Mostrando entradas con la etiqueta INTERNACIONAL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta INTERNACIONAL. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de septiembre de 2026

DIE LINKE GOBERNARÁ EN BERLÍN SI SE EXPROPIA A LAS GRANDES EMPRESAS INMOBILIARIAS

 La foto de Elif Eralp, la abogada e hija de refugiados turcos que ganó en Berlín, dio la vuelta al mundo. Die Linke (La izquierda) se impuso en la capital alemana por el 26% de los votos y con la mayoría de los sufragios de la juventud. Las 12 habló con Valeria Vegh Weis, abogada penalista y criminóloga argentina que vive en Alemania desde hace años y con Frederic Schnatterer, periodista alemán. La izquierda ha dicho que solo va a gobernar si se expropia a las grandes empresas de vivienda y los socialdemócratas han dicho que no van a hacer eso. Hay muchas negociaciones en marcha. Lo de la expropiación fue resultado de un referéndum anterior a las elecciones”.

Top candidate of the left-wing Die Linke (The Left) party Elif Eralp attends a tv debate following Berlin's state elections in the House of Representatives in Berlin on September 20, 2026. She presents herself as the “response” to the rise of the AfD in Germany. Elif Eralp, a lawyer of Turkish origin who focused her campaign on the housing crisis, came out on top in Sunday’s municipal election in Berlin, where she could become the first far-left mayor with an immigrant background. (Photo by RALF HIRSCHBERGER / AFP)
Elif Eralp AFP. AFP

Elif Eralp nació en Munich en 1981, es hija de una pareja de socialistas y sindicalistas turcos que tuvieron que exiliarse tras el golpe militar de 1980 en su país. Eralp se crió en Hamburgo, donde estudió Derecho, y en 2017 se afilió a Die Linke, partido por el que fue elegida como representante berlinesa en el Parlamento en 2021. “La crisis habitacional y la gentrificación acelerada han consolidado a la vivienda como la principal preocupación, en particular entre la juventud y las familias trabajadoras”, explica Valeria desde Berlín. El proceso de encarecimiento de los barrios se ha acentuado en los últimos años en la principal ciudad alemana y grandes corporaciones como Deutsche Wohnen han sido acusadas por el electorado progresista de acaparar viviendas o realizar remodelaciones de lujo con el único fin de elevar las rentas indiscriminadamente.

“En Alemania, los contratos de alquiler suelen ser de duración indefinida y cuentan con topes de aumento anual. Frente a este marco normativo, diversas firmas inmobiliarias prefieren mantener los departamentos vacíos y especular con el valor de mercado antes que alquilarlos a valores actuales sin margen de suba posterior”, dice Valeria. Una de las propuestas de Die Linke fue hacer efectiva la consulta ciudadana aprobada en un referéndum antes de las elecciones y que contempla la expropiación y desprivatización de los inmuebles en manos de los grandes conglomerados inmobiliarios.

Otra de las claves del triunfo entre el electorado juvenil fue la defensa del pueblo palestino y el derecho a la protesta. “Por la responsabilidad por el Holocausto, Alemania entiende que defender al Estado israelí es una ‘razón de Estado’ y eso incluye la represión y criminalización de las protestas palestinas, sobre todo cuando incluyen slogans que se entienden como antisemitas tales como ‘desde el mar hasta el río’. Die Linke llevó como candidata a una mujer con raíces migrantes que llama a defender tanto la vida judía como la vida palestina en Alemania, lo cual cala hondo en una juventud muy comprometida con la causa palestina y con la denuncia a la represión de la protesta”, explica Valeria. Pero además, Berlín es una ciudad profundamente intercultural y el perfil de Die Linke, con sus líderes de distintas raíces, que aboga por una ciudad multicultural y diversa resonó en el electorado. Mientras que la ultraderecha, que se concentra en el Este, culpa a la inmigración por la recesión, Die Linke los incluye en sus políticas públicas y propuestas electorales. Según Valeria, la izquierda también se impuso entre la juventud porque se opone a la militarización de los jóvenes que planteaba la CDU (Unión Demócrata Cristiana Alemana).

Die Linke propone igualdad de salario entre los géneros

Y se opone a las reformas de la ultraderecha en su intento por reducir las licencias por cuidados. Pero además sigue defendiendo el derecho a decidir sobre los cuerpos de las mujeres y las diversidades y la defensa de vivir libres de violencias. “Alemania, a pesar de ser una de las potencias europeas, sigue teniendo altas tasas de desigualdad salarial entre los géneros”, explica la abogada.

Tanto Valeria como Frederic destacan que otro de los temas centrales fue el de la basura que se siente más fuertemente en las afueras de la ciudad. “En vez de las medidas represivas que se tomaron hasta ahora como aumentar las multas por dejar basura grande en la calle (por ejemplo, muebles) Die Linke propone medidas progresistas como la recolección gratuita de esta clase de desperdicio”, explican.

Eralp ha convocado a defender por igual el valor de la vida humana tanto de la comunidad judía como de la población palestina en suelo germano, sintonizando con una juventud activista movilizada frente a la represión institucional de la protesta social. Pero además, el perfil de Elif y la composición diversa de las candidaturas de Die Linke han conectado con una ciudadanía plural que rechaza los discursos xenófobos. Y mientras el este germánico atraviesa un vertiginoso ascenso de la ultraderecha -donde el malestar social se alimenta de la inflación, el precio de la energía tras el alejamiento comercial con Rusia y la instrumentalización de la población migrante como chivo expiatorio de la recesión-, Berlín ha reaccionado en sentido opuesto. La capital, con su tradición internacional e intercultural, ratifica por primera vez este nivel de representación para la izquierda bajo una propuesta de derechos sociales y urbanos.

“Los partidos centrales que han estado gobernando al país desde 1945 hasta la actualidad muestran que no están pudiendo tener un manejo de la economía (lo que los había caracterizado hasta ahora), porque estamos con recesión hace 3 años, con aumento del precio de los alimentos, de los alquileres y están recortando las políticas que quedaban del Estado de bienestar y aumentando la jornada laboral, modificando el sistema de pensiones y recortando los beneficios sociales”, detalla Vegh Weis.

“Los desafíos que enfrenta Die Linke son varios, necesitan armar una coalición para poder gobernar en Berlín con los Socialdemócratas y los Verdes. Hay ciertos desafíos programáticos, los socialdemócratas están en el gobierno nacional llevando adelante la política del rearme y del ajuste social. La izquierda ha dicho que solo va a gobernar si se expropia a las grandes empresas de vivienda y los socialdemócratas han dicho que no van a hacer eso. Hay muchas negociaciones en marcha. Lo de la expropiación fue resultado de un referéndum anterior a las elecciones”, explica Frederic.

El periodista señala además que el conglomerado mediático ya comenzó a atacar a Die Linke tildando a sus integrantes de antisemitas y comunistas. En relación a la campaña electoral, Schnatterer explica que “lo que hizo La izquierda fue basar su programa electoral en tocar el timbre a los vecinos y vecinas y preguntarles cuáles eran sus mayores preocupaciones y en base a eso armaron el programa. En Berlín la respuesta mayoritaria fue el tema de la vivienda, la basura, sobre todo en los barrios populares, los precios y la inflación en los alimentos y el transporte público que funciona bastante mal”. Luego de recorrer los barrios, Die Linke propuso crear cantinas barriales que serían como restaurantes como los que proponía Mamdami en Nueva York, donde se vende comida saludable y a precios accesibles para que la gente con menores recursos pueda comer algo saludable y estar en compañía (ya están funcionando en algunos barrios y donde se puede comer por 3 euros). Frederic dijo además que mientras las campañas electorales en las otras ciudades de Alemania se basaron en problemáticas nacionales, en Berlín fueron asuntos de la ciudad los que marcaron la propuesta.

Como dice un refrán popular: Pinta tu aldea y pintarás el mundo. En un mundo globalizado e hiper violento, escuchar parece ser la única salida.

PÁGINA/12  DdA, XXII/6481

viernes, 25 de septiembre de 2026

NAZA Y LOS INSULTOS DE NETANYAHU EN LA ONU

Amenazas de muerte en Israel contra los directores de NAZA


Félix Población

Leo que NAZA (acrónimo en hebreo con el que son denominados los daños colaterales entre la población civil), el documental ganador en el Festival de Cine de Venecia y que cosechó el más largo aplauso registrado en toda la historia del certamen, estará disponible y sin costo ni fecha de vencimiento en el sitio web del diario The Guardian a partir del próximo mes de noviembre. Así lo acaban de anunciar sus directores, Yuval Abraham (también guionista) y Rachel Szor. Se exhibirá primero en los cines de 56 países, entre los que también figura Israel. En el filme, como se sabe, 24 soldados israelíes y funcionarios de inteligencia del Estado israelí dan sus testimonios personales sobre el uso de la inteligencia artificial y sus efectos colaterales en la invasión de la Franja de Gaza. Se trata de un film en línea con lo que tanto Amnesty International como Human Rights Watch, junto a las comisiones de investigación de la ONU y B'Tselem, ya han documentado como un genocidio. Desde el comunicado que nos ofrece esta información se nos pregunta si vamos a ver NAZA. Me consta que debemos hacerlo por solidaridad tanto con quienes lo han realizado como con el pueblo palestino víctima de una masacre que continúa (1400 personas muertas durante el falso alto el fuego). Al dolor que de seguro nos producirán las imágenes, habrá que añadir la indignación de saber que el máximo responsable de aquella barbarie, sobre el que pesa una orden de detención por parte de la Corte Penal Internacional, no sólo ha paseado su arrogancia por la sede de la ONU en Nueva York, sino que ha llamado cobardes morales a los delegados de los 77 países que se retiraron de la asamblea general como muestra de desprecio a un genocida*. Cabe preguntarse si la impunidad de la que goza este individuo, apadrinado por quien se nos mostró en el mismo atril de la ONU como matón de la Casa Blanca, le acompañará hasta el fin de sus días, mientras sobre los directores de NAZA ya han comenzado en su país las amenazas de muerte. Han sido muy valientes Rachel Szor y Yuval Abraham, pero con sólo veintitantos minutos de aplausos en un importante festival internacional de cine no se protege a quienes tanto lo merecen por haberse comprometido hasta tal punto al servicio de la humanidad.

*Un miembro de la delegación israelí ante la ONU fue captado en video caminando por los pasillos del salón de la Asamblea General tomando nota de los países cuyas delegaciones abandonaron el recinto durante el discurso del primer ministro Benjamin Netanyahu este jueves 24 de septiembre. Las imágenes, difundidas ampliamente en redes sociales, muestran al diplomático recorriendo los asientos vacíos con un cuaderno y bolígrafo en mano, verificando los nombres de las delegaciones ausentes y registrándolos uno por uno. El video se volvió viral rápidamente y generó reacciones encontradas: mientras algunos lo calificaron como una escena insólita en un foro multilateral, otros lo describieron como una maniobra de “fichaje” diplomático. Según reportes de medios israelíes, la propia delegación israelí llevó un conteo paralelo al discurso. El medio Ynetnews publicó posteriormente que Israel registró 77 delegaciones que no estuvieron presentes o que se retiraron cuando Netanyahu comenzó a hablar. Sin embargo, funcionarios israelíes aclararon que no todas esas 77 naciones boicotearon activamente el discurso, ya que algunas simplemente no asistieron a la sesión.

DdA, XXII/6476

EL MATONISMO DE TRUMP EN LA ONU, CON LA AMENAZA POR ARGUMENTO


La palabra “matonismo” describe una forma de ejercer el poder donde la amenaza pretende sustituir al argumento, la fuerza a las reglas y la victoria al derecho. Pero hay algo más. El matón no amenaza solamente a quien tiene delante. Necesita que los demás miren. Necesita público. Porque una parte esencial de su poder consiste precisamente en que el castigo de uno sirva como advertencia para todos.

Rosa Miriam Elizalde

Como tantas personas, miro estos días la escena internacional con una mezcla de estupor y alarma. No porque la mentira, la violencia, la traición o el abuso del poder sean novedades. Lo inquietante es que vuelvan a venderse como virtudes; que la amenaza pase por liderazgo, la humillación por firmeza y la fanfarronería por política exterior. Y aquí está ahora Donald Trump, hablando desde la tribuna de Naciones Unidas para recordarle al planeta quién tiene el garrote más grande. 

La historia aconseja no confundir lo grotesco con lo inofensivo. Hitler también parecía un chiste, y Mussolini otro. Vistos hoy, esos hombres de pecho inflado ante el horizonte de su propia grandeza podrían darnos risa; no nos la dan porque sabemos lo que vino después. Hicieron de la pose, la simplificación, la propaganda y el culto al macho alfa instrumentos de castigo. Además, entendieron muy bien el valor político del espectáculo, pero también la capacidad ejemplarizante del miedo. No bastaba con castigar, había que conseguir que todos vieran el castigo y entendieran el mensaje. 

Por eso pienso en Martin Niemöller. Antes de convertirse en símbolo de resistencia en Alemania, había apoyado ideas nazis. Después se enfrentó a la interferencia de Hitler en la Iglesia, pasó de 1937 a 1945 entre prisiones y campos de concentración y, terminada la guerra, convirtió su propia culpa en aquella advertencia que empieza con “primero vinieron los comunistas…” No era literatura, sino la confesión sobre el precio de callar mientras el poderoso escoge a su siguiente víctima. 

Ese recuerdo volvió al escuchar a Trump en la ONU. La organización nació precisamente para contener la lógica según la cual la fuerza crea el derecho. Trump, en cambio, habló de Venezuela con la frase favorita del conquistador: “al vencedor le corresponde el botín”. Y envolvió la exhibición de poder en una catarata de afirmaciones que no resisten la comprobación. Dijo haber terminado ocho guerras, que redujo el narcotráfico en 97 por ciento, aseguró que Estados Unidos posee munición casi inagotable y afirmó que su país y Venezuela concentran más de 60 por ciento del petróleo mundial. Analistas de medio mundo han señalado esas y otras afirmaciones como despropósitos, falsedades e inexactitudes. 

Pero fue con Cuba donde la bravuconería adquirió un significado más concreto. Trump la llamó “Estado absolutamente fallido”, aseguró que “caerá”, anunció que Marco Rubio está metido de lleno en negociaciones y prometió que “la libertad llegará a Cuba”. La delegación cubana abandonó la sala. Dos semanas antes, sin embargo, el canciller Bruno Rodríguez había afirmado que no existían negociaciones ni agenda, aunque sí disposición a mantener contactos. Dos versiones incompatibles de una negociación que, según Washington, existe y, según La Habana, no. 

La política de línea dura de Rubio hacia Cuba tiene una larga trayectoria pública, pero ahora dispone de un poder que antes no tenía. En la reunión del Escudo de las Américas, en la ONU, bromeó con desembarcar a Rubio en territorio cubano al regreso de Irán: “Usaremos uno de esos enormes y magníficos portaviones para llevarlo y dejarlo allí, y él se encargará del resto”. 

Conviene no despacharlo simplemente como un chiste. En mayo, Trump ya había fantaseado públicamente con colocar un portaviones frente a Cuba para provocar su rendición. La imagen es militarmente grandilocuente y geográficamente absurda –la plataforma insular cubana tiene, en amplias zonas, muy poca profundidad, y ni Trump puede hacer llegar hasta la orilla una máquina naval de 100 mil toneladas y más de 12 metros de calado–, pero eso es casi lo de menos. Lo importante es el lenguaje, las cabriolas retóricas que hace el presidente de Estados Unidos para convertir públicamente la intimidación en espectáculo. Y detrás de la farsa, el mensaje. 

Mientras tanto, la guerra con Irán que Trump dijo que resolvería en pocos días lleva meses y su política exterior no goza de un cheque en blanco. La encuestadora de la Universidad Quinnipiac, una de las más serias de Estados Unidos, registró el 10 de septiembre 33 por ciento de aprobación general y apenas 29 por ciento sobre su manejo de Irán entre votantes registrados. Noviembre medirá cómo se traduce ese descontento en las urnas, pero si sigue esta tendencia, los republicanos podrían perder el control del Congreso y Trump pasaría los dos años que le quedan con un Legislativo dispuesto a ponerle límites. 

La palabra “matonismo” describe una forma de ejercer el poder donde la amenaza pretende sustituir al argumento, la fuerza a las reglas y la victoria al derecho. Pero hay algo más. El matón no amenaza solamente a quien tiene delante. Necesita que los demás miren. Necesita público. Porque una parte esencial de su poder consiste precisamente en que el castigo de uno sirva como advertencia para todos. 

Niemöller aprendió demasiado tarde que mirar hacia otro lado no protege a nadie. Cada lector podrá juzgar el término. Los hechos, por desgracia, ya están ahí.

LA JORNADA  DdA, XXII/6476

miércoles, 23 de septiembre de 2026

PALESTINA EN LA ONU Y NETANYAHU CASI SE QUEDA SOLO



Lazarillo

Dos imágenes a considerar en la Asamblea General de la ONU que se viene celebrando estos días. Por un lado, la de la delegación de Palestina sentada por primera vez en la historia del organismo internacional entre los Estados miembros que lo integran, después de que se aprobara con 152 votos  una resolución que exigía revertir el bloqueo de la delegación palestina por parte de Estados Unidos. Sólo tres países votaron en contra: Estados Unidos, Israel y Paraguay. Se abstuvieron cuatro: Colombia, Honduras, Panamá y Perú.

La otra imagen, en el mismo escenario, capta la masiva retirada con algún abucheo de los delegados de la mayoría de los países cuando el primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu apareció en la tribuna para leer su discurso. No es que sea para llenarnos de júbilo mientras en Gaza las tropas israelíes siguen asesinando bajo un alto el fuego a la población palestina, pero ambos imágenes han de tenerse en cuenta porque reconfortan al menos un poco, tal como está el mundo con Trump y Netanyahu como principales responsables.

DdA, XXII/6474

LAS TELEVISIONES, CONTRA TRUMP A 6 MESES DE LAS ELECCIONES MDM

 BS, NBC, ABC y Fox News anunciaron que suspenden la cobertura conjunta de las actividades del presidente Donald Trump en solidaridad con CNN, MS NOW y Politico, los cuales fueron vetados de la Casa Blanca por el mandatario. Las seis cadenas de televisión mencionadas llevan a cabo un seguimiento permanente y rotatorio de la agenda presidencial, es decir, que en ocasiones sólo una de ellas acude físicamente a los eventos, pero comparte las imágenes obtenidas con todas las demás. Por ello, la negativa de CBS, NBC, ABC y Fox News a ser cómplices de la censura contra sus colegas deja a Trump sin una sola televisora de alcance nacional que lo siga a donde vaya y difunda sus declaraciones. The New York Times y The Washington Post, los dos medios escritos más importantes del país, no dejarán de cubrir las actividades del Ejecutivo, pero se abstuvieron de tomar y divulgar fotografías de sus eventos hasta la medianoche de ayer como un gesto simbólico de respaldo.



EDITORIAL

La restricción a CNN, MS NOW y Politico no es, ni de lejos, el primer intento de Trump por callar a cualquier voz que no sea lo suficientemente obsecuente con él. Hasta la fecha, exige en tribunales 15 mil millones de dólares al Times por la presunta difamación en su contra durante la cobertura de la campaña presidencial de 2024, así como 10 mil millones a The Wall Street Journal por publicar un reportaje en el que se afirmaba que en 2003 el mandatario escribió una carta de cumpleaños con tono lascivo a su difunto amigo y violador de menores, Jeffrey Epstein. También demandó a CBS News y ABC News (filiales de Paramount Global y Disney, respectivamente) por una entrevista y afirmaciones de un presentador que no fueron de su agrado. Estos dos casos se saldaron con acuerdos extrajudiciales –eufemismo para extorsiones– por 16 y 15 millones de dólares.

Pese a éstos y muchos otros antecedentes, el conflicto actual lleva a un nivel inédito la ruptura del magnate con la prensa y es muestra del desquiciamiento que le ha llevado a pelearse no sólo con quienes percibe como enemigos, sino incluso con sus más cercanos aliados. La participación en el boicot de Fox, un conglomerado tan abiertamente trumpista y favorable al Partido Republicano, es el mejor indicador de que el mandatario ha cruzado todas las líneas rojas de la institucionalidad y la cultura política estadunidenses. Además, ha elegido el peor momento posible para embarcarse en un pleito innecesario: a sólo seis semanas de las elecciones de mitad de mandato y con su popularidad por los suelos.

De acuerdo con una encuesta de Reuters/Ipsos, el índice de aprobación del presidente cayó a 32 por ciento, el nivel más bajo en sus dos mandatos. Lo más inquietante para él y su partido es la velocidad del desplome, pues apenas en una semana el respaldo general retrocedió tres puntos y el de sus correligionarios, nueve, al pasar a 73 por ciento desde el 82 por ciento anterior. Ya en julio pasado, una encuesta de CNN encontró una cifra récord de 73 por ciento de adultos quienes creen que no ha prestado suficiente atención a los problemas más importantes del país, y Trump no hace nada por disipar esta percepción: en mayo dijo no pensar “ni un poco” en la situación financiera de los estadunidenses durante las negociaciones con Irán, y apenas hace una semana reiteró que los precios más altos de la gasolina son un pequeño costo a pagar por su guerra en Medio Oriente.

En suma, cabe saludar la solidaridad entre los grandes medios de comunicación estadunidenses frente al ataque contra la libertad de expresión, aunque este cierre de filas sea tardío y se produzca cuando ya transcurrió una década de normalizar agresiones inadmisibles a comunicadores, desde reporteros de a pie hasta importantes figuras mediáticas. La determinación de las televisoras para mantenerse unidas y los resultados de los comicios de noviembre próximo parecen factores decisivos en la posibilidad de rescatar la democracia estadunidense, con todos los defectos que ésta ya presentaba antes del trumpismo.

LA JORNADA  DdA, XXII/6474

lunes, 21 de septiembre de 2026

UNA POLÍTICA SUICIDA PARA EUROPA Y LETAL PARA SUS MILLONES DE HABITANTES



Alejandro Álvarez

En el 2022 Ángela Merkel aclaró que los acuerdos de Minks no fueron un esfuerzo para establecer la paz entre Rusia y Ucrania sino que "fue un intento de dar tiempo a Ucrania para que pudiera fortalecerse militarmente", evidentemente para continuar la guerra contra Rusia, con la esperanza de vencerla, ayudando a tal empeño con sanciones económicas que, según pensaba Europa y EEUU, harían sucumbir el régimen competidor de Putin y pondría los recursos rusos al servicio de las economías europea y estadounidense.

Eso explica que poco después de iniciada la guerra Gran Bretaña y EEUU impidiesen a Zelenski firmar los acuerdos de paz logrados en Ankara entre los negociadores rusos y ucranianos, con la misma intención de continuar la guerra y vencer a Rusia o cambiar el régimen para ponerlo a su servicio (lo que Trump está haciendo en Venezuela, Colombia, Ecuador, etc.).

La estrategia respondía a los objetivos que en enero del 2023 fijó la OTAN de "usar medios militares, económicos y políticos para defender [imponer] los intereses de occidente". Hasta el momento han fracasado tanto la guerra como las medidas económicas destinadas a provocar el colapso de Rusia y ponerla bajo control de EEUU y Europa, con gobiernos títeres obedientes, para después abalanzarse sobre China, aislada y, por tanto, más débil.

Ese fracaso es lo que ha encaminado a Europa hacia una escalada en la guerra, como ha puesto de manifiesto el ataque masivo de Ucrania (que no toma decisiones sin contar con la OTAN) a Rusia con el lanzamiento de más de 600 drones y misiles contra la zona de Moscú, mientras se endurece la retórica belicista contra este país, como hace Macron.

Este incremento de ataques armados y discursivos parece responder o bien a una esperanza (ciega?) de que es aún posible vencer o hacer caer al régimen de Putin, algo cada día más improbable a juzgar por el desarrollo de la guerra y la evolución de la política y la economía rusas, o bien a una estrategia de provocación para ir al enfrentamiento directo, dado que la guerra vicaria usando a Ucrania no da el resultado apetecido.

El ataque masivo en un día electoral contra la región de Moscú por parte de las fuerzas ucranianas es un paso más de la escalada, que vino precedida por diversos pasos dados por Europa y EEUU para continuar la guerra contra Rusia: entrenamiento del ejército ucraniano, entrega de armas, entrega de carros de combate, entrega de aviones, entrega de misiles,... y una presencia e implicación cada vez más clara de la OTAN en esa guerra, a la que nunca se quiso poner fin.

La escalada y la provocación, junto a los mensajes que culpan a Rusia de guerra híbrida (como hace Macron), son de tal calibre que parecen diseñadas para lograr el marco propicio y la aprobación de la población para el inicio de una guerra total, convencidos, estúpidamente, de que saldríamos ganadores.

Si ese no es el fin deseado, habría que pensar en una total falta de responsabilidad o de capacidad de los líderes belicistas europeos pues pretender destrozar y vencer a una potencia nuclear esperando que esta no use sus armas para evitarlo es de una ingenuidad culpable.

Se trata de una política suicida para Europa y letal para millones de sus habitantes pero el capitalismo aquí y en EEUU ya necesita la guerra para seguir teniendo el control y parece que no va a frenar su locura. Sólo la población, con la movilización y el voto, puede hacer frente a semejante desvarío.

DdA, XXII/6471

Publicación compartida

miércoles, 16 de septiembre de 2026

AUTOMATIZACIÓN Y ROBÓTICA SUSTITUIRÁN A CIEN MILLONES DE TRABAJADORES EN USA

 Bernie Sanders

El texto que se reproduce a continuación es la transcripción de un discurso pronunciado por Bernie Sanders, senador estadounidense por el estado de Vermont, acerca de los riesgos que corre la humanidad ante el avance de la Inteligencia Artificial. La IA y la robótica son tecnologías revolucionarias que provocarán una transformación sin precedentes en la sociedad. El informe que publicó Sanders el mes pasado reveló que la automatización y la robótica podrían sustituir casi cien millones de puestos de trabajo en Estados Unidos durante la próxima década. Eso incluye el 40 % del personal de enfermería, el 47 % de los camioneros, el 64 % de administradores y contables, el 65 % de los asistentes de enseñanza y el 89 % de los empleados en establecimientos de comida rápida, entre muchos otros colectivos que se verán gravemente afectados por la robótica.¿Serán estos cambios positivos y mejorarán la vida de los estadounidenses comunes, o serán desastrosos?, se pregunta Sanders. Traducción de la redacción de CTXT con asistencia de herramientas digitales. 



Muchas gracias por acompañarme para debatir sobre un tema muy importante. La inteligencia artificial y la robótica van a transformar el mundo. Traerán cambios inimaginables a nuestra economía, a nuestra forma de hacer política, a nuestra defensa, a nuestra política exterior, a nuestro bienestar emocional, a nuestro medio ambiente y a la forma en que educamos y criamos a nuestros hijos. Parece increíble, pero es cierto: existe un temor muy real de que, en un futuro no muy lejano, una superinteligencia pueda sustituir a los seres humanos en el control del planeta. No es ciencia ficción, es un temor real que albergan personas muy bien informadas. A pesar de la enorme importancia que tiene este asunto y de la velocidad a la que avanza la IA, hay muy poco debate en el Congreso, en los medios de comunicación y entre la población en general, y eso tiene que cambiar ya.

Hace varios meses, como líder de la minoría en la Comisión de Salud, Educación y Pensiones, llevé a cabo una investigación sobre los retos monumentales a los que nos enfrentamos con el desarrollo de la inteligencia artificial y, muy recientemente, organicé un debate público en la Universidad de Georgetown con el doctor Geoffrey Hinton, ganador del Premio Nobel y considerado el “padrino” de la IA, el hombre que ha llevado a la IA al lugar en el que se encuentra ahora, para conocer su opinión en muchos temas relacionados con esta materia.

Basándonos en nuestra investigación y en otra información que estamos recopilando, mi equipo y yo presentaremos pronto al Congreso un conjunto muy específico de recomendaciones sobre cómo podemos empezar a abordar algunas de las amenazas sin precedentes que plantea la IA.

Estas son solo algunas de las cuestiones pendientes que pretendemos responder en nuestro informe. En primer lugar, y quizá lo más importante, ¿quién debería encargarse de la transformación hacia un mundo dominado por la IA? En la actualidad, algunas de las personas más ricas del planeta –Elon Musk, Jeff Bezos, Bill Gates, Mark Zuckerberg, Peter Thiel y otros– están invirtiendo muchos miles de millones de dólares en el desarrollo y la implementación de la IA y la robótica. ¿Nos parece bien que estos hombres enormemente poderosos –apenas un puñado de personas– moldeen el futuro de la humanidad sin ninguna participación ni supervisión democrática? ¿El objetivo de la revolución de la IA es simplemente hacer que las personas más ricas del planeta lo sean aún más, o se usará esta tecnología revolucionaria en beneficio de toda la humanidad? Esa es la pregunta: ¿quién se beneficia de esta increíble transformación de la sociedad? ¿Por qué Donald Trump, que apoya de manera decisiva a estos oligarcas de las grandes tecnológicas, quiere imponer una orden ejecutiva que impida a los estados regular la IA? ¿Por qué Peter Thiel, el inversor multimillonario y cofundador de Palantir, llama a quienes quieren regular la IA, y cito textualmente, “legionarios del Anticristo”? ¿Acaso este grupo elitista de multimillonarios cree que tiene el derecho divino a gobernar? ¿Estamos volviendo al siglo XIX, cuando reyes y monarcas afirmaban que Dios les había dado el derecho a gobernar? ¿Es eso lo que dicen estos tipos hoy en día? ¿Hasta dónde llegarán para resistirse a la regulación gubernamental?

Así pues, esta es una cuestión de enorme importancia en la que debemos involucrarnos: ¿qué impacto tendrán la inteligencia artificial y la robótica en nuestra economía y en las vidas de los trabajadores? El informe que publiqué el mes pasado reveló que la automatización y la robótica podrían sustituir casi cien millones de puestos de trabajo en Estados Unidos durante la próxima década. Eso incluye el 40 % del personal de enfermería, el 47 % de los camioneros, el 64 % de administradores y contables, el 65 % de los asistentes de enseñanza y el 89 % de los empleados en establecimientos de comida rápida, entre muchos otros colectivos que se verán gravemente afectados por la robótica.

Elon Musk afirmó hace poco que, y cito textualmente, “los robots sustituirán todos los puestos de trabajo; trabajar será opcional”. Bill Gates predijo que, y vuelvo a citar textualmente, “los humanos no serán necesarios para casi nada”. Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, advirtió que eso podría provocar la pérdida de la mitad de todos los trabajos de oficina de nivel inicial.  Si la IA y la robótica eliminan millones de puestos de trabajo y generan un desempleo masivo, ¿cómo sobrevivirá la gente si no tiene ingresos? ¿Cómo alimentarán a sus familias o pagarán la vivienda o la asistencia sanitaria? ¿Está haciendo algo el Gobierno para prepararse ante este posible desastre económico? Además, ¿qué impacto tendrá en nuestra democracia en un momento en el que sus cimientos están siendo atacados aquí, en Estados Unidos, y en todo el mundo? ¿Nos ayudarán la inteligencia artificial y la robótica a convertirnos en una sociedad más libre y democrática, o darán aún más poder a los oligarcas que controlan la tecnología? ¿La IA invadirá nuestra privacidad y recortará nuestras libertades civiles?

Larry Ellison, la segunda persona más rica del planeta, predijo que un estado de vigilancia impulsado por la IA hará que “los ciudadanos se comporten de la mejor manera posible porque todo se grabará y se quedará registrado”. Hablamos de la segunda persona más rica del mundo que invierte miles de millones en ello. ¿Estamos llegando a un punto en el que cada llamada de  teléfono que hacemos, cada correo electrónico y cada mensaje de texto que enviamos, cada dato de búsqueda que realicemos en Internet estará a disposición de los propietarios de la IA? Y si es así, ¿cómo podremos mantener la democracia en esas condiciones? ¿Cómo protegemos nuestra privacidad? Es más, ¿podría la IA redefinir literalmente –y esto es algo casi descabellado, muy inimaginable– lo que significa ser un ser humano? Quiénes somos y cómo nos desarrollamos emocional e intelectualmente depende en gran medida de nuestras relaciones con otros seres humanos –nuestros padres, por supuesto, nuestra familia, profesores, parejas, amigos y compañeros de trabajo–. Citando al poeta del siglo XVII John Donne, recordaréis este poema: “Ningún hombre es una isla, entero en sí mismo”. Los seres humanos con los que interactuamos nos ayudan a convertirnos en las personas que somos, para bien o para mal. Pero la IA está en proceso de cambiar todo eso. Según un estudio de Common Sense Media, el 72 % de los adolescentes afirma haber utilizado la IA para buscar compañía y más de la mitad de ellos lo hace con regularidad. ¿Qué significa esto? Quiero que penséis en ello.

¿Qué significa que los jóvenes entablen amistades con la IA y se aíslen cada vez más de otros seres humanos, que pasen cada vez más tiempo frente a sus pantallas hablando con personajes generados con IA? ¿Qué ocurre cuando millones de personas en todo el mundo buscan apoyo emocional en una máquina? ¿Cuál es el impacto a largo plazo sobre la humanidad cuando nuestras relaciones más importantes no son con otros seres humanos? Y también, ¿qué impacto está teniendo en nuestro medio ambiente? Los centros de datos requieren una cantidad ingente de electricidad y agua; un centro de datos relativamente pequeño puede consumir la electricidad de 80.000 hogares, mientras que uno grande –como el centro de datos de 165.000 millones de dólares que OpenAI y Oracle están construyendo en Abilene, Texas– consumirá tanta electricidad como 750.000 hogares. Meta está construyendo un centro de datos en Luisiana del tamaño de Manhattan que consumirá tanta electricidad como 1.200.000 hogares.

Comunidad tras comunidad, los estadounidenses están plantando cara a la construcción de centros de datos por parte de algunas de las corporaciones más grandes y poderosas del mundo. Se oponen a la destrucción de su entorno local, al aumento desorbitado de las factura de luz y al desvío de unos recursos hídricos ya de por sí escasos. A nivel nacional ¿cómo afectará a nuestro medio ambiente la continua construcción de centros de datos? ¿Cómo influirán la inteligencia artificial y la robótica en la política exterior y en la guerra? Bueno, quizá no se lo hayan planteado, pero la realidad es que, lamentable y trágicamente, los gobiernos, en pleno siglo XXI, aún no han creado un mecanismo para resolver disputas internacionales o internas sin recurrir al conflicto armado. Asistimos en estos momentos a guerras terribles; sin embargo, los líderes gubernamentales suelen mostrarse reacios a entrar en guerra por temor a la reacción pública ante la pérdida de vidas humanas. Ningún político quiere presentarse ante su pueblo y decir: “Oh, lo siento, hemos perdido a miles de jóvenes, hombres y mujeres”, pero ¿qué sucede cuando los robots sustituyen a los seres humanos en las acciones bélicas? Surgen los ejércitos de robots. ¿Cómo será el futuro si millones de soldados robots sustituyen a los seres humanos? ¿Estarán los líderes más dispuestos a entrar en guerra o a amenazar con acciones militares si no tienen que preocuparse por la pérdida de vidas? ¿Habrá, literalmente, una carrera armamentística de robots? Podríamos ver a países enfrentándose entre sí no con sus propios seres humanos, ni con sus propios soldados, sino con robots. Y si no hay que preocuparse por perder robots, a diferencia de lo que ocurre con la pérdida de seres humanos, ¿cómo afectará esto a las políticas exteriores en todo el mundo? Se trata de un tema importante que no se ha debatido lo suficiente, y huelga decir que tiene serias consecuencias: ¿representa la IA una amenaza existencial para el control humano sobre el planeta? Algunos de nosotros recordamos una escena –sé que ha habido varias películas que plantean lo mismo– de una película de 1968, 2001, una odisea del espacio, en la que HAL, el ordenador superinteligente que controlaba la nave espacial, se rebela contra sus amos humanos. Hoy la IA avanza a gran velocidad. El doctor Geoffrey Hinton me dijo hace poco que era solo cuestión de tiempo que la IA llegara a ser más inteligente que los seres humanos.

¿Y qué impacto tiene esto? ¿Plantea la posibilidad de que los humanos pierdan realmente su capacidad para controlar el planeta? Y si eso llega a ser una posibilidad, ¿cómo detenemos esa amenaza? Y permítanme decirles que estas son solo algunas de las cuestiones fundamentales que deben responderse a medida que la IA y la robótica avanzan rápidamente. Recuerden que se han invertido cientos y cientos de miles de millones. Hay avances casi a diario.

La IA y la robótica son tecnologías revolucionarias que provocarán una transformación sin precedentes en la sociedad. ¿Serán estos cambios positivos y mejorarán la vida de los estadounidenses comunes, o serán desastrosos?

En mi opinión, el Congreso debe actuar ahora. Tenemos que empezar a responder a estas preguntas y a otras más. Necesitamos entablar un debate nacional. Este es un tema de enorme importancia; tal vez quienes están en la cima –los multimillonarios que controlan la tecnología– quieran que lo ignoremos. Pero por el futuro de nuestro mundo, de nuestros hijos, del medio ambiente, etc., este es un asunto que no puede pasarse por alto. Así que trabajaremos juntos. Espero conocer sus opiniones sobre este tema. Pero avancemos e intentemos responder a algunas de estas preguntas. Muchas gracias a todos.

CTXT  DdA, XXII/6466

martes, 15 de septiembre de 2026

ESTADOS UNIDOS BUSCA EN EL HEMISFERIO OCCIDENTAL SU "FORTALEZA AMÉRICA"

Para garantizar el control geopolítico y geoeconómico de su tradicional “patio trasero”, en un momento histórico marcado por “la derrota de Occidente” (de nuevo Todd), Estados Unidos se repliega en las Américas a fin de tomar impulso para las batallas decisivas contra China. En tal perspectiva, la visita de Marco Rubio a Colombia, Ecuador y Perú busca apretar el dogal de la dependencia a una nueva camada de palafreneros en los círculos gobernantes. Es la redición de una política exterior que a lo largo del siglo XX produjo a discreción gobiernos lacayos y cipayos, simbolizados en su esencia más brutal y honesta en la mítica frase atribuida a Franklin Delano Roosevelt: “Somoza may be a son of a bitch, but he’s our son of a bitch” (literalmente, según Sergio Ramírez Mercado, “es un hijo de la gran puta, pero es nuestro hijo de puta”, en referencia, indistintamente, a los dictadores Anastasio Somoza García y Rafael Leónidas Trujillo)

La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú. Foto

La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú. Foto Ap

Carlos Fazio

La semana pasada, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, realizó una gira relámpago por Colombia, Ecuador y Perú. Lo hizo como emisario de la anacrónica Doctrina Donroe, definida en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 como el “corolario Trump” a la Doctrina Monroe. Dos siglos después, en su lucha existencial por conservar su hegemonía, la nueva doctrina imperialista busca convertir al llamado hemisferio occidental en una “fortaleza America” frente a los enemigos de “afuera”. 

En su fase nihilista (Emmanuel Todd dixit), ante la emergencia de China, Rusia, India e Irán como motores de una nueva multipolaridad alternativa al patrón ideológico del Occidente liberal-atlantista, la nueva política agresiva de Trump –como instrumento del Estado profundo (deep state)– reivindica y se hace eco del “gran garrote” (big stick) con el que Theodore Roosevelt amenazaba a quienes se atrevían a resistirse al poder estadunidense. Lo hace al frente de un Estado gansteril signado por una megacorrupción descarnada, que ya no simula siquiera reconocer la soberanía limitada de sus estados satélites del área (a excepción de Cuba) y despliega su capacidad operativa como una atribución jerárquica expansionista del propio poder imperial. 

En ese esquema solar, América Latina y el Caribe –también Canadá y Groenlandia– son asumidos por el actual inquilino de la Casa Blanca y quienes lo manejan como sendos espacios de jurisdicción estratégica ampliada; una zona de control expansivo cuya estabilidad, orientación política y arquitectura normativa deben estar alineadas con los intereses de Estados Unidos, como un supra-Estado investido con la facultad de ordenar, supervisar y corregir, mediante la fuerza bruta, el comportamiento del resto de las unidades políticas de la región. 

La seguridad de Estados Unidos comienza hoy “en casa” (el hemisferio occidental) y no en Europa, Oriente Medio ni Asia. Se trata de una nueva estrategia de defensa hemisférica que integra el poder militar, la capacidad industrial, el dominio energético, la seguridad fronteriza, el control marítimo y las alianzas regionales en una única arquitectura defensiva. Sin esa profundidad estratégica, Estados Unidos corre el riesgo de verse gradualmente rodeado por sus rivales. Esa interpretación neomonroísta convierte a los demás países del área en una extensión funcional del territorio político estadunidense, estructurando de facto un orden vertical de corte feudal neoextractivista (remember la ex generala Laura Richardson del Comando Sur: “los hidrocarburos, el litio, el agua [etcétera] del hemisferio nos pertenecen”), en el que el derecho a existir de cada Estado vasallo está mediado por su grado de lealtad, sumisión y entreguismo al hegemón. Así, toda tentativa de autonomía, ya sea por proyectos nacionales de desarrollo, diversificación geopolítica o cooperación con países extrahemisféricos (como China, Rusia, India o Irán), es recodificada como una amenaza que habilita mecanismos de presión, disciplinamiento punitivo o intervención indirecta o directa violenta, como en el caso de Venezuela. 

No obstante, la coyuntura luce complicada para el hegemón. Con un larvado proceso de desdolarización en curso impulsado por Rusia y China como motores del BRICS ampliado; humillado militarmente el Pentágono en Medio Oriente y la Península Arábiga por la doctrina de disuasión asimétrica del Ejército y la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán y los hutíes de Ansarolá en Yemen, Washington necesita deslastrar. Por eso ha retomado las “negociaciones” con el Kremlin, por dos carriles, para buscar una salida temporal al conflicto en Ucrania: el deep state (que ve en Trump un presidente interino) mandó al director de la CIA, John Ratcliffe, representante del complejo militar-industrial; en tanto Trump, quien no controla algunos resortes clave del poder imperial, envió a sus dos representantes “inmobiliarios” de confianza, su yerno Jared Kushner y Steven Witkoff, tal vez con el fin de suavizar el ultimátum de Ratcliffe, representante de la línea atlantista que persigue la derrota estratégica de Moscú. 

Es en ese contexto que para garantizar el control geopolítico y geoeconómico de su tradicional “patio trasero”, en un momento histórico marcado por “la derrota de Occidente” (de nuevo Todd), Estados Unidos se repliega en las Américas a fin de tomar impulso para las batallas decisivas contra China. En tal perspectiva, la visita de Marco Rubio a Colombia, Ecuador y Perú busca apretar el dogal de la dependencia a una nueva camada de palafreneros en los círculos gobernantes. Es la redición de una política exterior que a lo largo del siglo XX produjo a discreción gobiernos lacayos y cipayos, simbolizados en su esencia más brutal y honesta en la mítica frase atribuida a Franklin Delano Roosevelt: “Somoza may be a son of a bitch, but he’s our son of a bitch” (literalmente, según Sergio Ramírez Mercado, “es un hijo de la gran puta, pero es nuestro hijo de puta”, en referencia, indistintamente, a los dictadores Anastasio Somoza García y Rafael Leónidas Trujillo). Tras la era de los militares gorilas, siguieron los de la Doctrina de Seguridad Nacional, con el Plan Cóndor y la “guerra sucia” (Pinochet et al.). Ahora, con Trump, resurge la realpolitik de los “yes men” y “yes women” sin complejos ni disfraces, rebautizados por el jefe de la Oficina Oval como “besaculos” (“kissing my ass”). 

Es el cinismo convertido en doctrina de Estado bajo el fantasmagórico Escudo de las Américas (con sus oxidadas herramientas al uso de los “narco-Estados” y los “narcoterroristas”), bajo el cual tendrán que alinearse y obedecer sin chistar los nuevos bufones del imperio Abelardo de la Espriella y Keiko Fujimori, que vinieron a sumarse a la troupe integrada por Bukele, Milei, los Bolsonaros, Katz, Paz, Asfura y su compinche, el resucitado por la gracia del Señor… Juan Orlando Hernández.

LA JORNADA  DdA, XXII/6465

lunes, 14 de septiembre de 2026

MÉLENCHON TIENE POSIBILIDADES DE DAR LA BATALLA EN EUROPA

Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los gobiernos europeos y la Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada. En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Mélenchon, con posibilidades de dar la batalla.


 Rafael Poch

Parece que estamos en ciernes de una nueva gran crisis. El dinero que se está invirtiendo en las compañías de Inteligencia Artificial no va a dar el retorno esperado. Esta gigantesca sobreinversión no está rindiendo y el problema se intenta sortear mediante créditos vía dudosos canales, lo que agrava las deudas. Nos están metiendo en una nueva y gigantesca pirámide financiera. El hundimiento y explosión de la burbuja que se avecinan (ponerle fecha es mucho más incierto) será mucho mayor, y peor, que el de 2007/2008. Entonces los Estados pudieron acudir al rescate de bancos y mercados. Ahora ya no pueden porque, como consecuencia de aquello, sus niveles de endeudamiento son enormes. Están en quiebra y al límite desde hace tiempo. La guerra de Irán (una guerra perdida para Estados Unidos y Occidente) está debilitando el petrodólar. Se compran cada vez menos bonos del tesoro americanos. En 2008 la deuda pública de Estados Unidos ascendía a 9 billones de dólares. Hoy, oficialmente, está en 40 billones y seguramente mucho más. En la zona euro la deuda pública supera de media el 80% del PIB. Así que no hay posibilidad de una nueva estafa/rescate. Solo queda el hundimiento.

Recuerdo la primera entrevista que realicé en Alemania a mi regreso de China, en 2008. Los debates giraban en torno a la crisis bancaria. Un conocido sociólogo berlinés me dijo: “No sabemos lo que va a pasar, lo único claro es que el capitalismo neoliberal tal como lo conocemos se ha acabado”. Veinte años después estamos en las mismas, pero ante un hundimiento mucho peor que va a dejar literalmente en cueros al capitalismo financiero y a los gobiernos a él subordinados. El sistema se hunde y con él sus políticos e instituciones.

Ante esta evidencia se abren ciertas posibilidades. Habiendo pasado por la experiencia de 2008 es el momento de que los Estados aprovechen la debilidad y el desprestigio creados por el capitalismo financiero para imponerse sobre él. Naturalmente, los gobiernos europeos y la Unión Europea que crearon las autopistas y las condiciones para la primacía del capital sobre lo político deberán ser barridos. En ese contexto, gente como el economista francés Frédéric Lordon apuntan que Francia ofrece una coyuntura particularmente adecuada.

En las presidenciales de la primavera del año que viene hay una opción de izquierdas madura que no existe en ningún otro país europeo, la de Jean-Luc Mélenchon, con posibilidades de dar la batalla. Si para entonces se ha producido el hundimiento, el cambio que invierta la actual relación de subordinación entre política y finanzas sería una cuestión de simple sentido común. Toda la corrupta artillería mediática sería incapaz de contrarrestar la realidad sufrida y experimentada por la inmensa mayoría de la ciudadanía. Y si Francia diera tal paso, el contagio podría ser inevitable: adiós a la UE, a sus infames tratados blindados y a su estúpida tecnocracia belicista y vasalla de Estados Unidos. Se abriría una oportunidad para el “momento 1848” que se necesita en Europa: una liberación popular alternativa a la guerra, el racismo, y el desastre climático.

Los catalanes definen este tipo de razonamientos y expectativas como un “soñar tortillas”, es decir un ilusorio cuento de la lechera. Pero, a menos que demos por buena la bobada del “fin de la historia” que nos han predicado los últimos cuarenta años, hay que recordar que los grandes giros históricos siempre han parecido ilusorios hasta su víspera misma. Los grandes cambios siguen siendo posibles y hay que ser conscientes de que el hundimiento del sistema contiene posibilidades.

CTXT  DdA, XXII/6464