Félix Población
Visto que estos días los buitres (con nuestras disculpas a estas imponentes y necesarias aves) hicieron imposible que la vivienda se acercara siquiera un poco al derecho que se le otorga constitucionalmente, es más que probable que el curso de la vida política en este país no siga la trayectoria de conformidad y desencanto político que nos viene de unos años atrás, cuando las izquierdas se dieron de palos para frustrar las expectativas que despertó el 15 de mayo de 2011. Es de prever que las movilización ciudadana in crescendo que se está dando en las calles y plazas del país pueda suponer un cambio político hasta ahora impensable en la disposición de escaños del Congreso. Adelantar a noviembre las elecciones para hacerlas lo más próximas posibles al clima de protestas y reivindicaciones populares, quizá sea un poco precipitado, pero no debería haber duda de la necesidad de que ese clima sobrevenido de concienciación ciudadana ante el problema de la vivienda, no resuelto en ocho años de gobiernos progresistas y totalmente ajeno a los partidos que defienden a los especuladores, tiene que desembocar y encauzarse en las urnas. Antes de esto, sin embargo, debería contarse con la posibilidad de que la izquierda que aprobó los decretos planteados por el gobierno días atrás y algún otro partido más, sume también para darles si es factible mayor alcance en un programa de vivienda común. Así, sí pienso que sería posible espantar a los buitres de la viñeta en la que han sustituido a los leones en las escaleras del palacio de San Jerónimo.
DdA, XXII/6485

2 comentarios:
Por desgracia, los buitres siempre estarán sobrevolando el Congreso (me recuerda un chiste de El Roto -que, en realidad, hizo chistes sobre todo lo que nos pasa desde hace mucho y muy reiteradamente-, en el que desde la entrada del Parlamento, con su aire cásico griego y la bandera ondeando en el vértice del friso triangular, salía un voz de la oscuridad que decía "¡HAY QUE RENOVAR EL AIRE, HUELE A MUERTO!")... Y así es, estoy mucho más cerca de las representantes del Sindicato de Inquilinas cuando dicen: "¡SE ACABÓ EL TIEMPO DE LOS POLÍTICOS!... ¡ES EL TIEMPO DE LA POLÍTICA!". Porque, efectivamente, la casta política ha demostrado una vez más (y acaso como nunca, entre dilaciones, largas miradas hacia otro lado, juegos de estrategia puramente personales y votos vergonzantes) su propia condición de meros testaferros del poder real a los que la ciudadanía importa muy poco (ya casi ni siquiera en tiempo electoral, pues se juega con ella de mala manera)... Sacar a los buitres de los cielos del Congreso implica tirar el Congreso y cambiar de arriba a abajo el sistema.
Y eso, la política, en realidad, no tiene sentido si no persigue tenaz y únicamente el bien común... Al fin y al cabo, los griegos, los inventores del asunto (aunque de un modo más asambleario y limitado a loa hombres libres -ni mujeres, ni esclavos ni metecos), era lo que tenían en principio como objetivo único (aunque luego la cosa también se torciese, que humanos eran y la corrupción estaba en el aire).
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