de ahorro. Eso sí, se indemnizarán los daños que su hambre cause.

Verdaderamente, es un caso para la antología del disparate y el despilfarro.

Acabemos no sin recordar el ralo futuro de la ganadería extensiva, cuya agonía de hoy es la de cielos y pueblos mañana.

El País, 30VIII10

EL LAICISMO, OPCIÓN CRISTIANA

Juan José Tamayo

La estrategia antilaicista episcopal comienza con un peligroso juego que consiste en establecer una distinción entre laicismo y laicidad. Se trata de una operación lingüística nada inocente que califica negativamente al laicismo como religión de sustitución y lo presenta como enemigo de las creencias religiosas.

Dos ejemplos. El cardenal Tarsicio Bertone, secretario de Estado del Vaticano, define erróneamente el laicismo como "hostilidad contra cualquier forma de relevancia pública y cultural de la religión, en particular contra todo símbolo religioso en las instituciones públicas". El cardenal Rouco Varela, presidente de la Conferencia Episcopal Española, va más allá y afirma que "el Estado moderno en su versión laicista radical desembocó en el siglo XX en las formas totalitarias del comunismo".

Los mismos sectores eclesiásticos elogian la laicidad y se refieren a ella con adjetivos como "sana", "positiva", "inclusiva". En dicha valoración coinciden políticos conservadores como el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, y el Papa Benedicto XVI. Estamos ante una trampa del lenguaje político-religioso para que la Iglesia católica recupere el protagonismo en la esfera política, en el terreno moral, en el plano cultural, en el ámbito educativo y en la cohesión social, y para la presencia o la permanencia de los símbolos católicos en el espacio público.

¿Es verdad que el cristianismo resulta incompatible con el laicismo y tiene que adoptar una actitud beligerante frente a él? Decididamente no. El laicismo y la secularización no son males a combatir por los cristianos, sino que se encuentran en la entraña misma del cristianismo. Este surge como religión laica y se desarrolla como tal durante sus primeros siglos, donde no aparece el más mínimo atisbo de confesionalidad de las instituciones civiles y menos aún de legitimación del orden establecido.

Jesús de Nazaret, su fundador, fue un judío laico, crítico con el Estado teocrático y las autoridades religiosas legitimadoras del Imperio romano. Lo que pone en marcha no es una iglesia aliada con el poder, sino un movimiento igualitario de hombres y mujeres, cuya traducción histórica es una sociedad justa. Hasta el siglo IV, el cristianismo defendió la más radical separación entre la Iglesia y el Imperio. Los cristianos se negaron a adorar al emperador y no reclamaban privilegios del Estado. Su vida no se distinguía del resto de los ciudadanos, como reconoce la Carta a Diogneto, importante documento cristiano del siglo III.

Esta idea es ratificada 17 siglos después por el Concilio Vaticano II (1962-1965), que se muestra partidario de la secularización, entendida como autonomía de las realidades terrenas, y de la separación entre Iglesia y Estado. Como afirma el teólogo alemán Baptist Metz, la secularización "es un acontecimiento originalmente cristiano" y una exigencia fundamental del cristianismo. Sin este, quizá no hubiera sido posible la democracia, cree el filósofo de la religión Marcel Gauchet, quien define certeramente al cristianismo como "la religión de la salida de la religión".

+@Público.es, 30VIII10

POESÍA NECESARIA

Al vino


Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, esfuérzate por ser feliz hoy.
Toma un cántaro de vino,
siéntate a la luz de la luna

y bebe pensando en que mañana

quizá la luna te busque inútilmente.

Omar Khayyam

Oda al Aire

http://foros.eluniversal.com.mx/blogs/imagenes/naked%20ballet.jpg

No, aire,
no te vendas,
que no te canalicen,
que no te entuben,
que no te encajen
ni te compriman,
que no te hagan tabletas,
que no te metan en una botella,
¡cuidado!,
llámame
cuando me necesites,
yo soy el poeta hijo
de pobres, padre, tío,
primo, hermano carnal
y concuñado
de los pobres, de todos,
de mi patria y las otras,
de los pobres que viven junto al río,
y de los que en la altura
de la vertical cordillera
pican piedra,
clavan tablas,
cosen ropa,
cortan leña,
muelen tierra,
y por eso
yo quiero que respiren.
.....

+@Oda al aire
Pablo Neruda

  

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sábado 15 de septiembre de 2007

¿Es la Monarquía un frágil bebé-burbuja para tal superprotección?

Melibea

Coincido con mi estimado y leído don Javier Ortiz a la hora de valorar la contumacia de la Fiscalia respecto a la Corona y comparto por ello cuanto dice con relación a la quema de fotografías de los Reyes de España en Gerona por parte de un par de mozalbetes encapuchados. Si la persecución y secuestro de la portada de la revista El Jueves, por mostrar de modo satírico a su incondicional pero minoritario público las artes e intereses en la coyunda del Príncipe de Asturias y doña Leti, fue de por sí un error que perjudicó por su repercusión -antes que defendió- a la intocable institución monárquica, seguir en las mismas a cuenta del ardimiento en imagen de Sus Majestades es más de lo mismo y en el mismo curso: Para mí -dice el señor Ortiz y yo lo creo- que el fiscal ha puesto en marcha una campaña sutil y perversa que pretende propalar que la Monarquía española es una institución de mírame y no me toques, con tanta propensión a accidentarse y caerse como la acreditada por su titular. Que la forma monárquica del Estado debe ser protegida cual bebé-burbuja, porque, si no, se nos va. Sólo le falta a procedimientos como el de la Fiscalía de la Audiencia Nacional, que pretende encausar a los jóvenes encapuchados gerundenses, que a su celo protector lo refuercen noticias como la que sigue, difundida por la prestigiosa agencia Deutsche Press en el día de la fecha, marcada por el fausto cumplimiento del natalicio de la señora Ortiz de Borbón hace 35 años:

Juan Carlos I es el tercer monarca más rico de Europa con una fortuna estimada en 1.700 millones de euros, mientras que Alberto II de Bélgica es el más pobre con "sólo" 12,4 millones de euros, según los cálculos que publicaron ayer medios belgas.
El soberano belga, de 73 años, tiene en su cuenta -según palacio -unos 12,4 millones de euros (17,2 millones de dólares) y dispone de un lujoso yate y una mansión en el sur de Francia. Pero en comparación con otras casas europeas, Alberto "es el pobretón", señaló ayer el diario Het Laatste Nieuws.
El jefe de Estado más rico en Europa es el príncipe Hans-Adam de Liechtenstein que, según el rotativo, tiene una fortuna de 3.000 millones de euros (4.100 millones de dólares). Le siguen en la lista la reina Isabel II de Inglaterra (1.800 millones de euros/2.400 millones de dólares) y el rey de España con 1.700 millones de euros/2.300 millones de dólares).
El gran duque de Luxemburgo Henri, con 1.200 millones de euros, es cien veces más rico que su homólogo y vecino belga.
Aunque la cifra no supera el millar, también están bien dotados el rey Carlos Gustavo de Suecia (793 millones de euros), el príncipe Alberto de Mónaco (775 millones de euros), la reina Beatriz de Holanda (217 millones de euros) y el rey Harald de Noruega (141 millones de euros).

4 comentarios:

David B. dijo...

Sin perjuicio de la opinión que yo tenga sobre la Monarquía española, que como es bien sabido instauró Franco, aquí se trata de cumplir la Ley. Los encapuchados que quemaron la efigie del Jefe del Estado y los que queman la bandera nacional es muy posible que quebranten la Ley. Y todo aquel que quebranta la Ley debe ser castigado. Si la cosa no tiene importancia lo dirá un Juez y si la tiene también, pero no se puede ir por la vida quemando simbolos que representan la soberanía nacional. Si a eso conduce la "democracia", a la anarquía y al desprecio de la Ley entonces estamos aún a siglos luz de ella.

Regis dijo...

Si se actúa en contra de esos encapuchados se favorece lo que se intenta castigar. ¿Por qué no actúa la fiscalía cuando se queman fotos del presidente del Gobierno, sea éste del partido que sea? ¿O por qué no actá la fiscalía cuando Jiménez Losantos acusa al Rey de favorecer un golpe de estado el 14-M?

David B. dijo...

Me parece a mí que la Fiscalía actúa cuando alguien le dice que actúe. Desde luego esto es legal pues en definitiva no se trata sino de una denuncia. Pero además de la denuncia existe la actuación de oficio. Ignoro si quemar la fotografía del Presidente del Gobierno es delito o no, pero recuerdo que él no representa al Estado, sino al Gobierno. Hay que leer la Constitución con mucho cuidado para saber si ciertos comentarios o ciertas actitudes constituyen injurias a la Corona o a la Patria. Ese trabajo corresponde al Poder Judicial en general, que para eso está y para eso actua por separado con respecto al Ejecutivo y al Legislativo. Según tengo entendido, esa es la esencia de la Democracia. Nosotros podemos opinar y expresar nuestra opinión, que no es poco.

Suso dijo...

Pues a mí el presidente me merece más respeto que el rey, por la sencilla razón de que el primero es elegido democráticamente y el rey está ahí por Franco, ¿o no?

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