Félix Población
Visto que estos días los buitres (con nuestras disculpas a estas imponentes y necesarias aves) hicieron imposible que la vivienda se acercara siquiera un poco al derecho que se le otorga constitucionalmente, es más que probable que el curso de la vida política en este país no siga la trayectoria de conformidad y desencanto político que nos viene de unos años atrás, cuando las izquierdas se dieron de palos para frustrar las expectativas que despertó el 15 de mayo de 2011. Es de prever que las movilización ciudadana in crescendo que se está dando en las calles y plazas del país pueda suponer un cambio político hasta ahora impensable en la disposición de escaños del Congreso. Adelantar a noviembre las elecciones para hacerlas lo más próximas posibles al clima de protestas y reivindicaciones populares, quizá sea un poco precipitado, pero no debería haber duda de la necesidad de que ese clima sobrevenido de concienciación ciudadana ante el problema de la vivienda, no resuelto en ocho años de gobiernos progresistas y totalmente ajeno a los partidos que defienden a los especuladores, tiene que desembocar y encauzarse en las urnas. Antes de esto, sin embargo, debería contarse con la posibilidad de que la izquierda que aprobó los decretos planteados por el gobierno días atrás y algún otro partido más, sume también para darles si es factible mayor alcance en un programa de vivienda común. Así, sí pienso que sería posible espantar a los buitres de la viñeta en la que han sustituido a los leones en las escaleras del palacio de San Jerónimo.
DdA, XXII/6485

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